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¿Podremos librarnos de otro “Prestige”?

Se han puesto en marcha varios proyectos para mejorar la seguridad marítima

Mareas negras producidas por buques cargueros frente a la costa de Galicia: Polycommander en 1970, Urkiola en 1976, Andrios Patria en 1978, Casón en 1987, Mar Egeo en 1992 y Prestige en 2002. Tras cada accidente, las promesas de acciones para evitar este tipo de catástrofes por parte de los responsables institucionales se han sucedido… hasta la siguiente vez. Anualmente, 13.000 buques con mercancías peligrosas navegan cerca del litoral gallego. En los próximos cincuenta años, el 70% de los aproximadamente 150.000 millones de toneladas de las reservas de petróleo conocidas bordearán la costa gallega. Ante este panorama, parece inevitable que en los próximos años se vuelvan a producir más catástrofes ecológicas de este tipo. ¿Qué se está haciendo para poder evitarlas?

Qué se prometió... y qué se está haciendo

Entre los diversos estudios que se han realizado acerca de las actuaciones que se llevaron a cabo los días y los meses que siguieron a la catástrofe destaca el elaborado para la Xunta por técnicos de Meteo Galicia y del Centro de Control do Medio Mariño de Vilaxoán. Tras meses de simulaciones sobre lo que ocurriría si se remolcase el buque a seis zonas distintas del litoral gallego, defienden que la decisión que tomó el Gobierno de llevar el petrolero lejos de la costa fue “el mal menor”.

Frente a este estudio, Rafa Villar, portavoz nacional de la Plataforma Nunca Máis, cree que no se han tomado las medidas necesarias para prevenir un suceso similar al que originó el Prestige, “dado que ni se han desarrollado actuaciones que prevengan nuevos accidentes marítimos en nuestras costas, ni tampoco existen más y mejores medios para evitar que un accidente en el mar se transforme en una catástrofe ambiental”.

Si atendemos a los compromisos de la Administración tras el accidente, veremos que se han puesto en marcha varios proyectos para mejorar la seguridad marítima. Aunque se prometió la construcción para 2005 de cuatro remolcadores de gran potencia para la lucha contra la contaminación, finalmente sólo se dispondrá de dos nuevos barcos polivalentes, los de menor potencia (124 toneladas de tiro), que se están construyendo en Astilleros Armón en Vigo. Uno de ellos quedará amarrado en Galicia y fuentes de la Sociedad de Salvamento y Seguridad Marítima (Sasemar) precisan que será el que sustituya a uno de los que ya están en funcionamiento, el Ría de Vigo.

En cualquier caso, queda por saber cuál es el modelo de salvamento por el que se optará en la actualidad. En plena crisis del Prestige, el actual gobierno propuso un sistema de guardacostas similar al de Estados Unidos -con apoyo de la Armada- . Al parecer, la estrategia podría basarse en un consenso político que reforzaría el peso de lo público en el sistema de salvamento. La negociación vía intercambio de faxes que el Ría de Vigo mantuvo con el operador del Prestige retrasó el rescate del petrolero más de tres horas y dejó en evidencia un modelo de salvamento con graves carencias. En todo caso, fuentes de Sasemar advierten de que los cuatro remolcadores públicos coexistirán con los de las subcontratas privadas. Según otras fuentes, lo más probable es que las embarcaciones del Gobierno se sitúen en las zonas más peligrosas y las de las subcontratas en áreas menos conflictivas.

En la primavera de 2003, se aprobó con un presupuesto global de 13 millones de euros la financiación de medio centenar de trabajos para investigar el alcance del desastre durante un plazo de tres años. En estos momentos, los científicos de una docena de proyectos están pendientes de recibir el mismo hidrocarburo que hace dos años anegó las costas gallegas. El fuel que trasportaba el petrolero tenía como destino China y es muy difícil de encontrar en Europa, donde no se utiliza comercialmente.

En cuanto a la falta de medios materiales, tanto Sasemar como la Xunta han comprado productos para tratar de afrontar una marea negra. Así, se cuenta con una nave en el polígono de la Grela (A Coruña) en la que existen 40 kilómetros de barreras anticontaminación -cuando empezó la marea negra apenas había siete kilómetros y durante toda la crisis se utilizaron 70-, así como diversos recursos y material para hacer frente a un posible vertido.

Además de la falta de medios materiales, otra de las grandes críticas que recibió la Administración fue la falta de organización y de especialistas que pudieran tomar decisiones de manera urgente y, sobre todo, acertadas. Sobre este asunto, Sasemar ya ha creado un Grupo de Intervención Rápida de carácter permanente, formado por cuatro técnicos especializados en respuestas inmediatas, así como dos paneles de expertos encargados de evaluar las emergencias.

En el terreno económico nadie sabe aún cuánto dinero va a suponer finalmente el accidente y sus consecuencias. Y en el terreno judicial, el único proceso en trámite que se sigue en España se desarrolla en el Juzgado de Instrucción Número 1 de Corcubión desde noviembre de 2002 contra el capitán, el jefe de máquinas, el primer oficial y el director de operaciones de la armadora del Prestige, por posibles delitos contra el medio ambiente y de desobediencia. Por su parte, Nunca Máis imputó a la comisión de delitos contra el medio ambiente al Delegado del Gobierno en Galicia, al Director General de la Marina Mercante y al Capitán Marítimo de Coruña, proceso que se encuentra en fase de instrucción previa.

Por su parte, la organización ecologista Greenpeace ha denunciado que aún no se ha publicado ningún informe oficial de evaluación de los impactos del Prestige, y ha ofrecido un decálogo con consejos para que no vuelva a producirse:

1.- Revisar el Plan Galicia bajo criterios de sostenibilidad en un proceso de participación pública.

2.- Retirar el proyecto del Puerto Exterior de A Coruña por su inviabilidad técnica, económica y ambiental.

3.- Llevar a cabo una evaluación integral del impacto del Prestige y garantizar la investigación científica a largo plazo.

4.- Crear una red de áreas marinas protegidas.

5.- Elaborar urgentemente un Plan de Contingencias para Accidentes Marítimos.

6.- Hacer públicos los datos relativos a los residuos generados por la marea negra.

7.- Hacer públicos los estudios epidemiológicos.

8.- Seguir la extracción de fuel del pecio.

9.- España debe promover, ante la Unión Europea y la Organización Marítima Internacional, un cambio en el régimen de responsabilidad en caso de accidente.

10.- Debe crearse una comisión de seguimiento, con la participación de todos los agentes implicados.

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