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El impacto de las enfermedades no transmisibles
Las enfermedades no transmisibles (ENT) no tienen un origen vírico o bacteriano ni se contagian de persona a persona. Suelen ser de progresión lenta y durar mucho tiempo (a veces, toda la vida), por lo que también se conocen como enfermedades crónicas. Las ENT tienen un profundo efecto en la salud a nivel mundial, pero también en la economía de los países y en el desarrollo social de las poblaciones.
🔴 Muertes prematuras
En la actualidad, más de 41 millones de personas mueren por ENT cada año. Es decir: estas patologías son las responsables de tres de cada cuatro fallecimientos en el mundo. Y, si bien afectan a personas de todos los rincones del planeta, destaca que su incidencia es especialmente notable en los países que están en vías de desarrollo. El 77 % de estas muertes ocurren en países de ingresos bajos y medios. Muchas de ellas, además, son prematuras.
🔴 Economía y sociedad
Las ENT requieren tratamientos prolongados y crónicos que generan unos gastos sanitarios enormes para los Estados y para las familias. Disminuyen la productividad laboral, debido a la discapacidad o la muerte temprana, y pueden llevar a la ruina o la pobreza a las personas que viven en países que no tienen sistemas robustos de salud pública.
Estas enfermedades, que afectan a la calidad de vida de millones de personas, están relacionadas con los hábitos de vida no saludables. La mala alimentación, el tabaquismo, la ingesta de alcohol y el sedentarismo son sus principales desencadenantes. Precisamente por ello, la Organización Mundial de la Salud (OMS) acaba de lanzar esta iniciativa, que busca reducir el consumo de productos y sustancias perjudiciales para la salud.

Qué es la iniciativa «3 para el 35»
La iniciativa «3 para el 35», encabezada por la OMS, insta a todos los países a aumentar los impuestos sobre el tabaco, el alcohol y las bebidas azucaradas en, al menos, un 50 % de aquí a 2035. El objetivo es reducir el consumo de estos productos para frenar la epidemia de enfermedades no transmisibles y, en paralelo, recaudar más ingresos para que los gobiernos puedan invertirlos en salud, educación y protección social.
El contexto actual es clave para entender la propuesta. Por un lado, los sistemas de salud de todo el mundo están bajo una enorme presión debido al aumento de ENT como cardiopatías, cáncer o diabetes, que tienen un altísimo coste sanitario debido a sus complicaciones, los tratamientos necesarios para afrontarlas y su cronicidad. Por otro, ha disminuido la ayuda oficial al desarrollo y hay una creciente deuda pública, lo que hace que los países necesiten generar un modelo de financiación de origen interno para cumplir con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).
Evitar 50 millones de muertes prematuras
La OMS apunta que «el consumo de tabaco, alcohol y bebidas azucaradas da alas a la epidemia de ENT» y que «un incremento —de una sola vez— del 50 % en el precio de esos productos podría evitar 50 millones de muertes prematuras en los próximos 50 años«.
En este sentido, el doctor Jeremy Farrar, director científico de la organización, señalaba que «los impuestos para la salud son una de las herramientas más eficaces que tenemos. Reducen el consumo de productos nocivos y generan ingresos que los gobiernos pueden reinvertir en atención de salud, educación y protección social. Es el momento de pasar a la acción».

👉 Casos de éxito y casos pendientes
Entre 2012 y 2022, casi 140 países aumentaron los impuestos sobre el tabaco y se logró incrementar los precios reales en más del 50 % de media. «Desde Colombia hasta Sudáfrica, los gobiernos que han introducido impuestos para la salud han visto reducido el consumo y han incrementado los ingresos», agrega la OMS.
Sin embargo, «muchos países siguen ofreciendo incentivos fiscales a industrias poco saludables, como la del tabaco. Es más, los acuerdos de inversión a largo plazo con la industria que ponen cortapisas al incremento de los impuestos sobre el tabaco pueden socavar aún más los objetivos nacionales de salud», advierte este organismo internacional. Por ello, alienta a los gobiernos a que examinen y eviten esas exenciones para apoyar el control eficaz del tabaco y proteger la salud pública.
Coordinar los esfuerzos
La idea de fondo es generar un amplio apoyo político, fortaleciendo alianzas multisectoriales con ministerios de finanzas y de salud, parlamentarios, la sociedad civil e investigadores para diseñar y aplicar políticas eficaces.
La iniciativa «3 para el 35» funciona como una alianza colaborativa. El papel de la OMS es coordinar los esfuerzos con un grupo de asociados mundiales, que incluye organizaciones no gubernamentales, sociedad civil, instituciones académicas y gobiernos nacionales. La meta: ayudar a los países a diseñar, poner en marcha y sostener políticas fiscales de salud efectivas adaptadas a sus contextos locales.


