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Ronquidos

El ronquido maligno, asociado a la apnea, puede provocar enfermedades nerviosas y respiratorias

Dos tipos de ronquidos

Pocas personas se han librado de tener que soportar alguna vez el característico y molesto ruido que se produce por una vibración de los tejidos de la garganta. El ronquido es, además de una molestia para la persona que duerme al lado, un signo que alerta de que algo no funciona correctamente en la garganta del roncador.
El sonido del ronquido, ya sean silbidos, gruñidos o resuellos, se produce cuando existe una obstrucción al paso del aire a través de la parte posterior de la boca y la nariz. “El lugar donde se produce el fenómeno acústico es el paladar. Si el sonido surge de esa zona es menos problemático que si se da en la base de la lengua, donde se producen las apneas”, explica José María Anda, otorrinolaringólogo.

Los especialistas distinguen entre dos clases de ronquidos:

  • El benigno. Es un ronquido más o menos desagradable que se produce durante toda la noche de forma continua, pero que no se acompaña de ruidos entrecortados o apneas.
  • El maligno. “Es el que se asocia a la apnea, que sí conlleva diversas enfermedades”, aclara Joaquín Durán, responsable de la Unidad Respiratoria de Trastornos del Sueño del hospital Txagorritxu de Vitoria.

La apnea es la obstrucción total o parcial de la garganta, lo que produce frecuentes episodios de paro respiratorio. “Cuando un paciente tiene apnea se le cierra la garganta, impidiendo el paso del aire durante varios segundos y provocando que se despierte de forma inconsciente. En ese momento aumenta el tono de los músculos de la garganta para que se abra de nuevo. El problema es que esto sucede centenares de veces, hasta 500 ó 600 veces cada noche, en los casos más graves”, explica el doctor Durán.

Según los expertos, el ronquido no puede considerarse una enfermedad, aunque sí un gran inconveniente, sobre todo para los que rodean al roncador. Sólo cuando el ronquido se acompaña de apnea se convierte en un grave problema de salud porque puede provocar varios problemas cardiovasculares. “La apnea interrumpe constantemente el ciclo del sueño y eso le impide al roncador alcanzar los niveles de profundidad de sueño necesarios para descansar y hacer el sueño REM, que sirve para reparar la memoria”, comenta el neumólogo del hospital Txagorritxu.

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