Investigadores del CSIC descubren el mecanismo que permite a las plantas defenderse de las agresiones externas

Este hallazgo podría ayudar a crear un césped para campos de golf que se regase con agua salada
Por mediatrader 15 de mayo de 2007

Las plantas tienen un mecanismo que les permite protegerse de las agresiones externas, como el exceso de sal, la sequedad o la falta de nutrientes en el suelo, según ha descubierto un equipo del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). Este hallazgo abre la puerta a la creación de césped que pueda regarse con agua salada, lo que abarataría el riego de los campos de golf y reduciría su impacto ecológico.

Armando Albert, responsable de la investigación, explica que las plantas detectan y se defienden de un estímulo externo mediante un mecanismo molecular, en el que actúan las proteínas quinasas y fosfatasas. Estas proteínas se organizan formando rutas de comunicación que perciben los estímulos ambientales y los transforman en una señal química que, finalmente, desencadena una respuesta.

En situaciones de estrés salino, las plantas deben mantener bajas las concentraciones intracelulares de sodio. Para lograrlo, las citadas proteínas ponen en marcha un transportador en la membrana celular que bombea el exceso de sodio fuera de la célula, reestableciendo así el equilibrio salino de la planta.

La investigación se ha desarrollado con la «Arabidopsis thaliana», pero los investigadores del CSIC afirman que sus resultados se pueden trasladar a otras plantas, como el arroz o la soja.

Aplicaciones

Este descubrimiento podría aplicarse de diferentes maneras. Albert afirma que ayudará a crear plantas modificadas genéticamente que puedan crecer en suelos salinizados, así como a encontrar variantes naturales con mayor resistencia a la sal. «Por ejemplo, para regar los campos de golf se podría usar agua salada del acuífero de Levante, y reducir así el coste de producción de agua de las desaladoras», comenta el científico.

Por otro lado, Albert recuerda que muchos de los procesos esenciales que las células realizan se encuentran regulados por la acción de quinasas y fosfatasas. El origen de muchas enfermedades, incluidos algunos tumores, se encuentra en errores en el proceso de señalización de estas dos proteínas.