Revisión del coche en verano

Se debe planificar con antelación para evitar aglomeraciones en los talleres, que incrementan sus servicios hasta en un 40%
Por Azucena García 3 de julio de 2007

En la época estival los desplazamientos por carretera se multiplican y garantizar el buen estado del automóvil se convierte en una prioridad. Aunque los fallos humanos son la principal causa de los accidentes de tráfico, uno de cada cuatro siniestros se debe a fallos mecánicos. Por ello, es importante realizar una revisión del coche antes de salir a la carretera. Neumáticos, frenos, amortiguadores y luces son los principales mecanismos que se deben examinar. El buen funcionamiento de todos ellos ayuda a viajar con seguridad y contribuye a reducir el consumo del vehículo. Para hacer la revisión, se puede elegir el taller oficial de la marca u otro de confianza, pero en cualquiera de los dos casos hay que planificarla con antelación para evitar aglomeraciones. Se estima que en verano los talleres aumentan la demanda de servicios hasta en un 40% y que la revisión puede demorarse hasta siete días.

Qué partes se deben revisar

Qué partes se deben revisar

En verano los desplazamientos por carretera aumentan considerablemente. Sólo en el primer fin de semana de julio la Dirección General de Tráfico tenía previstos 4,3 millones de movimientos de vehículos como consecuencia del inicio de las vacaciones y la coincidencia con el fin de semana. Por ello, además de armarse de paciencia antes de iniciar el viaje ante los posibles atascos y caravanas, es importante poner el vehículo a punto para que responda adecuadamente y llegar al destino sin contratiempos. Lo más acertado es acudir a un taller para que el vehículo sea revisado por profesionales, pero también es posible que el propio conductor realice una inspección previa por su cuenta. Aunque la mayoría de los accidentes se producen por fallos humanos, uno de cada cuatro siniestros se debe, directa o indirectamente, a causas mecánicas.

La Federación de Asociaciones de Concesionarios de la Automoción (FACONAUTO) asegura que las revisiones solicitadas con mayor frecuencia durante la época estival son, por este orden, la revisión de los niveles de líquidos (agua, aceite, refrigerante y limpiaparabrisas), el equilibrado y presión de los neumáticos e incluso su sustitución, el chequeo o cambio de filtros (aceite, aire), la comprobación del estado de las pastillas de frenos y, en su caso, de los discos, y la dirección del vehículo. La revisión o recarga del sistema de aire acondicionado suele realizarse con menor frecuencia y, en mayor medida, cuando el automóvil supera los tres años de antigüedad. Otro aspecto al que se da menos importancia, pero que la tiene, es el estado de las luces. El buen funcionamiento de éstas es vital para que el vehículo vea y sea visto durante el viaje.

Aunque la mayoría de los accidentes se producen por fallos humanos, uno de cada cuatro siniestros se debe, directa o indirectamente, a causas mecánicas

La Asociación de Talleres de Madrid (ASETRA) recuerda que la correcta puesta a punto del motor, la sustitución del filtro de aire, la revisión del catalizador o la presión correcta en los neumáticos en función de la carga, son factores que contribuyen a reducir el consumo del vehículo, un aspecto importante para el bolsillo. Respecto a los neumáticos, advierte de que su estado tiene una influencia “decisiva” sobre el comportamiento del automóvil. Hay que verificar el buen estado de la presión y la profundidad del dibujo, incluida la rueda de repuesto. La presión se puede medir en las estaciones de servicio y conviene que sea ligeramente superior a la marcada por el fabricante, pero hay que tener cuidado: “Una presión excesiva, además de pérdida de control del vehículo, provoca un excesivo desgaste en la parte central de la banda de rodadura”, señalan en ASETRA. En cuanto a la profundidad del dibujo, debe tener como mínimo 1,6 milímetros, aunque es conveniente que no baje de los 2 milímetros, y también hay que comprobar que los flancos no tienen ningún golpe ni corte.

Junto a los neumáticos, los amortiguadores son otro elemento cuyo mal estado aumenta el riesgo de salida de vía. Es interesante realizar comprobaciones cada 20.000 kilómetros. Su principal función es agarrar el vehículo a la calzada y absorber cualquier irregularidad, por lo que su pérdida de eficacia puede comprometer la seguridad. Además, hay que comprobar el estado del sistema de escape, asegurarse de que el circuito de refrigeración funciona adecuadamente para evitar el calentamiento del coche, revisar las correas que mueven el ventilador y el nivel de aceite. Si el cambio está próximo y las distancias que se van a recorrer son largas, es mejor cambiarlo antes de partir.

Evitar las aglomeraciones

Las “operaciones salida” que coinciden con las vacaciones aumentan el número de revisiones que se solicitan en los talleres. FACONAUTO estima que el tráfico en los talleres se incrementa hasta en un 40% y supone demoras de hasta siete días en la prestación del servicio. Lo que en otros momentos del año se puede realizar en un día, en la época estival puede alargarse una semana. Lo mejor es planificar la visita al taller con antelación y no esperar al último momento, puesto que será necesario retrasar el inicio de las vacaciones o partir sin haber sometido al coche a revisión. En este sentido, esta federación ha constatado un importante aumento de la actividad en los talleres de las zonas costeras, las más elegidas para descansar.

En las operaciones salida el tráfico en los talleres se incrementa hasta en un 40% y supone demoras de hasta siete días en la prestación del servicio

Para mayor comodidad, algunos talleres optan en verano por dar cita previa para la revisión, con lo que se puede escoger la fecha más cercana a la partida en lugar de esperar al último momento. Si se prefiere, el mantenimiento continuado del coche durante todo el año asegura que el vehículo estará también listo en verano para viajar, a veces, sin necesidad de pasar antes por el taller. FACONAUTO calcula que dos de cada diez vehículos que circularán por las carreteras españolas durante este verano, con motivo de las vacaciones, no se han sometido al servicio de Inspección Técnica de Vehículos (ITV). La patronal cifra en un 20% el número de coches que elude realizar este control exigido por ley, “con los efectos colaterales de riesgo e inseguridad vial que el incumplimiento de esta norma puede suponer para el conjunto de los automovilistas que decidan desplazarse este verano”.

Por otro lado, cuando en el lugar de descanso surge algún problema en el vehículo y no se sabe a qué taller acudir, la Federación Española de Empresarios Profesionales de Automoción (CONEPA) recomienda buscar un taller que cumpla con todos los requisitos legales y administrativos. Para ello, debe estar inscrito en el Registro Industrial y en el Registro Especial de talleres, que dependen del organismo administrativo correspondiente en cada comunidad autónoma. Para saber que se reúnen estos requisitos hay que buscar, junto a la puerta, una placa azul con diversos símbolos de mecánica, electricidad, carrocería o pintura, que indican los trabajos para los que está facultado. Además, junto a esa placa azul, puede haber otra que identifica al taller como perteneciente a la Asociación de Talleres de la comunidad o provincia en la que se ubica. Para CONEPA, ambas placas significan “doble garantía, pues los talleres encuadrados en esas organizaciones empresariales, por la información y el asesoramiento que su asociación les presta, suelen ir más allá en cuanto a responsabilidad, profesionalidad y garantía para el consumidor”.

Preparar el regreso

Durante las vacaciones, no sólo se conduce para llegar al lugar elegido en el que pasar varias semanas. Es frecuente realizar desplazamientos más cortos como excursiones a la playa, a la montaña o incursiones por caminos. Por este motivo, ASETRA recomienda hacer una revisión del coche antes de emprender el regreso, “sobre todo, en previsión de las posibles caravanas y retenciones que pudiéramos sufrir durante el viaje”. Es importante revisar el nivel de aceite, su viscosidad y color; el nivel del líquido refrigerante y su coloración (si es oscuro conviene cambiarlo); la presión de los neumáticos, sin olvidar la rueda de repuesto, y su estado en general. “Los caminos y las playas suelen encerrar sorpresas para los flancos del neumático, que pueden haber sufrido cortes o golpes incompatibles con su comportamiento dentro de los parámetros normales de seguridad”, explican desde ASETRA. Una inspección visual a la parte interna del neumático permite detectar cualquier problema o la presencia de arena que pudiera haberse introducido entre la llanta y el neumático, lo que puede provocar un desinflado gradual o una brusca pérdida de presión.

Otros aspectos que hay que revisar son la suspensión y la dirección: confirmar que los amortiguadores no pierden líquido y que el nivel del líquido de la dirección asistida y de los frenos es correcto. También hay que examinar las luces y los indicadores de dirección, las escobillas de los limpiaparabrisas y el líquido lavaparabrisas, y limpiar las lunas y asegurarse de que no están picadas, rajadas o con fuertes impactos. De todas formas, en caso de duda, lo mejor es acudir a un taller debidamente identificado. “Le informará sobre cualquier duda que tenga relativa a la seguridad de su automóvil y le sacará de cualquier apuro de última hora que pudiera presentarse”, apuntan en ASETRA.