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El reposacabezas del coche

Llevarlo bien regulado minimiza el riesgo de sufrir lesiones cervicales en caso de accidente

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: martes 30 mayo de 2006
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Alrededor del 70% de los ocupantes de automóviles lleva mal colocado el reposacabezas, un elemento incluido desde hace tiempo en todos los coches y que no forma parte de la decoración ni pretende aportar comodidad. Se trata de un dispositivo de seguridad que para su correcto funcionamiento requiere una colocación determinada. El no llevarlo convenientemente ajustado puede propiciar, en muchos accidentes, que alguno de los ocupantes sufra un latigazo cervical, cuyas consecuencias pueden ser leves -como una tortícolis- o mucho más graves, como una tetraplejia. Pero, ¿cuándo está bien colocado el reposacabezas?

Latigazo cervical

“La cabeza pesa entre 4,5 y 5 kilos y va unida al cuerpo por un pedúnculo corto que es el cuello. Si la persona sentada es empujada enérgicamente por detrás, por efecto de la inercia la cabeza se retrasa, el cuello describe una forma de ese y luego recupera bruscamente su posición. Pero hay un momento en el que la cabeza queda ‘flotando’. Lo único que la retiene es el reposacabezas y si está muy separado de ella, tarda en llegar”. Así describe Jaime Charlón, director de Seguridad Pasiva del Centro Tecnológico de Automoción de Galicia (CTAG), cómo pueden originarse las lesiones que se conocen como latigazo cervical, esguince cervical o ‘whiplash’ y para cuya prevención resultan tan importantes los reposacabezas.

Se calcula que 20.000 personas al año sufren un latigazo cervical en España. Algunos investigadores llegan a cifrar su incidencia en un caso por cada 1.000 habitantes. La mayoría tienen su origen en golpes por alcance, choques traseros que se dan normalmente a poca velocidad y son frecuentes en la circulación urbana. Un ejemplo típico es el del vehículo que embiste a otro por detrás porque su conductor no frena a tiempo en un semáforo.

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No obstante, esta luxación puede producirse también como consecuencia de un frenazo brusco en el propio vehículo, de un choque frontal o lateral. En estos casos se origina en el “rebote”, cuando el cuerpo de los pasajeros después un movimiento hacia adelante comienza a desplazarse hacia atrás hasta que el respaldo del asiento y el reposacabezas, también llamado salvacuellos o apoyacabezas, lo detiene. El grado de gravedad de esta brusca hipertensión del cuello puede ir desde una tortícolis hasta cuadros de paraplejia o tetraplejia por una lesión medular.

La importancia socio-económica del esguince cervical puede medirse en euros y la cifra crece cada año. Según datos facilitados por el CTAG, esta dolencia hace gastar a la Unión Europea anualmente más de 10.000 millones de euros en tratamientos. El esguince cervical hace gastar a la Unión Europea anualmente más de 10.000 millones de euros en tratamientos Estadísticas del Centro de Experimentación y Seguridad Vial Mapfre (CESVIMAP) apuntan que en nuestro país, en el año 2004, el 37% de las indemnizaciones pagadas por las compañías de seguros por daños personales causados en accidentes de tráfico correspondieron a esta lesión.

Para recuperarse de un latigazo cervical con lesiones articulares y de los tejidos blandos se emplean tratamientos farmacológicos y, a veces, de rehabilitación. El tiempo medio de incapacidad depende de la severidad del esguince, pero son comunes las bajas laborales de 15, 20 ó 30 días.

Sin entrar en los casos más graves en los que se produce, por ejemplo, una fractura de las vértebras cervicales, algunos de los síntomas más comunes del ‘whiplash’ son:

  • Dolor y rigidez en el cuello
  • Cefaleas
  • Contracturas musculares
  • Lumbalgia
  • Mareos y vértigos
  • Molestias o adormecimiento en un brazo, mano o ambos
  • Zumbido en los oídos
  • Visión borrosa
  • Problemas de concentración o de memoria
  • Irritabilidad
  • Insomnio
  • Cansancio

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