Consejos de prevención para disfrutar de unas vacaciones saludables

El verano se asocia al bienestar y la diversión, pero también conlleva ciertos riesgos para la salud que conviene tener presentes. La prevención puede marcar una gran diferencia
Por Asociación Contra el Cáncer – Sede Bizkaia 6 de julio de 2026
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Las vacaciones representan uno de los momentos más esperados del año. Son días para descansar, compartir tiempo con la familia y amistades, descubrir nuevos lugares y romper con la rutina diaria. Durante este periodo aumentan las actividades al aire libre: jornadas de playa, excursiones por la montaña, paseos en bicicleta, comidas en terrazas o reuniones en parques y jardines. Sin embargo, aunque el verano se asocie al bienestar y la diversión, también conlleva ciertos riesgos para la salud. La buena noticia es que disfrutar del tiempo libre y cuidar nuestro bienestar no son objetivos incompatibles, como veremos a continuación.

Las vacaciones pueden convertirse en una excelente oportunidad para reforzar hábitos saludables que contribuyan a prevenir enfermedades crónicas, incluido el cáncer. Adoptar pequeñas medidas de prevención puede marcar una gran diferencia en nuestra salud presente y futura.

⛱️ Proteger la piel: una prioridad frente al sol

Uno de los principales protagonistas del verano es el sol. A medida que aumentan las temperaturas, también lo hace el tiempo que pasamos al aire libre y, con ello, la exposición a la radiación ultravioleta.

Aunque la luz solar tiene beneficios, como favorecer la síntesis de vitamina D, una exposición excesiva y sin protección puede provocar daños acumulativos en la piel. La radiación ultravioleta es un carcinógeno reconocido y constituye el principal factor de riesgo para el desarrollo de cáncer de piel, uno de los tumores más frecuentes en todo el mundo.

Por este motivo, la protección solar debe convertirse en un hábito diario, especialmente durante los meses estivales. La recomendación es utilizar protectores solares de amplio espectro con factor de protección 50, aplicándolos de forma generosa sobre todas las zonas expuestas.

Además, no basta con aplicar la crema una sola vez. Cuando realizamos actividades al aire libre, practicamos deporte o pasamos tiempo en el agua, es necesario renovar la protección cada dos horas, e incluso con mayor frecuencia, si sudamos intensamente o nos secamos con una toalla, ya que estas situaciones reducen la eficacia del producto.

colectivos más vulnerables a la exposición solar
Imagen: Kindel Media

Junto al fotoprotector, es recomendable utilizar medidas de protección física. El uso de sombreros de ala ancha, gafas de sol homologadas y ropa que cubra de forma adecuada la piel ayuda a reducir de manera significativa la exposición a la radiación ultravioleta.

Del mismo modo, siempre que sea posible, conviene buscar zonas de sombra y evitar la exposición directa al sol durante las horas centrales del día, especialmente entre las 11:00 y las 17:00 horas, cuando la intensidad de la radiación alcanza sus niveles más altos.

🍉 Alimentación saludable también en vacaciones

Las vacaciones suelen estar acompañadas de celebraciones, comidas fuera de casa y cierta relajación de las rutinas habituales. Aunque disfrutar ocasionalmente de alimentos más calóricos forma parte de estos momentos de ocio, es importante que no se convierta en la norma durante todo el verano.

Con frecuencia asociamos el tiempo libre con un aumento del consumo de alimentos ultraprocesados, bebidas azucaradas, aperitivos salados o productos de baja calidad nutricional. Estos alimentos suelen contener cantidades elevadas de grasas poco saludables, azúcares libres y sal, factores relacionados con el aumento de peso y con un mayor riesgo de diversas enfermedades.

Mantener una alimentación equilibrada durante las vacaciones no significa renunciar al placer de comer. Al contrario, el verano ofrece una gran variedad de alimentos frescos y nutritivos que pueden formar parte de una dieta saludable.

  • Las frutas y verduras de temporada aportan vitaminas, minerales, antioxidantes y fibra, elementos fundamentales para el correcto funcionamiento del organismo. Entre las opciones más recomendables destacan frutas como la sandía, el melón, los melocotones o las cerezas, que además de ser refrescantes contienen una elevada proporción de agua.
  • También es aconsejable priorizar el consumo de pescado, legumbres, frutos secos, aceite de oliva virgen extra y proteínas de calidad.

Las comidas al aire libre pueden ser una excelente oportunidad para preparar opciones saludables como ensaladas completas, brochetas de verduras, pescado a la plancha o frutas frescas como postre. De este modo podemos disfrutar de la gastronomía propia del verano sin comprometer nuestra salud.

🚰 La importancia de cuidar la hidratación

Las altas temperaturas propias de esta época del año hacen que la hidratación cobre especial relevancia. Durante el verano perdemos más líquidos a través del sudor, sobre todo cuando realizamos actividad física o permanecemos durante largos periodos en ambientes calurosos. Una hidratación insuficiente puede provocar cansancio, mareos, dolores de cabeza, disminución del rendimiento físico e incluso cuadros de deshidratación de mayor gravedad.

hidratación con aguas de sabores
Imagen: chikaphotograph / iStock

Por ello, es fundamental beber agua con frecuencia a lo largo del día, incluso antes de sentir sed. Los grupos más vulnerables frente a la deshidratación son la población infantil y las personas mayores, ya que en ambos casos la percepción de la sed puede estar alterada o ser menos efectiva. Por ello, es importante recordarles regularmente la necesidad de beber líquidos.

El agua debe ser la bebida de elección para mantener una hidratación adecuada. Aunque las bebidas azucaradas o energéticas puedan resultar atractivas, no constituyen una alternativa recomendable por su elevado contenido en azúcar y calorías. Las infusiones frías sin azúcar añadido o la fruta fresca también pueden contribuir a cubrir parte de nuestras necesidades hídricas.

🤸 Vacaciones activas: una oportunidad para moverse más

Uno de los grandes beneficios del tiempo libre es disponer de más oportunidades para movernos. Las vacaciones pueden convertirse en el momento perfecto para combatir el sedentarismo y aumentar nuestra actividad física diaria.

Mantenerse activo aporta numerosos beneficios para la salud. Ayuda a controlar el peso corporal, mejora la salud cardiovascular, fortalece músculos y huesos, reduce el estrés y favorece el bienestar emocional. Además, la evidencia científica demuestra que la práctica regular de actividad física contribuye a reducir el riesgo de diversos tipos de cáncer.

No es necesario realizar entrenamientos intensos para obtener beneficios. Actividades sencillas como caminar, pasear por la playa, recorrer senderos naturales o utilizar la bicicleta son excelentes opciones durante los meses de verano. Además, cuando estas actividades se realizan en compañía, suelen resultar más agradables y favorecen la adherencia.

El contacto con la naturaleza añade un beneficio adicional. Alejarnos temporalmente del ritmo acelerado de las ciudades y disfrutar de espacios verdes puede ayudar a reducir la tensión acumulada y mejorar nuestro bienestar psicológico.

Lo más importante es elegir una actividad que resulte atractiva y adaptada a las capacidades de cada persona. De este modo será más fácil mantenerla en el tiempo y convertirla en una parte habitual de nuestro estilo de vida.

cómo cuidar la salud del corazón
Imagen: AaronAmat / iStock

❗ Evitar hábitos nocivos sigue siendo fundamental

Las vacaciones no deben convertirse en una excusa para adoptar conductas perjudiciales para la salud; entre ellas destacan especialmente el consumo de alcohol y tabaco.

Aunque las bebidas alcohólicas suelen estar muy presentes en celebraciones y reuniones sociales, es importante recordar que ninguna cantidad de alcohol puede considerarse completamente segura para la salud. Su consumo se relaciona con un mayor riesgo de desarrollar diversos tipos de cáncer, además de otras enfermedades hepáticas, cardiovasculares y neurológicas.

Por fortuna, cada vez existen más alternativas sin alcohol que permiten disfrutar de encuentros sociales sin asumir estos riesgos.

Igualmente importante es evitar el consumo de tabaco y de cualquier producto relacionado con la nicotina. El tabaquismo sigue siendo uno de los principales factores de riesgo evitables para el desarrollo de cáncer y otras enfermedades graves.

Además, los nuevos dispositivos como cigarrillos electrónicos o vapeadores tampoco son inocuos. Las investigaciones muestran que estos productos pueden contener sustancias potencialmente dañinas, incluyendo metales pesados, compuestos químicos irritantes y otras sustancias capaces de afectar a la salud respiratoria y cardiovascular.

🧘 Un verano para disfrutar y cuidarse

Las vacaciones son una oportunidad para descansar, compartir experiencias y recargar energía. Sin embargo, también pueden convertirse en un momento clave para reforzar hábitos que beneficien nuestra salud a largo plazo.

Protegerse del sol, mantener una alimentación equilibrada, beber suficiente agua, realizar actividad física con regularidad y evitar el consumo de alcohol y tabaco son medidas sencillas que ayudan a prevenir numerosas enfermedades y favorecen una mejor calidad de vida.

En definitiva, disfrutar del verano y cuidar de nuestra salud no solo es posible, sino que debería formar parte del mismo plan. Porque unas vacaciones de verdad satisfactorias son aquellas que nos permiten regresar con recuerdos inolvidables y nuestro bienestar reforzado.

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