Entrevista

Roland Dickerson, farmacéutico clínico de la Universidad de Tenessee (EE.UU.)

«La desnutrición está asociada con pobres resultados médicos»
Por Mercè Fernández 14 de mayo de 2007
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Roland Dickerson es profesor de farmacia clínica en la Universidad de Tenessee, en Memphis (EE.UU.). Acaba de pasar por Barcelona para inaugurar las Jornadas Nestlé de Nutrición para farmacéuticos, en las que se ha tratado el tema de la nutrición en hospitales. Es un área relativamente nueva y en la que todavía hay mucho que hacer. «En los años 70», explica Dickerson, «se tomó conciencia del problema cuando se hizo evidente que había pacientes en los hospitales que perdían peso y llegaban a estar malnutridos».

Muchos pacientes en los hospitales presentan malnutrición.

La situación ha mejorado. En EE.UU. hubo un momento en los años 70 en que se hizo evidente que había pacientes en los hospitales que perdían peso y llegaban a estar malnutridos. Desde entonces, los dietistas de los hospitales están obligados a seguir a los pacientes para detectar si hay alguna evidencia de malnutrición. Además, si hay alguna situación por la que el paciente no puede comer adecuadamente, por ejemplo porque hay una obstrucción, entonces los médicos deciden junto al equipo de nutricionistas la posibilidad de administrar nutrición enteral, mediante sonda, hasta que la persona pueda comer por ella misma.

A veces la causa no está en un problema físico, sino en que no apetece comer y el menú del hospital es poco atractivo.

Cuando uno está enfermo tiene nauseas, vómitos, el gusto cambia y las cosas no saben igual. Por otro lado, se culpa en parte a los menús del hospital. Pero no hacen así la comida intencionadamente. No pueden poner mucha sal ni especies porque puede ser perjudicial para muchos pacientes. De todas formas, los pacientes no suelen estar en el hospital tanto tiempo como para desarrollar malnutrición causada por la comida de hospital.

Que tiene fama de ser insípida y monótona.

Yo he comido en hospitales. La comida no está tan mal y lo que es seguro es que es nutritiva. Pero si un paciente tiene realmente un problema para seguir la dieta del hospital y no come, se le pueden llevar otros productos supervisados por el dietista o se le pueden dar suplementos.

¿Suplementos mejor que comida?

«Los marcadores que usamos para evaluar la nutrición de un paciente, a veces pueden ser bajos a causa del estrés, no porque la persona este malnutrida»

La cuestión es que se hace difícil en las cocinas de un hospital, con un gran número de pacientes, el tener un surtido de opciones como en un restaurante. Normalmente hacen dos o tres platos, se cocinan en grandes cantidades, se pone la comida en bandejas. Para cuando llega al paciente puede que lo platos no estén tan calientes como cuando fueron cocinados o que no sean muy sabrosos por la falta de condimento.

¿Entonces?

Los dietistas pueden intentar saber las preferencias alimentarias de los pacientes cuando se trata de pacientes que no comerán fácilmente, como personas anoréxicas o pacientes oncológicos que han perdido el apetito. Y en la medida de lo posible introducir esas preferencias en los menús. En el caso de que hayan perdido el apetito, se recomiendan suplementos para dar un aporte extra de calorías, proteínas y vitaminas. Hay diferentes formas de adaptarse a las necesidades de los pacientes.

En algunos estudios se habla de hasta un 80% de pacientes oncológicos desnutridos en el momento de su diagnóstico. Y esa malnutrición incrementa mortalidad hasta un 20%.

No hay duda de que la desnutrición está asociada con pobres resultados médicos aunque no creo que esa cifra sea tan alta en los EE.UU. Habría que ver como se define malnutrición o desnutrición. Por ejemplo, los marcadores que usamos para evaluar la nutrición de un paciente que entra en el hospital, como algunas proteínas o el peso, a veces pueden dar resultados bajos a causa del estrés, no porque la persona este mal nutrida.

En el congreso que ha inaugurado se ha presentado un documento de estándares de actuación en nutrición clínica para el farmacéutico de hospital. ¿Hay algo a destacar de ese documento?

Se trata de una guía de actuación para el uso de soporte nutricional enteral y parenteral (por vía endovenosa). Uno de los puntos más destacables es la necesidad de no esperar, de empezar el soporte nutricional lo antes posible. Si se tiene un paciente del que se puede prever que va a estar unos días durante los que no va a comer bien, hay que intervenir antes de que aparezca el problema, no hay que esperar. Hay muchos efectos beneficiosos de soporte nutricional temprano, así que cuanto antes mejor.

MALNUTRICIÓN AL VOLVER A CASA

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Es indudable que una buena nutrición contribuye a mejorar la salud. Hay numerosos estudios que muestran como la malnutrición aumenta la mortalidad de determinadas enfermedades. Se ha demostrado que la malnutrición no sólo perjudica la buena evolución de la enfermedad, sino que puede prolongar el tiempo de estancia en el hospital, así como aumentar el riesgo de otras infecciones.

La cuestión es cómo intervenir. En el hospital está el soporte nutricional pero, ¿y después? Se puede seguir con suplementos pero son numerosos los casos en los que el paciente, que ha comido adecuadamente en el hospital, vuelve a casa y deja de comer bien. Este es un riesgo especialmente agudizado en personas mayores.

Estos pacientes, apunta Dickerson, deben ser seguidos de cerca por alguien del hospital para garantizar que comen bien. «Si la malnutrición va asociada a un problema social, como en el caso de personas mayores que viven solas, o que tienen bajos ingresos, entonces pueden intervenir los trabajadores sociales». Pero en muchos casos, se trata de un problema complejo que no siempre se detecta. «No creo que tengamos actualmente los mecanismos para abordarlo», afirma Dickerson.

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