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La distimia

Un 4% de la población sufre este tipo de depresión leve que se confunde fácilmente con el "mal carácter"

¿No soporta que lo más mínimo le contrarié? ¿Se enfada por todo? ¿Unas veces está abatido y otras no, de forma que sus reacciones son totalmente imprevisibles? ¿Se da cuenta de que su comportamiento está haciendo la vida muy difícil a quienes le rodean? Quizás lleve tanto tiempo así que ya muchas personas, e incluso usted mismo, crean que es “su forma de ser”. Pero tal vez padezca distimia, un trastorno psicológico muy frecuente para el que hay tratamientos eficaces. Y cuanto antes se ataje, mejores son los resultados. Por ello, los especialistas aconsejan a cualquier persona que se encuentre irritable y con altibajos en su estado de ánimo durante más de tres semanas consecutivas, tanto si conoce los motivos como si no, que acuda a un profesional de la salud o a un psicólogo.

Humor perturbado

Para el doctor Juan Romeu Bes, especialista en Neurología y Psiquiatría, profesor de la Universidad Autónoma de Barcelona y facultativo de la Unidad de Psiquiatría de la Clínica Quirón de Barcelona, “un distímico es lo que todos conocemos por una persona amargada”. Acostumbra a tener muchos altibajos, es irritable y suele mostrar tendencia a estar triste. Y esto no forma parte de su carácter “porque sí”. “Es un trastorno que tiene explicación y se cura”, comenta con optimismo.

La distimia, cuya raíz griega hace referencia al “humor perturbado”, es un trastorno mental, psicológico o del comportamiento que se recoge en el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM) de la American Psychiatric Association de 1989. Según el doctor Romeu, este concepto puede equipararse al de “depresión menor”, es decir, se emplea para calificar una alteración del estado de ánimo que tiene síntomas más leves que la depresión mayor y que no son constantes. Pero puede hablarse de personas distímicas, puesto que se trata de una alteración que puede durar semanas, meses o años.

A continuación se expone, con la ayuda de este psiquiatra, un listado de síntomas posibles (no tienen que darse todos) donde se refleja cómo afecta esta enfermedad a las personas que la padecen:

  • La persona que sufre distimia manifiesta muchos altibajos del estado de ánimo. Sus reacciones son imprevisibles. Algunos días se levanta de buen humor, pero otros parece hacerlo “con el pie izquierdo”.
  • En los momentos “bajos” suele estar irritable, entra en discusiones con facilidad, chilla por nada y hace la vida muy difícil a quienes le rodean.
  • Un distímico puede o no estar triste, abatido o deprimido. Los individuos pacíficos acusan más la tristeza que la irritabilidad.
  • Tolera muy mal las frustraciones, soporta mal las contrariedades y, en los momentos bajos, la cosa más pequeña le puede aturdir.
  • Presenta dificultad para disfrutar plenamente de las cosas positivas de la vida, aunque en sus momentos “altos” dice que puede divertirse y estar feliz.
  • Puede tender al aislamiento social y denotar menor locuacidad de la habitual.
  • Puede sufrir insomnio, despertarse varias veces durante la noche y encontrarse cansado por la mañana. También puede presentar disminución o aumento del apetito.
  • Le cuesta concentrarse y tiene problemas de memoria incluso para actividades lúdicas como ver una película, por ejemplo.
  • Se agobia con pequeñas dificultades. Tal vez se queje de que las cosas son muy complicadas y de que los contratiempos le superan.
  • Frecuentemente somatiza su problema. Cefaleas y vértigos, junto a los estados de fatiga crónica, son habituales en los pacientes con distimia.
  • Aumentan sus manías, sus fobias y su ansiedad obsesiva en los momentos más bajos. Los temas que le preocupan rondan por su cabeza una y otra vez.
  • Aunque a veces esté claramente depresivo, puede, al cabo de un rato, mostrarse optimista y jovial.

Los manuales hablan de trastorno distímico cuando el estado de ánimo que se describe dura la mayoría del día y la mayor parte de los días durante dos años en adultos y uno en niños. Sin embargo, tanto el doctor Romeu como Andrés López de la Llave, doctor en Psicología y profesor de Metodología de las Ciencias del Comportamiento en la UNED, aconsejan consultar a un profesional de la salud o a un psicólogo a cualquier persona que durante más de tres semanas se encuentre “baja de moral”, irritable y con falta de “ganas de vivir”, independientemente de que conozca o no los motivos. Porque si se trata de distimia, la opinión es unánime: “El tiempo no lo cura todo; a veces lo cronifica”.

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