El número de especies endémicas aumenta en las islas situadas a mayor altitud

El factor altitud está relacionado con un incremento de la biodiversidad y de las características específicas de las vegetación y fauna
Por EROSKI Consumer 15 de abril de 2012

Un estudio, participado por la Universidad de La Laguna, ha demostrado que el doble aislamiento al que están sometidas las especies de los ecosistemas insulares de alta montaña aumenta su exclusividad y favorece una mayor diversidad biológica. Por ello, las islas más jóvenes poseen un mayor número de especies endémicas.

La explicación a esta última afirmación se encuentra dentro del mismo proceso de envejecimiento de las islas que, tras alcanzar su máxima altura, se erosionan y terminan por desaparecer bajo el mar. Es por ello que las islas más jóvenes poseen mayores extensiones de ecosistemas de alta montaña y, por tanto, un número más elevado de especies endémicas. «Cuando las islas, tras adquirir su máxima altura, alcanzan su máxima complejidad topográfica debido a la erosión, adquieren también su máxima biodiversidad«, señala José María Fernández-Palacios, catedrático de Ecología de la Universidad de La Laguna.

Durante el proceso de envejecimiento, que se alarga durante millones de años, las islas cambian de forma y también varían las especies que las habitan. La flora y la fauna se adaptan a las nuevas condiciones ambientales, se especializan y se hacen exclusivas. En los ecosistemas insulares de alta montaña, las especies son una evolución de las que ocupan las zonas bajas o intermedias. Su exclusividad procede del proceso de adaptación que tienen que desarrollar para sobrevivir en ecosistemas muy particulares y muy escasos.

El estudio, publicado en la revista «Ecography», detalla que en la actualidad las áreas de alta montaña representan menos del 10% en la isla de Tenerife y alrededor del 1% en la isla de La Palma. Sin embargo, otras como La Gomera o Gran Canaria no poseen ecosistemas de alta montaña porque su antigüedad rebasa los diez millones de años, aunque sí los tuvieron en el pasado.

Los investigadores explican que conforme avanza y se acentúa el proceso de erosión, las especies de alta montaña solo tienen dos caminos. Uno es trasladarse a otras islas cercanas con la altitud necesaria y el segundo, desaparecer al mismo tiempo que lo hacen sus ecosistemas característicos.

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