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Qué es la telemedicina y cuáles son sus aplicaciones

Los expertos coinciden: la telemedicina ha venido para quedarse. Te contamos qué es, cuáles son sus ventajas e inconvenientes, y en qué especialidades funciona mejor

telemedicina Imagen: Bru-nO

La crisis sanitaria ha impulsado la telemedicina como herramienta para el diagnóstico y seguimiento de pacientes con patologías ya diagnosticadas o leves. Tanto los médicos de atención primaria como los especialistas han hecho un mayor uso de esta tecnología de comunicación, reduciendo las visitas presenciales a la consulta con la consecuente disminución del riesgo de contagio. Si bien la telemedicina no es la solución perfecta para todo tipo de pacientes, ha demostrado ser un instrumento muy eficaz para agilizar el sistema sanitario. Según un estudio realizado por la Asociación Médica Americana (AMA), cerca del 75 % de las consultas o las urgencias son innecesarias y podrían gestionarse por teléfono o videollamada.

Las consultas en remoto para diagnosticar, monitorizar o resolver dudas han cobrado especial importancia en los últimos meses. Según el último estudio de Cigna, ‘COVID-19 Global Impact‘, casi el 60 % de los españoles optaría por acceder a consultas médicas online si pudiese hacerlo, un porcentaje muy superior al 48 % registrado en enero de este mismo año. La comunicación a distancia entre pacientes y médicos ha sido clave en estos meses, ya que ha reducido las visitas presenciales a los centros de salud, sobre todo, para tratar dolencias leves. Estos son los principales aspectos de la telemedicina.

¿Qué es la telemedicina?

La telemedicina es la atención de consultas médicas en remoto utilizando distintas tecnologías de comunicación (TIC), como el teléfono, la videollamada o el correo electrónico. Para facilitar y estandarizar su uso pueden desarrollarse aplicaciones o programas específicos que permiten, por ejemplo, enviar imágenes y pruebas diagnósticas o tener una videoconferencia mediante sistemas sencillos y ágiles.

Desde hace años la telemedicina es una herramienta presente en el sistema sanitario, tanto en el ámbito público como privado. En la sanidad pública aún queda mucho trabajo para organizar y estereotipar esta tecnología, pero hay modelos con buenos resultados. Este es el caso del Servicio Catalán de Salud, que desde 2008 desarrolla un plan específico para atender a pacientes crónicos con enfermedades como diabetes, insuficiencia respiratoria o cardiopatías utilizando la telemedicina.

En el sector privado la telemedicina está más desarrollada. Ya era parte de la cartera de servicios que ofrecían antes de la crisis del coronavirus y, ahora, debido a un aumento de la demanda, esta tecnología ha sido mejorada, desarrollándose plataformas virtuales mucho más completas.

En cualquier caso, la opinión generalizada entre los profesionales de la salud, tanto del sector público o privado, es que la telemedicina ha llegado para quedarse.

Telemedicina: ventajas y desventajas

Para pacientes ya diagnosticados, que requieren un control periódico, o para quienes solo necesitan conocer el resultado de pruebas médicas ya realizadas, como una analítica, la consulta en remoto es una solución adecuada. Lo mismo ocurre si se trata de identificar patologías sencillas o de resolver una duda sobre un tratamiento.

Además, la telemedicina es una herramienta muy valiosa para el triaje interno. “Antes de derivar un paciente a un especialista, los médicos de atención primaria interconsultan por correo electrónico. Hay casos que se pueden resolver en primera instancia, sin necesidad de verlos en el hospital. Este sistema, además, permite que el médico de atención primaria conozca mejor determinadas patologías y sepa cómo actuar en un futuro”, apunta la doctora María de Valdenebro, adjunta al servicio de nefrología del Hospital Universitario Puerta de Hierro, en Madrid. Y añade que “la telemedicina también es un buen método para agilizar la lista de espera”.

En contrapartida, si nos enfrentamos a enfermedades graves o es necesaria una exploración física, la telemedicina no es el instrumento adecuado. “Nunca sustituye a una consulta presencial, es algo complementario, pero no vale para todos los casos. No ves a la persona y muchas veces lo que te cuenta por teléfono no es exactamente lo que tiene. Si te puedes apoyar en pruebas, el diagnóstico puede ser algo más objetivo, pero siempre ver al paciente es un punto extra”, concluye la especialista.

Atención médica a distancia en el entorno rural

La medicina a distancia es muy útil para aquellas zonas que, por su situación geográfica o por sus pocos habitantes, cuentan con una asistencia sanitaria deficitaria. Consultar con el médico de familia o el especialista a través de una llamada de voz o de imagen puede ser crucial para la salud de las personas residentes en estos lugares, muchas de ellas de avanzada edad.

Ahora bien, para que la telemedicina sea eficaz es necesario trabajar en dos ámbitos: el tecnológico y el educacional. Por un lado, es preciso dotar de conexiones digitales a los ámbitos rurales con el fin de que las comunicaciones entre médico y paciente sean satisfactorias; por otro, es imprescindible formar a los habitantes para que sepan manejar estas tecnologías.

A pesar de las posibles dificultades, el esfuerzo merece la pena. Según un estudio publicado en la revista The Lancet entre pacientes con insuficiencia cardiaca, la telemedicina es igual de efectiva en ámbitos rurales y metropolitanos —reduce hospitalizaciones y ayuda a prolongar la vida—, sirviendo así para compensar las diferencias existentes en el nivel de atención médica en ambos entornos.

¿Cuáles son las mejores consultas médicas para hacer en remoto?

Algunas especialidades médicas son más fáciles de adaptar a la telemedicina. Dermatología, ginecología, oftalmología y cardiología destacan entre ellas:

💊 Dermatología es la especialidad que más estandarizados tiene los protocolos, ya que los síntomas asociados a la patologías de la piel suelen ser visibles. Para diagnosticar la enfermedad, bastará con que el paciente envíe una imagen de la afección cutánea previa a la consulta; no obstante, si la atención es por videollamada, puede valorarse en el momento.

💊 Ginecología es otra especialidad en las que la telemedicina es una herramienta habitual en consultas relacionadas con la fertilidad, los métodos anticonceptivos o el embarazo. También se utiliza para dar el resultado de las pruebas ya realizadas a las pacientes, como una citología o una analítica.

💊 Dependiendo del tipo de consultas oftalmológicas, el seguimiento online es más o menos factible. Si estamos ante reacciones alérgicas, enrojecimiento o irritación en el ojo —los casos más habituales— con una revisión en remoto es más que suficiente.

💊 En cuanto a cardiología, siempre y cuando se trate de un paciente crónico sin demasiadas complicaciones, enfermedades como la hipertensión arterial, la baja tensión o la hipercolesterolemia, la consulta a distancia para hacer el seguimiento es una buena opción.

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