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Hipertensión arterial y disfunción eréctil

Entre el 20% y el 30% de los varones hipertensos sufren este trastorno sexual

  • Autor: Por

  • Fecha de publicación: lunes 4 enero de 2010
Img tensiometro brazo Imagen: clayirving

Hablar de la salud sexual en la consulta médica es, todavía, un tema tabú, aunque ésta sea una importante fuente de malestar y preocupación. La hipertensión arterial es una de las causas que están detrás de la disfunción sexual de los varones hipertensos, que tienden a vivirla en silencio y a no comentarla con su médico, cuando ya hay remedios farmacológicos para tratarla. Sólo hace falta que los profesionales de la medicina pregunten por este problema a sus pacientes y que estos pierdan la vergüenza y el miedo a hablar de ello.

¿Por qué se origina la disfunción?

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La hipertensión arterial no sólo tiene consecuencias para la salud cardiovascular de los afectados, sino también para una importante parte de la vida sobre la que, a veces, cuesta hablar: la salud sexual. Se estima que entre el 20 y el 30% de los varones hipertensos sufren disfunción eréctil en algún momento del diagnóstico. Este problema puede estar causado por la propia enfermedad en sí -la hipertensión- o, con más frecuencia, por los fármacos que estos pacientes deben tomar para controlar la presión arterial, tal y como expone Josep Maria Pomerol, director del Instituto Andrología y Medicina Sexual, de Barcelona, que ha participado en las 22 Jornadas Catalanas de Hipertensión Arterial, celebradas recientemente en Barcelona.

La disfunción eréctil es el primer síntoma de la existencia de problemas cardiovasculares

Esta enfermedad se caracteriza por una disfunción en la capa que recubre el interior de todos los vasos sanguíneos, también los del pene, donde los vasos son más pequeños y es más fácil que afecte a la llegada de la sangre. Incluso antes que al corazón y las arterias coronarias. Es más, “hoy se sabe que la disfunción eréctil es un factor de riesgo para las enfermedades cardiovasculares de igual importancia que la diabetes, la hipercolesterolemia o el hábito tabáquico. De hecho, está reconocido como el primer síntoma de la existencia de problemas cardiovasculares. Puede ser un síntoma importante y un aviso en términos de la salud general.

Los fármacos antihipertensivos también pueden originar la disfunción: bajan la presión arterial y, a su vez, provoca que el pene no se llene de sangre y que no se produzca la erección. Además, estos medicamentos también pueden provocar alteraciones de las hormonas como la testosterona y la prolactina, que se relacionan con la falta de deseo sexual y la disfunción sexual.

Los medicamentos que con más frecuencia están detrás de este trastorno en el hombre son los diuréticos y, dentro de estos, los tiazídicos o la espironolactona. Son vasodilatadores adrenérgicos con una acción central que pueden afectar a la erección, al deseo sexual, a la eyaculación y provocar impotencia. En cambio, otras familias de fármacos, como los inhibidores convertidores de la angiotensina (IECAs) y los antagonistas de los receptores de la angiotensina II (ARA II), tienen menos efectos secundarios de este tipo e, incluso, en ciertas ocasiones, pueden mejorar la función sexual. Es lo que sucede, sobre todo, con los ARA II.

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