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Ahogamientos: así es el socorrismo en tiempos de coronavirus

Aumentan las medidas de protección e higiene, los protocolos de actuación se adaptan para minimizar contagios y se usan más materiales. Así es el nuevo socorrismo

socorristas y Covid-19 Imagen: Marzena7

Mascarilla en todo momento, contacto mínimo e higiene máxima (personal y material) son las normas básicas que deben seguir los socorristas para protegerse y proteger en un verano marcado por la covid-19. Este año, además, los protocolos de actuación se han adaptado para minimizar la posibilidad de contagios entre rescatador y rescatado, y los materiales que se deben utilizar en caso de rescate por ahogamiento son más numerosos. Socorristas y bañistas han comprobado cómo el coronavirus ha complicado los procedimientos no solo a la hora de ir a la playa o la piscina, y estar en ellas, sino en caso de tener que actuar para socorrer. Te contamos cómo es la “nueva” normalidad en nuestros arenales e instalaciones acuáticas.

Nueva normalidad en el socorrismo

Este año todo es más complicado. La presencia de la covid-19 tiene enormes implicaciones en nuestra vida diaria, y su repercusión en el mundo del socorrismo acuático “es mucho más profunda de lo que puede parecer a primera vista”, reconoce Luis Pascual-Gómez, profesor de salvamento acuático del Proyecto Ahogamiento.com.

  • Las playas, piscinas, parques acuáticos, zonas naturales… tienen que regirse por los mismos principios de seguridad sanitaria que el resto, “e incluso de un modo más estricto”, ya que las actividades que se realizan en su interior implican un mayor riesgo de difusión y contagio.
  • Los profesionales que se dedican a velar por la seguridad en playas y piscinas deben extremar las precauciones al socorrer. Como comenta Pascual-Gómez, hasta hace unos meses ningún socorrista hubiera pensado en dejar de hacer una asistencia a una persona con gripe, —a pesar del riesgo de contagio y de los miles de muertos que causa cada año—, más que incorporando un método de barrera. Con el coronavirus “el riesgo de infectarse se multiplica” y, con ello, el de sufrir una enfermedad que en un porcentaje estimable de los casos y en determinadas personas puede ser mortal, muy grave o tener secuelas serias, además del riesgo añadido de los contagios secundarios y rebrotes.
  • Además de los socorristas, para este verano de “nueva” normalidad “los ayuntamientos han tenido que ordenar las playas y sensibilizar a los ciudadanos y ha irrumpido el agente de sensibilización“, apunta Miguel Ángel Sánchez, responsable de Playas de Cruz Roja. Este agente da indicaciones constantes a quien se acerca a la playa sobre las vías de entrada y salida, aforos, estancias en zonas determinadas, aparcamientos, etc. Además, intenta reconducir cualquier actitud no segura.

¿Prohibido realizar el boca a boca?

La respiración “boca a boca”, conocido método para reanimar a un ahogado, este año no se llevará a la práctica. ¿Está prohibida? No hay una prohibición expresa sustentada en ninguna legislación, asegura Francisco Cano, director de Prevención y Seguridad de la Real Federación Española de Salvamento y Socorrismo. Pero sí que existen unas recomendaciones que “establecen que es prioritario realizar compresiones torácicas frente a la realización del boca a boca o las insuflaciones (algo que ya se hacía previamente a la pandemia)”.

Lo que la comunidad científica ha hecho, además, es “adaptar el protocolo de RCP (reanimación cardiopulmonar) a las circunstancias de la covid-19 para minimizar el riesgo de transmisión desde la víctima a los rescatadores, teniendo en cuenta que la principal vía de contagio son los aerosoles respiratorios”, insiste Luis Pascual-Gómez.

Ahora se evalúa la respiración sin acercarse (cubriendo las vías respiratorias de la víctima con una mascarilla para contener la aerosolización y comprobando si existen movimientos respiratorios) y se realiza la ventilación mediante un balón resucitador con un filtro HEPA (filtro de partículas de alta eficiencia). Hay que tener en cuenta que, en las situaciones de ahogamiento, la prioridad es que la víctima vuelva a respirar, por tanto la ventilación sigue siendo la principal prioridad para el socorrista.

Protocolo de rescate por ahogamiento en tiempos de covid-19

Socorristas y coronavirus
Imagen: Free-Photos

Los socorristas deben llevar a cabo, sobre todo, una labor de prevención y estar muy atentos a las actitudes de riesgo que algunas personas pueden asumir, “confundiendo el disfrutar con situaciones que ponen en riesgo al bañista y el socorrista”, señala Cano. Asimismo, debe valorar las situaciones en donde alguna persona pueda tener sintomatología asociada a la covid-19, “para tomar las medidas de precaución adecuadas y evitar así los contagios cruzados”, añade.

Asimismo, el protocolo para un rescate acuático se ha tenido que modificar y adaptar para minimizar una posible transmisión del virus, como explican los tres expertos consultados:

➡️ En las playas se recomienda hacer el rescate con medios como embarcación o moto acuática, limitando el contacto con la víctima al estrictamente necesario.

➡️ En otros entornos, como piscinas o parques acuáticos, el rescate se debe realizar manteniendo la cara de la víctima en dirección contraria a la del socorrista.

➡️ En la extracción del agua y en la prestación de la primera asistencia, se tienen que observar las máximas precauciones y el socorrista debe utilizar los EPI necesarios para su protección personal (como mínimo: mascarilla, guantes y protector facial).

➡️ Si la persona que precisa ayuda está inconsciente:

  • El socorrista tendrá que romper la distancia interpersonal de dos metros para poder rescatar a la víctima.
  • Una vez que la persona está bajo el control del socorrista, este la ubicará sobre una camilla auxiliar para dirigirse a la orilla, donde estará esperando otro equipo para complementar la asistencia sanitaria.
  • Durante la evacuación hacia la orilla, la víctima será ubicada, boca abajo, en la camilla auxiliar. De esa manera, se minimiza el posible contagio entre ambas personas.
  • El rescatador, con la víctima en la camilla auxiliar, se colocaría a horcajadas sobre ella para sujetarla durante el traslado.
  • Una vez que el socorrista llega a la orilla con el rescatado, habrá un equipo para complementar la asistencia sanitaria. Este equipo está dotado de todos los EPI y el material asistencial adecuados (balón resucitador, oxígeno, desfibrilador, aspiradores de secreciones, etc.).

En este vídeo puede verse la adaptación de las técnicas de rescate acuático por covid-19:

 

Los socorristas, además, para garantizar su propia seguridad y la de los bañistas, deben seguir estas pautas:

  • Siempre mascarilla: la precaución debe ser máxima, con el uso de mascarilla hasta el último momento de posibilidad de entrada al agua.
  • Contacto mínimo: deben generar el menor contacto posible con los usuarios.
  • Higiene máxima: extremar las medidas higiénicas y de prevención personal, tanto fuera del puesto como dentro del agua, así como en el manejo de materiales comunes de rescate o primeros auxilios.

Normas para bañarse durante la pandemia

Los bañistas también son responsables de evitar ahogamientos. Deben saber que está en su mano velar por su salud y por su seguridad en el entorno acuático, además de por la del resto de usuarios. Sería conveniente que siguieran estas pautas:

  • Por su salud:

1.   Cumplir todas las recomendaciones sanitarias y las normas de uso de los lugares de baño a los que acuden, pensando en todos, incluidos los socorristas.
2.   Respetar las distancias mínimas y extremar las medidas de higiene y desinfección, tanto personal como de los materiales usados.

  • Por su seguridad: 

1.   Conocer el entorno donde se bañan y llevarlo a cabo siempre en zonas vigiladas.
2.   Los adultos deben vigilar a los niños de cerca, tenerlos al alcance del brazo siempre que estén en el agua, sin distracciones.
3.   En caso de tener una piscina en casa o desplazarse a una, asegurarse de que hay medios y barreras físicas que impidan el baño de los menores sin la presencia de un adulto.
4.   Bañarse en zonas con vigilancia, atender a las indicaciones de los socorristas y las banderas (no bañarse con bandera roja y con precaución cuando es bandera amarilla) y no hacer conductas de riesgo, como zambullidas desde altura.

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