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Natalia López Moratalla, catedrática de Bioquímica y Biología Molecular de la Universidad de Navarra

«Las células madre adultas cumplen la función de regeneración»

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: martes 11 marzo de 2008

Las células madre adultas rejuvenecidas, llamadas técnicamente IPS, pueden comportarse como células madre embrionarias. Su reciente irrupción en la investigación, de la mano del científico japonés Yamanaka, abre nuevas perspectivas en medicina regenerativa. Conocer el defecto que origina una enfermedad y poder probar nuevos fármacos son algunas de sus aplicaciones, explica Natalia López Moratalla, catedrática de Bioquímica y Biología Molecular de la Universidad de Navarra.

¿Por qué se organiza tanto revuelo cada vez que se habla de células madre?

Inicialmente, en el año 98, se aislaron células del embrión y se pensó en ese momento que servirían para trasplantar al tejido de un órgano enfermo. Casi un año después, se dio a conocer la existencia de otras células, las células madre adultas, que están en todas las partes de nuestro organismo, en reserva, y que cumplen esa función de regeneración. Se piensa que pueden ser muy útiles en muchas enfermedades como la diabetes, el Parkinson o las cardiacas. Se está viendo que se pueden aplicar como tratamiento y que sirven para regenerar un órgano concreto. Esta expectativa, sin que se pueda decir que vamos a curar una determinada enfermedad, está muy avanzada. Esto, por un lado.

¿Y por el otro?

El otro ha sido el revuelo surgido al pensar en una terapia que, para tratar cada enfermedad, implica destruir embriones. Además, en las primeras pruebas se ha visto que genera tumores, pues son células muy ‘salvajes’. Por eso, la revolución de la medicina regenerativa acusa el lastre de haber pensado inicialmente en la curación sobre la base de la destrucción.

Usted trabaja con células madre adultas. ¿Qué ventajas tienen en la investigación?

Lo más cómodo para investigar sería destruir y tomar esas células embrionarias (que no curan). Para curar, el objetivo ha sido sacar adelante la enfermedad con el propio proceso que sigue el organismo y la capacidad que tiene de regenerarse a sí mismo. Para investigar se pueden tomar células a partir de una biopsia a un paciente o a una persona sana. Pero nos hacen falta una gran cantidad de células. Necesitábamos más células madre adultas de pacientes para investigar. Y, por eso, se ha trabajado en dos líneas.

¿Cuáles son?

«Las IPS permitirán saber en qué estado se produce una enfermedad y buscar nuevos fármacos»

Una de ellas es la clonación terapéutica, que consiste en tomar células de un paciente a las que se les quita el núcleo y este núcleo -donde está el material genético- se transfiere al óvulo de una mujer, al que previamente también se le ha extraído el núcleo. Lo que se pretende es clonar a un paciente (su material genético) utilizando el embrión como fuente de células. Lo que ha salido de todo esto es un disparate. Y se necesita una gran cantidad de óvulos de una mujer, para lo cual se la debe someter a un tratamiento de hiperovulación. Por ello, a finales de 2007, se produjo una retirada general de la comunidad científica de esta línea de investigación, mientras algunas personas comenzaron a pensar en rejuvenecer las células del paciente.

¿Cómo se rejuvenecen las células madre adultas?

Hay distintos métodos. Uno de ellos, que se hizo público el 20 de noviembre del año pasado, consiste en poner en fibroblastos (células de la piel de una persona fáciles de obtener) genes de pluripotencialidad. De este modo, cuando se expresan, rejuvenecen, y las células madre adultas se comportan como células madre embrionarias y se pueden diferenciar en otras. Éste es un logro del científico japonés Yamanaka, que ha conseguido células madre rejuvenecidas para investigar y trabajar con ellas sin tener que utilizar embriones.

¿Este sistema habría acabado el debate ético?

Es que se ha acabado. Se considera que la línea de la clonación terapéutica, es decir, clonar a los pacientes para tener su tejido es un absurdo. Así se han eliminado los problemas éticos. Esta nueva línea de trabajo está teniendo un impulso fortísimo. El número de febrero de «Cell», de 2008, recoge un despliegue de investigaciones hechas a partir de células madre con pluripotencialidad inducida (IPS, en sus siglas inglesas). En esta perspectiva de la investigación, no se pretende transferir estas células al enfermo, sino utilizarlas para estudiar el defecto de una enfermedad. Las IPS se pueden obtener en grandes cantidades por una técnica muy sencilla y diferenciarlas, hasta conseguir que sean más maduras. Estas células madre rejuvenecidas nos van a permitir conocer en qué estado se produce una enfermedad y buscar nuevos fármacos. Éste es un campo que nos ha faltado hasta ahora para probar nuevos medicamentos.

¿En qué sentido?

Una vez que tenemos un fármaco, necesitamos probarlo en una célula humana. Todo lo que encarece la medicina es el tener que probar muchos fármacos para determinar cuál es su efecto. Necesitamos un sistema para comprobar en humanos la dosis adecuada y la toxicidad.

¿En qué consistirá este proceso?

Una enfermedad se produce cuando la expresión de un gen está alterada y, por lo tanto, se altera algo en el estado de diferenciación de las células. ¿Cómo podemos arreglarlo? Suministrándole al organismo los procesos con los que éste es capaz de arreglarse a sí mismo, mientras que el sistema de transferencia de células es más burdo. Podríamos administrar un medicamento que corrija ese defecto localmente. Pero para probarlo necesitamos las células IPS, un estado de las células que no hemos tenido hasta ahora.

¿En qué nivel se encuentran estas investigaciones en España?

En España hay unos 34 ó 35 equipos que trabajan en terapia celular regenerativa a distintos niveles. Y con IPS, desde hace unos meses. Yamanaka trabaja desde el 2006 en ratones. Éste es un aspecto técnico que facilita la investigación. Nosotros, en Navarra, por ejemplo, introducimos células madre humanas en el blastocito (una fase del embrión de ratón) para estudiar una enfermedad, no para curar.

¿Podría resumir en qué fase se halla la medicina regenerativa?

Estamos en una fase esperanzadora, en un momento de gran alegría para la investigación biomédica y la clínica; que no quiere decir que la solución esté a la vuelta de la esquina. En resumen, hemos resuelto los principales problemas técnicos. Sabemos que debemos desarrollar protocolos racionales y que las expectativas en investigación son buenas.

ENFERMEDADES DE MEDICINA REGENERATIVA

Imagen: NSF

La medicina regenerativa -regeneración de órganos y tejidos enfermos- podría aplicarse a un amplio abanico de enfermedades. Según recuerda Natalia López Moratalla, ya se han aplicado algunos tratamientos con células madre adultas en pacientes humanos. Así, Damián García-Olmo, de Madrid, trata las fístulas de la enfermedad de Crohn con células que obtiene de la grasa y que, una vez purificadas, introduce bajo la piel de la fístula con resultados bastante favorables. Otros avances importantes que se han conseguido son el uso de células madre del limbo del ojo en los trasplantes de órganos, la regeneración del hígado o la formación de islotes pancreáticos en diabetes mellitus de tipo I.

Sin embargo, no es oro todo lo que reluce. En febrero de 2002, de forma pionera en Navarra y después en Valladolid, se hicieron tratamientos de corazones infartados con células madre y, a partir de ese año, se iniciaron estudios multicéntricos. Y se evidenciaron dos problemas: la presencia de una cicatriz en la zona infartada que impide que el corazón lata a buen ritmo y que algunas de las células se han destruido. La medicina regenerativa ha permitido corregir la cicatriz y regenerar las células perdidas. Pero el problema de las arritmias persiste. Un experimento alentador en este sentido ha sido la introducción con células IPS como vector del gen conexina, que codifica una proteína que ajusta los tiempos para que las células vayan al mismo tiempo.

En el cerebro, los estudios de células madre han avanzado en cinco enfermedades: Parkinson, Alzheimer, esclerosis lateral amiotrófica, enfermedad de Hungtinton e ictus. En este caso, los científicos se enfrentan a la dificultad de lograr que las células madre salgan del nicho en el que se encuentran y se dirijan a reparar la lesión de cada enfermedad que, además, deben integrarse a un circuito de neuronas para hacer su función.


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