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Cómo influye tu peso en la respiración

El exceso de peso, pero también su déficit, empeoran el pronóstico de las enfermedades respiratorias: mantener un peso adecuado y llevar una dieta saludable nos ayuda a respirar mejor

Para cualquier persona es fundamental mantener un peso saludable (saludable, no peso ideal), pero para los enfermos respiratorios más, ya que las alteraciones en su composición corporal constituyen un marcador de gravedad y empeoran el pronóstico de la enfermedad. Tanto el exceso de peso como el déficit es perjudicial. En este artículo explicaremos cuáles son las alteraciones respiratorias más comunes relacionadas con la obesidad y con el bajo peso y qué implicaciones tiene este factor en la salud.

Obesidad, epidemia en personas con patologías respiratorias

La obesidad (IMC>30) es uno de los problemas de salud más comunes y está reconocido como factor de riesgo cardiovascular, aunque se le presta poca atención cuando está asociado a una enfermedad respiratoria, a pesar de su importancia. La obesidad afectará al sistema respiratorio dependiendo de la edad, el nivel de obesidad y la distribución de la grasa corporal.

Para respirar, la persona con sobrepeso realiza un esfuerzo excesivo al tener que movilizar una caja torácica (pecho) más pesada. Su diafragma, debido a la grasa acumulada en el abdomen que le presiona, no puede moverse de forma adecuada durante la respiración. Todo ello provoca que las respiraciones sean superficiales, por lo que no entra el suficiente aire a los pulmones y no llega a los alveolos, que es donde se produce el intercambio gaseoso, parte fundamental de la respiración. Las personas con obesidad, por lo tanto, tendrán menos cantidad del oxígeno necesario en sangre, pero una mayor de dióxido de carbono (CO2), lo que deriva en problemas respiratorios graves, como la insuficiencia respiratoria.

Los síntomas más frecuentes consecuencia de la obesidad sobre la respiración son los siguientes:

  • Sensación de ahogo, que puede producirse ante mínimos esfuerzos.
  • Estado de confusión.
  • Embotamiento.
  • Pérdida de conciencia, en los casos más graves.

El exceso de peso se ha relacionado con un aumento de los casos de asma y es un problema de salud asociado a patologías respiratorias como la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) y el síndrome de apnea hipopnea obstructiva del sueño (SAHS).

El exceso de peso y el asma, una fuerte relación

Los últimos estudios indican que los casos de asma aumentan en proporción al IMC. La obesidad provoca una disminución de la cantidad de aire que puede entrar y salir de los pulmones y favorece el cierre de las vías respiratorias, lo que da lugar a la disnea, la sensación de ahogo tan característica del asma. Otras teorías apuntan a que el exceso de tejido graso produce citocinas, proteínas que inflaman las vías aéreas, lo que fomenta su cierre en quienes padecen asma.

La obesidad y los problemas de sueño


Imagen: Olya Adamovich

El síndrome de apnea-hipopnea obstructiva del sueño (SAHS) se caracteriza por la aparición de episodios repetidos de cierre total o parcial de las vías respiratorias superiores que impide el paso del aire a través de ella, provocando los ronquidos y las apneas. Las apneas, periodos en los que se corta la respiración durante más de 10 segundos, hacen que la persona se despierte varias veces haciendo que el sueño no sea reparador y se encuentre adormilada durante todo el día.

La obesidad es el principal factor de riesgo de esta enfermedad y afecta a aproximadamente al 50 % de los hombres y el 8 % de las mujeres con obesidad. Cuando el peso baja, el SAHS mejora, llegando incluso a curarse. Para perder peso se necesita un cambio en la alimentación y en el estilo de vida, optando por alimentos saludables y haciendo más ejercicio físico.

Cómo influye el bajo peso en la respiración

El bajo peso (IMC<18,5) también está presente entre un 20-40 % de las personas que sufren alguna enfermedad respiratoria grave, por lo que también es preciso hablar de él.

Si tenemos en cuenta que los músculos encargados de la respiración, junto con el corazón, son los únicos que no descansan ni un momento a lo largo de nuestra vida y que respirar consume entre el 2 y 3 % del total de la energía usada por el organismo en el día a día, podemos entender que es necesario tener un aporte de calorías adecuado para que la respiración no se vea afectada. Cuando padecemos una enfermedad respiratoria, la respiración será, de por sí, mucho más costosa, por lo que mantener un peso adecuado resulta fundamental.

En la EPOC, tener un IMC<21 se relaciona con un mal pronóstico de la enfermedad. En estos casos se recomienda una dieta rica en alimentos energéticos y es habitual el empleo de suplementos nutricionales como aminoácidos, vitaminas o moléculas de alta capacidad energética para tener un peso corporal y una masa muscular dentro de los límites aceptables. El entrenamiento, junto con el uso de suplementos nutricionales, es sin duda el mejor tratamiento para incrementar la masa y la función de los músculos y así mejorar la calidad de vida del paciente.

Para cualquier pregunta relacionada con este tema, puedes contactar con nuestros coaches respiratorios escribiendo a cuentanos@lovexair.com.

Etiquetas:

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