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El control a los pesticidas tóxicos aumenta

Cada vez se prohíben más productos nocivos para el medio ambiente y la salud, aunque se critica la efectividad de estas medidas en los países en desarrollo

El cerco contra los pesticidas tóxicos y otras sustancias nocivas se ha estrechado un poco más. Los 160 países firmantes de la Convención de Estocolmo de Naciones Unidas han incluido nueve elementos más en la lista de los contaminantes orgánicos persistentes (COP) más peligrosos, conocidos hasta ahora como la «docena sucia». Por su parte, una directiva europea obligará a los Estados miembros a reducir a la mitad las 800 sustancias activas permitidas hasta ahora para la producción de pesticidas. No obstante, los ecologistas recuerdan que sin ayudas para sustituir estos productos las prohibiciones serán insuficientes, sobre todo en los países en desarrollo.

El Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) ha ampliado la lista de COP prohibidos por sus perjudiciales efectos para el medio ambiente y la salud humana. Se trata de nueve sustancias comunes en pesticidas, pero también en otros productos, desde colchones y textiles a dispositivos electrónicos variados.

Los COP son sustancias químicas utilizadas extensamente durante años por sus diversas aplicaciones industriales, pero especialmente tóxicas. Por ello, la ONU, a través de la Convención de Estocolmo, promueve desde 2004 la eliminación de dichas sustancias, teniendo en cuenta, además, que la mayor parte de ellas son sustituibles.

Este tipo de sustancias, además de ser peligrosas y nocivas, se extienden y acumulan por todo el planeta, y llegan también a los seres humanos

El responsable de la Secretaría de la Convención, Donald Cooper, ha recordado que este tipo de sustancias, no sólo son peligrosas y nocivas, sino que se extienden por todo el planeta y se acumulan en la atmósfera, el agua y el suelo, y que llegan también a los seres humanos.

En concreto, los nueve elementos presentan los siguientes nombres y características:

  • Clordecona: este insecticida, también conocido como "Kepone", se ha utilizado para fumigar plantas como el tabaco, arbustos ornamentales, plátanos y cítricos, y en trampas para hormigas y cucarachas. Es químicamente casi idéntico a Mirex, uno de los integrantes de la primera "docena sucia" de la Convención. Se han detectado daños en el sistema nervioso, la piel, el hígado y el sistema reproductivo masculino en personas que han usado clordecona. Los expertos recuerdan que todavía puede estar en uso en los países en desarrollo.
  • Lindano: un insecticida agrícola que también se utiliza para el tratamiento de la pediculosis y la sarna en las personas. Sin embargo, ha sido prohibido en 50 países debido a sus efectos sobre el sistema nervioso y a los residuos químicos persistentes generados durante el proceso. Se calcula que por cada tonelada de lindano producida se generan entre seis a diez toneladas de residuos.
  • Alfa-hexaclorociclohexano: es uno de los persistentes residuos químicos generados en la producción del lindano, puede causar cáncer y problemas hepáticos o renales.
  • Beta-hexaclorociclohexano: se trata de otro residuo químico del lindano y puede provocar cáncer y problemas reproductivos.
  • Pentaclorobenceno: utilizado en la fabricación de insecticidas, como tratamiento antipiojos y como retardador de llama, puede dañar el sistema nervioso y reproductivo, así como el hígado y los riñones. Se puede encontrar en los residuos de algunas fábricas de papel, refinerías de petróleo, plantas de tratamiento de aguas residuales y en las incineradoras.
  • Éter de pentabromodifenilo: conocido genéricamente como "penta", ha sido utilizado como retardante de llama en tapicerías y mobiliario. Fue prohibido en Alemania, Noruega y Suecia entre los años 1980 y 1990 y, a continuación, en la Unión Europa en 2003. Sin embargo, todavía es fabricado en otros lugares, principalmente en China. Los científicos recuerdan que este producto químico puede causar diversos problemas de salud, incluyendo enfermedades del hígado y problemas reproductivos y de desarrollo. Su capacidad de acumulación le ha permitido por ejemplo aparecer en la leche materna humana.
  • Éter de octabromodifenilo: al igual que el "penta", a este éter se le ha vinculado a diversos problemas de salud, por lo que su uso ha sido eliminado paulatinamente en los países desarrollados.
  • SPFO: compuesto químico utilizado en diversos procesos industriales, como por ejemplo en productos resistentes a las manchas. Su resistencia y capacidad de bioacumulación le ha permitido ser localizado en concentraciones relativamente altas incluso en seres vivos del Ártico.
  • Hexabromobifenilo: retardador de llama vinculado a una serie de problemas de salud, como pérdida de peso y diversos trastornos en la piel, los sistemas nervioso e inmunológico, el hígado, los riñones, y la glándula tiroides. A pesar de que ya no se utiliza en los países desarrollados, todavía puede estar en uso en las naciones en desarrollo.

Limitaciones a las medidas

La prohibición no será inmediata para los nueve compuestos químicos. En algunos casos se dará un plazo de dos a tres años para que las empresas que los utilizan encuentren alternativas, mientras que el SPFO no se prohibirá, sino que tendrá un uso restringido. Cabe recordar que estos productos mueven cientos de millones de euros y son una importante fuente de recursos para varios países.

Mientras que en los países más avanzados se han prohibido hace años las sustancias más peligrosas, en otros en vías de desarrollo se siguen utilizando

Asimismo, si bien estas prohibiciones son un paso adelante, resultan insuficientes si no vienen acompañadas de inversiones y ayudas para sustituir dichos productos, especialmente en los países en desarrollo. En este sentido, estas medidas vuelven a dejar en evidencia las diferencias entre países ricos y pobres: mientras que en los países más avanzados se han prohibido hace años las sustancias más peligrosas, en otros países en vías de desarrollo se siguen utilizando. Incluso se recuerda el peligro de que las empresas multinacionales del sector, al no poder seguir fabricando en sus países de origen, lleven su producción a países menos desarrollados con legislaciones y controles menos férreos.

Por ejemplo, el DDT (dicloro-difenil-tricloroetano) será finalmente prohibido en todo el mundo en 2020. A pesar de sus efectos negativos, esta sustancia se sigue utilizando en los países del tercer mundo para combatir la malaria. Sin embargo, la ONU recuerda que hay otras sustancias que se pueden utilizar con el mismo objetivo y sin las consecuencias negativas del DDT.

Europa limita los pesticidas agrícolas

El Parlamento Europeo también es consciente de la importancia de reducir el número de pesticidas. En este sentido, los europarlamentarios han aprobado una directiva que reduce a la mitad las 800 sustancias activas permitidas hasta ahora. Con la nueva norma, si bien se aumentan los productos disponibles en el mercado, se prohíben las sustancias más tóxicas para el medio ambiente y la salud. Asimismo, se determinan una serie de limitaciones a los pesticidas autorizados: por ejemplo, no se podrán utilizar en zonas de recreo y jardines públicos.

Los Estados miembros tendrán hasta mediados de 2010 para transponer el reglamento a sus respectivas legislaciones, y hasta principios de 2011 para aplicarlo. No obstante, se han decretado ciertas excepciones: mientras que el Carbendazim y el Dinocap, dos fungicidas muy utilizados, se prohibirán ya durante 2009, otros productos podrán ser empleados hasta 2018.

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