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José Ignacio Hormaeche, director de Cluster Energía

La reforma eléctrica del Gobierno está condenando a las renovables, un drama para las empresas, el empleo y el país

José Ignacio Hormaeche dirige Cluster Energía, que agrupa a las principales empresas energéticas del País Vasco como Iberdrola o Gamesa. Su conocimiento y experiencia en el sector le ha llevado a ser director general del Ente Vasco de la Energía (EVE), director de operaciones de Gamesa Eólica o presidente de la Asociación Europea de Agencias Energéticas (FEDARENE). Hormaeche considera “loable y necesaria” la actual reforma eléctrica del Gobierno para reducir el déficit de tarifa, pero cree que se podría hacer de otra forma para no destrozar a grandes empresas dependientes de la energía y a los sectores de las energías renovables y las redes eléctricas. Este experto señala que el actual parón a las renovables supondrá perder la ventaja competitiva adquirida en España a nivel mundial, y que cuando se intente recuperar se tendrá que comprar en el extranjero la tecnología que se tenía. El director del Clúster Energía también habla en esta entrevista sobre otros temas claves de actualidad, como la subida de la electricidad, las cooperativas para comprar energía renovable o el “fracking”.

La energía es uno de los grandes desafíos de la actualidad y de los próximos años. ¿Qué prioridades deberían acometerse ya?

La eficiencia, hacer lo máximo con la menor cantidad de energía posible. E incrementar la calidad de vida y el desarrollo empresarial sin aumentar el consumo energético.

Usted ha sido presidente de la Asociación Europea de Agencias Energéticas (FEDARENE). ¿Qué opinan en Europa sobre las decisiones en España en torno a la energía?

“Arreglando un problema energético, el Gobierno crea un gran problema industrial”Me referiré a la reforma del sistema eléctrico. Es un paso más para reducir el déficit de tarifa. Se arrastra desde hace años y es muy grave porque distorsiona el funcionamiento de los mercados eléctricos y condiciona las decisiones. El objetivo es loable y necesario, pero el Gobierno ha perdido una buena oportunidad de acometer unas medidas que hubiera tenido más en cuenta a todos.

¿A quién no ha tenido en cuenta?

Se ha olvidado de dos grandes actores. Por un lado, las empresas, los grandes consumidores de energía, a las que se penaliza por el incremento del precio de la energía. Por otro lado, los sectores de redes eléctricas y las energías renovables. Llevan muchos años vendiendo a nivel nacional e internacional y creando puestos de trabajo, pero con esta reforma han sufrido una caída drástica de las inversiones. Arreglando un problema energético, el Gobierno crea un gran problema industrial.

¿Da por hecho que el Ejecutivo está arreglando el problema energético?

Si reducir el déficit de tarifa supone hundir, dejar muy tocado o destrozar a un buen número de empresas potentes, vestimos a un santo para desvestir a otro.

¿El Gobierno no es consciente de la destrucción de estas empresas?

Cluster Energía tiene empresas que sobreviven gracias a que llevaban años vendiendo en otros mercados. Todos los países del mundo desean tener estas empresas, este sector. La reforma no es fácil, pero hay otras posibilidades para que no haya estos desajustes.

¿Se puede hacer la reforma de otra forma?

Habría que debatir sobre las partidas incluidas en la tarifa, los peajes de acceso, cuáles deberían estar y cuáles no.

¿Son justificadas las críticas dirigidas a las empresas renovables?

“España debería presumir de su desarrollo eólico. En lugar de ello, se le condena a su mínima expresión”Es cierto que gran parte del coste que asumimos los consumidores en la tarifa es para retribuir las inversiones renovables que se hicieron en el pasado. Esas inversiones han sido más de las planificadas, pero no por culpa del sector renovable, sino por un mal seguimiento y planificación de los sucesivos gobiernos. Se ha penalizado hacia atrás, con una incertidumbre jurídica dramática, con unos mensajes muy negativos a posibles inversores, empresas, industrias, a quien puede contribuir a salir de la situación económica actual. También se ha dicho que como en el pasado no se reguló bien el desarrollo de este sector, a partir de ahora es cero, y no se sabe cuándo se reanudará. Esa no debería ser la fórmula. Hay mecanismos para mantener la inversión de forma sostenible sin reducirla a cero. Y no solo por la industria, sino porque debemos apostar por una energía cada vez más sostenible, para luchar contra el cambio climático, etc. Es una oportunidad perdida teniendo en cuenta el gran desarrollo logrado.

Si se frena ahora el crecimiento de las renovables, ¿no se corre el riesgo de incumplir los compromisos europeos con este tipo de energías?

El argumento del Gobierno es que vamos muy sobrados, y porque haya unos años de ralentización no pasa nada. Es cierto que hay días en los que la energía eólica ha cubierto el 30% de la demanda, y con puntas en un determinado momento de hasta el 40% y el 50%. Sin embargo, el parón de ahora significa un retraso de cuatro o cinco años. Un proyecto eólico requiere tiempo. El día que se reactive el sector, puede que esos porcentajes tan buenos hayan bajado.

¿No es tan sencillo entonces como parar y reanudarlo más adelante?

Es un sector que no se reactiva cuando se quiere. En todos estos años te puedes quedar sin esas empresas, porque han cerrado o se han ido al extranjero. Puede pasar que lo que ha costado tanto construir se pierda. Con esta reforma, dentro de cinco años no habrá la capacidad actual. Y Europa será cada vez más exigente. Volveremos a comprar la tecnología en el extranjero, cuando se podía tener aquí. Es un drama para las empresas, para el empleo, y como país.

¿Han estado mal asesorados los Gobiernos?

Han estado muy condicionados por el corto plazo, por las próximas elecciones. Tendrían que tener una visión a largo plazo. Y algunas de esas decisiones a corto plazo tendrán consecuencias a 20 años.

¿Qué desarrollo han conseguido las tecnologías renovables?

Algunas de estas tecnologías están bastante avanzadas, muy próximas a ser competitivas, pero siguen necesitando un incentivo, y no todo tiene que cargarse en la tarifa. Se podría hacer por la vía de invertir en I+D, pero como también se reduce, no se deja mucho margen. Ahora bien, el parón en el apoyo también se produce en Europa, salvo en Alemania, Suecia o Noruega.

¿Cuáles son las tecnologías renovables más competitivas?

La eólica terrestre en determinadas condiciones incluso ya es competitiva. Deberíamos presumir del desarrollo eólico en España, especialmente en Euskadi y Navarra, donde mejor lo han aprovechado. En lugar de ello, se le condena a su mínima expresión, al menos a nivel local. La solar fotovoltaica se empieza a acercar, ha logrado un gran avance.

¿Qué iniciativas destacaría a nivel estatal como apuestas más decididas en este sentido?

“El Gobierno argumenta que vamos muy sobrados en renovables, pero reactivar este sector no será tan sencillo”Está todo muy parado, pero se puede citar el caso de Gamesa, que sigue siendo una de las seis o siete empresas mundiales en aerogeneradores y ha instalado su primer prototipo offshore de cinco megavatios en Canarias. En el primer trimestre de 2014, dentro de una iniciativa del Clúster, se prevé la puesta en marcha de una infraestructura experimental de energía de las olas. En redes eléctricas inteligentes, un sector por el que apuestan las mayores empresas internacionales, Iberdrola posee una tecnología equiparable o incluso superior al de las demás empresas de todo el mundo.

¿Qué modelos o ejemplos a nivel internacional deberíamos seguir?

Alemania mantiene la prima a las renovables, aunque empiezan a cuestionarlo porque se incrementan los costes. Sobre todo siguen apoyando a la industria.

Los ciudadanos pagan cada vez más por los recibos energéticos, y cada vez tienen menos poder adquisitivo. ¿Qué pueden hacer los consumidores, si es que pueden hacer algo?

Los ciudadanos tenemos que ser conscientes de que la energía es cara, porque es un bien escaso. Hay épocas en las que nos pusieron barata la energía, y hemos adquirido unos hábitos. Pero tenemos que asumir que debe ser cara. Y si además queremos que sea limpia y sostenible, merece la pena concienciarnos de ello. Más vale que sea algo más cara y renovable. Además, lo barato que nos ha salido con los combustibles fósiles, luego nos acordaremos con el cambio climático. Es un balance a largo plazo. Por ello el gran esfuerzo para todos es la eficiencia, asumir hábitos de consumo lógicos en nuestros hogares, en los electrodomésticos, en los vehículos, etc.

¿Qué opina de las cada vez más numerosas cooperativas que comercializan energía renovable a los consumidores?

Contribuían a la cultura renovable con un cierto margen económico, pero con la nueva reforma se las han cargado. Lo tienen muy difícil, tienen que tener unas instalaciones muy ventajosas, con unos consumidores muy cercanos, etc.

¿Qué opina sobre el “fracking“, otra de las cuestiones energéticas de actualidad?

“El ‘fracking’ bajará el precio del gas porque cada vez habrá más disponible”Se usa desde hace cinco o seis años de forma masiva sobre todo en Estados Unidos (EE.UU.), sin registros de impactos ambientales, con suficiente rigor por parte de las empresas y las administraciones. En EE.UU. y en otros países esta técnica se utilizará más en los próximos años. Esto bajará el precio del gas porque cada vez habrá más disponible. Si en España o en Euskadi se toma la decisión, totalmente respetable, de no utilizarla, habrá que ser consciente de que se deberá traer la energía de otros lugares. Yo he estado en estas instalaciones, y no he visto graves impactos. Como sociedad habrá que elegir lo que creamos más oportuno, pero hará falta gas en los próximos años.

¿Con el “fracking” se perdería una oportunidad como con las renovables?

Intuitivamente parece que hay ventajas, pero prefiero ser cauto. Habría que hacer un estudio riguroso de su impacto, que hoy no existe en España ni en Europa.


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