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La lucha contra el sida en Sudáfrica

La discrepancia en la aplicación de los avances científicos entorpece el seguimiento de los enfermos de sida en Sudáfrica

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: martes 17 julio de 2007
ImgImagen: WikimediaEn Sudáfrica, el 30% de las mujeres embarazadas tiene el virus del sida. Esta escalofriante cifra se conoce porque sobre las embarazadas que acuden a las clínicas se hacen los principales estudios sobre la incidencia de la infección. La incidencia en el resto de la población se conoce mucho peor. En Umkhayakude, una población rural pobre del antiguo bantustán zulú, se da uno de los mayores porcentajes de mujeres afectadas por el sida en todo el país, el 51% de las que tienen entre 25 y 29 años, aunque es posible que nunca se conozca el porcentaje real en otras zonas porque no existen estudios fiables.

En contraste con esta investigación pegada al terreno está la que realiza a 2.000 kilómetros de distancia, en Ciudad del Cabo, el Institute of Infectious Disease and Molecular Medicine, IIDMM en sus siglas inglesas. Creado hace cinco años, se dedica fundamentalmente al estudio molecular del virus e infecciones asociadas, así como a la adaptación de posibles vacunas al microorganismo predominante en Sudáfrica.

Poca colaboración

Las nuevas vacunas desarrolladas en IIDMM se podrían probar en el Africa Centre pero todavía están por llegar los acuerdos concretos

El contraste entre estos dos centros y su falta actual de colaboración efectiva para paliar el problema del sida en el país han sido resaltados recientemente en la revista Nature, en parte porque ambos reciben una sustanciosa financiación de la potente fundación británica Wellcome Trust. El Africa Centre (su nombre completo es Centro Africano para Estudios de Salud y Población) fue fundado por el Wellcome Trust en 1997, que financia actualmente el 80% de sus gastos corrientes. El IIDMM de Ciudad del Cabo tiene un presupuesto anual de casi 20 millones de dólares y la Wellcome Trust aporta unos 12 millones de dólares anuales en forma de cátedras. Sin embargo, la colaboración entre ambos centros es casi nula y un portavoz de la fundación reconoce que sus actividades se solapan en cierto grado.

La elección de una remota área rural para situar un centro de investigación, en este caso investigación fundamentalmente aplicada, ha conllevado problemas. Resulta difícil atraer a científicos buenos, entre ellos los propios sudafricanos, sobre todo porque la política es contratarlos por un tiempo limitado, de entre tres y cinco años, explica Michael Cherry, autor de la información de Nature. Sin embargo, el ambiente universitario y urbano de Ciudad del Cabo está resultando más atrayente para los científicos, que son reclutados sin problemas por el IIDMM. Lo que tristemente no falta en ambos casos es el acceso a los pacientes de sida, cuyo estudio es básico para poder avanzar en la investigación.

Desarrollo de vacunas

A pesar de sus diferencias, ambos centros han producido o tienen en desarrollo resultados interesantes, incluso muy destacados. El Africa Centre tiene los mejores datos de prevalencia del sida, porque su personal los toma yendo de casa en casa y haciendo las pruebas para todos los miembros del hogar. También en el Africa Centre se han desarrollado los estudios que han hecho cambiar las directrices de la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre la lactancia materna en madres infectadas por el virus del sida.

En el IIDMM, se están volcando ahora en el desarrollo, dentro de proyectos internacionales, de vacunas contra el subtipo dominante en Sudáfrica, que antes han demostrado que es el C. Ya se han iniciado ensayos clínicos con algunas vacunas que contienen genes de este subtipo, pero también se han desarrollado otras propias con nuevos genes añadidos y nuevas modificaciones para hacerlas más potentes. Éstas últimas serán las primeras vacunas desarrolladas en África que pasan a la fase de ensayo clínico. Una conclusión obvia es que estas vacunas se podrían probar en el Africa Centre, que tiene los estudios de población adecuados para ello, pero todavía están por llegar los acuerdos concretos.

¿LACTANCIA MATERNA?

Las primeras investigaciones sobre transmisión del virus del sida de madres a hijos cuando les dan el pecho (que se estima entre un 10% y un 20%) hicieron inclinarse a la OMS por la lactancia artificial. Sin embargo, dado que ésta no es posible en la mayor parte de los casos, no se sabía si era mejor la lactancia natural en exclusiva o la mixta, con la adición muchas veces de alimentos sólidos. Un estudio del Africa Centre ha demostrado que, si no es posible la lactancia artificial en exclusiva, la transmisión del virus de madres a hijos es dos veces menor si se recurre en exclusiva a la lactancia natural que si se combinan la leche materna y la leche comercial.

Y si se añaden alimentos sólidos, el riesgo de contraer el virus es 11 veces mayor. La razón no es algo que salte a la vista inmediatamente. Lo que sucede es que la leche comercial y sobre todo los alimentos sólidos causan daños microscópicos en el intestino de los bebés que constituyen una vía de entrada del virus en el organismo.

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