Se inaugura en Alemania la primera planta del mundo de enterramiento de CO2

Los ecologistas critican que este proyecto es sólo una operación estética que no soluciona el verdadero problema
Por EROSKI Consumer 14 de septiembre de 2008

La planta piloto de enterramiento de CO2 (Carbon Capture and Storage, o CCS) inaugurada en Stemberg (Brandenburgo, este de Alemania), un proyecto pionero de la empresa sueca Vattenfall, es una de las grandes esperanzas para frenar las emisiones contaminantes sin necesidad de cambiar la fuente energética básica y puede convertirse en una medida eficaz para mitigar el cambio climático.

Esta nueva planta, a diferencia de las centrales eléctricas convencionales de carbón, no emite a la atmósfera los gases de efecto invernadero, sino que el dióxido de carbono se separa durante la combustión del carbón y pasa a ser transportado y almacenado bajo tierra. El CO2 se inyecta en unos depósitos de gas natural empobrecido situados bajo unos terrenos de Altmark, en el norte de Alemania, para un almacenamiento permanente.

«Con este proyecto, tenemos a nuestra disposición un laboratorio único en el mundo para examinar en detalle el almacenamiento de dióxido de carbono bajo tierra y su interacción con la geosfera y la biosfera», comentó Reinhard Hüttl, director ejecutivo científico del Centro Alemán de Investigación para Geociencias. La tecnología que sitúa esta planta a la cabeza mundial en el almacenamiento de CO2 y que permite este procedimiento es el proceso de Oxy-fuel (oxigeno y material combustible). En lugar de realizar la combustión con aire, quema el combustible con oxígeno puro y unos gases de escape que recirculan. Con la descondensación de las emisiones residuales es posible separar el dióxido de carbono de los gases y, aplicando alta presión, convertirlo en material líquido. De esta manera, el CO2 se transporta y almacena a más de 600 metros de profundidad, de tal manera que no incide en el calentamiento global.

Críticas

Sin embargo, los ecologistas alemanes critican que este proyecto es sólo una operación estética que no soluciona de verdad el problema del calentamiento global del planeta. Así, la Federación para el Medio Ambiente y la protección de la naturaleza (BUND) acusa a Vattenfall de producir una parte importante de su electricidad con lignito, que es especialmente perjudicial para el medio ambiente, y de haber inaugurado dos nuevas centrales eléctricas convencionales en Hamburgo y Berlín con elevadas emisiones de gases de efecto invernadero.

Vattenfall ha invertido 70 millones de euros para este proyecto piloto que empezó a construirse en 2006 y que funciona ya con un rendimiento de 30 megavatios. La compañía sueca prevé alargar esta fase de prueba, en que se seguirá investigando y perfeccionando su técnica para hacerla apta para el mercado, como muy tarde hasta 2015. En esa fecha, Vattenfall planea otras dos centrales eléctricas de prueba en Alemania y Dinamarca, con una potencia 10 veces superior a la actual planta.

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