Prioridades sanitarias en países en desarrollo

El personal sanitario de cinco países en desarrollo cree que hay que invertir sobre todo en vacunación infantil y en prevención del tabaquismo en niños
Por Malen Ruiz 19 de marzo de 2007

El establecimiento de prioridades en el gasto sanitario es uno de los problemas recurrentes y más importantes que se plantean a las autoridades. La decisión de gastar en un área frente a otras o en prevención en vez de tratamientos, entre tantas otras elecciones posibles, depende en gran medida de la cultura y el nivel de educación del país, los valores predominantes y a quién se le pregunte. En cinco países en desarrollo, de los mejor situados económicamente, una encuesta ha mostrado que las preferencias del personal sanitario sobre cómo hay que gastar los fondos disponibles, siempre escasos, son bastante distintas de las existentes en los países desarrollados y de las de la ayuda sanitaria internacional. Tienen claro que lo más importante son los niños y la prevención.

La encuesta realizada a 253 profesionales sanitarios de Indonesia, Bulgaria, India, Irán, Sudáfrica y Tailandia da como resultado que las prioridades más importantes son la vacunación infantil y la educación de los niños contra el tabaco. Le siguen la atención primaria para niños y adultos, las pruebas para detectar el cáncer de mama, los cuidados intensivos para recién nacidos, los recursos para cuidar ancianos, el tratamiento de los esquizofrénicos, las operaciones de cadera y los trasplantes de corazón. El tratamiento contra el cáncer en fumadores es la prioridad menos popular de las 10 planteadas. La mayoría de los encuestados fue, además, de la opinión de que los fondos para fines sanitarios tienen que ser limitados.

Poca coincidencia

Según explican los investigadores, australianos y británicos, en la revista PLOS Medicine, donde han publicado los resultados de su estudio, los valores predominantes trascienden las fronteras nacionales y sectoriales. «En todo el mundo, muchos países se esfuerzan en enfrentarse a las implicaciones sanitarias y financieras del gran aumento en las enfermedades no infecciosas». Si los profesionales sanitarios y los responsables de la política sanitaria creen que la prevención y centrarse en los jóvenes es un principio importante de las prioridades en el gasto sanitario, «los estados deberían de estudiar mejor la rentabilidad de una intervención temprana en la vida de sus ciudadanos», añaden.

La mayor parte de los fondos se destina a la lucha contra el sida, seguida de lejos de la salud maternal y reproductiva, mientras que la nutrición recibe mucha menos atención

Encuestas anteriores realizadas en países desarrollados encontraron que las prioridades de los ciudadanos de base y los profesionales y gestores sanitarios no suelen coincidir, y que éstos últimos tienden a ser menos reticentes a destinar fondos a tratar enfermedades autoinflingidas, como puede ser el cáncer de pulmón en los fumadores. Por ejemplo, los ciudadanos son más partidarios de las operaciones cardiovasculares, que concuerdan con la imagen tópica del profesional sanitario que salva vidas en grave peligro, que los propios profesionales sanitarios. Y en los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), los más desarrollados, a la prevención sólo se destina el 2,8% del gasto sanitario, a pesar de que la mayor parte de la financiación (el 73%) procede de fondos públicos. No existen datos disponibles en los cinco países en lo que se ha realizado la encuesta para poder comparar.

Los países pobres

Los resultados de la encuesta también presentan una diferencia notable respecto al destino de la ayuda sanitaria de países y organizaciones donantes a los países pobres y en desarrollo, según señala la propia OCDE, en un documento de su Centro para el Desarrollo: «No parece haber una relación clara entre las prioridades sanitarias en los países pobres, que forman parte de la estrategia para la reducción de la pobreza, y la ayuda al desarrollo relacionada con la salud». De hecho, la mayor parte de los fondos se destina a la lucha contra el sida, seguida de lejos de la salud maternal y reproductiva, mientras que la nutrición y las lesiones reciben mucha menos atención.

Según la OCDE, esto no se corresponde con el verdadero peso de las distintas enfermedades en los países pobres, aunque las características epidémicas del sida explican en parte lo que está pasando. Dado que los países en desarrollo, incluidos aquellos en los que se ha realizado la encuesta, dependen en parte de la ayuda externa, resulta informativo comprobar que el aumento en esta ayuda relacionada con la salud se ha debido exclusivamente a los fondos destinados al sida. De hecho, el porcentaje de los fondos de ayuda al desarrollo destinados a la salud, con excepción del sida, ha disminuido del 5,4% en 1993 al 5% en 2003.

PRIORIDADES

ImgImagen: JMTwidwell

Entre las prioridades para el gasto sanitario en Indonesia, Bulgaria, India, Irán, Sudáfrica y Tailandia destacan, en orden descendente, la vacunación infantil, la educación contra el tabaco en los niños, la atención primaria, las pruebas de detección del cáncer de mama, los cuidados intensivos para recién nacidos, la atención a los ancianos, el tratamiento de la esquizofrenia, las operaciones de cadera, los trasplantes de corazón para terminar con el tratamiento del cáncer en fumadores.

La ayuda al desarrollo se ha centrado en los últimos 10 años en el sida, no considerado una prioridad en los países en desarrollo, según la encuesta. Pero cuando se trata de enfermedades infecciosas, como es este caso, la alta rentabilidad de las intervenciones, las características de las víctimas, la existencia de organizaciones de apoyo, el hecho de que los países no puedan valerse por sí mismos y la posibilidad de impacto catastrófico de alcance mundial son factores que influyen en la donación de fondos, explican desde la OCDE, de la que son miembros los países participantes.

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