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Estrés y deseo sexual

Un exceso de ansiedad imposibilita tener relaciones sexuales satisfactorias

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: miércoles 7 diciembre de 2005

La falta de deseo sexual no es un estado pasajero que ‘como viene se va’, sino una enfermedad según la Organización Mundial de la Salud, que en su clasificación de patologías la encuadra dentro de las disfunciones sexuales no orgánicas con el nombre de Ausencia o Pérdida del Deseo Sexual. Esta falta de interés para emprender relaciones sexuales, desechadas las causas médicas o fisiológicas (problemas endocrinos, trastornos hormonales, insuficiencia renal o tratamientos farmacológicos) y las psicológicas (una educación excesivamente estricta o baja autoestima, por ejemplo), se encuentra muy a menudo ligada al modo de vida de quien padece apatía sexual. El estrés, el exceso de cargas laborales o familiares y la incapacidad para afrontar la ansiedad que estas situaciones generan explican a menudo la inapetencia sexual.

Cuestión de hormonas

El estrés puede terminar “matando” la libido, aunque de manera lenta y gradual. La causa está en la testosterona, principal agente del deseo sexual. Si ésta disminuye, también es menor la libido. Pero, además, el estrés hace que aumente el nivel de cortisol en la sangre, una hormona esteroide producida por la corteza suprarrenal. El alto nivel de cortisol reprime la mayoría de las funciones orgánicas, incluyendo las funciones sexuales y reproductivas. “Siempre que aparecen síntomas de apatía sexual en hombres que solían tener la libido alta, hay que prestar atención al cansancio, ya que el ritmo de vida, los problemas cotidianos y la fatiga hacen que las ganas de mantener relaciones sexuales disminuyan notablemente”, tal y como asegura Carlos San Martín, pedagogo y terapeuta sexual de la Fundación Sexpol, de Madrid.

Cuando se acumula tensión, si las situaciones nos superan, se produce un bloqueo. Y el plano sexual no es una excepción. Por ello, generalmente, El estrés influye en el deseo, favoreciendo la apatía e inhibiendo la respuesta sexual.El estrés influye en el deseo, favoreciendo la apatía e inhibiendo la respuesta sexual Generalmente, según indica la psicóloga María Rodríguez, del Centro de Estudios y Terapia del Comportamiento de San Sebastián, el estrés imposibilita tener relaciones sexuales satisfactorias. Por su parte, Gloria Arancibia, psicóloga y sexóloga de la clínica del Doctor Matesanz, de Madrid, explica que el estrés influye sin duda en la satisfacción de las relaciones sexuales, ya que para disfrutar del placer “es necesario dejarse llevar por las sensaciones, por el momento y por la vivencia sexual”. Aunque aclara que si bien las preocupaciones son uno de tantos factores que influyen negativamente en nuestra vivencia sexual, no puede aislarse este factor como el único causante de la falta de deseo sexual, ya que son muchas otras las variables que pueden estar influyendo en esta inapetencia ¿Cómo saber si la falta de iniciativa sexual se debe al estrés?

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