Señales del calor extremo
La evidencia de los ensayos clínicos de los fármacos sobre los efectos de las altas temperaturas en el organismo es limitada, por eso muchas de las recomendaciones actuales se basan en la experiencia clínica acumulada.
Las señales de alerta más habituales son mareo, debilidad, dolor de cabeza, confusión, calambres, palpitaciones, sed intensa o una disminución de la sudoración y de la cantidad de orina. En los casos más graves pueden aparecer desmayos.
Pero no es lo mismo sufrir agotamiento por calor que un golpe de calor. El primero es una señal de alarma mientras que el segundo, una emergencia médica grave que implica actuar con urgencia. Saber diferenciarlos es clave, ya que actuar a tiempo puede evitar complicaciones serias.
| Agotamiento por calor (advertencia) | Golpe de calor (emergencia) | |
| Sudoración | Abundante y excesiva | Escasa o nula (piel seca) |
| Piel | Pálida, fría y húmeda | Roja, caliente y seca |
| Conciencia | Mareos, pero mentalmente claro | Confusión, delirio, desmayo |
| Temperatura | Generalmente inferior a 40 ºC | 40 ºC o superior |
Qué hacer
“Si se sospecha un golpe de calor, hay que llamar inmediatamente al 112”, advierte Mariano Madurga, docente del Máster en Farmacovigilancia y Farmacoepidemiología de la Universidad de Alcalá de Henares (Madrid). Y es que actuar tarde puede provocar daños graves en órganos como el cerebro, el corazón o los riñones. Los expertos también desaconsejan usar paracetamol para bajar la temperatura, ya que no resulta eficaz y puede agravar algunos daños asociados.
Información no falta. La web de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS), el Centro de Información online de Medicamentos (CIMA) o los propios prospectos de los fármacos incluyen advertencias sobre medicamentos y calor. El problema, reconoce Pablo Caballero, miembro del Consejo General de Colegios Farmacéuticos, es que muchas veces toda esa información no llega de forma clara a quienes más la necesitan. Por eso insiste en reforzar la educación sanitaria, especialmente entre las personas mayores y los pacientes crónicos. Porque contar con información fiable puede marcar la diferencia.
Dime tus hábitos y te diré si estás bien protegido frente a las altas temperaturas

El farmacéutico Mariano Madurga resume los hábitos que apoyan o desregulan el termostato biológico. Apunta:
✅ Consumir alimentos que nos enfrían: no requieren de mucha energía para ser digeridos
- Frutas y verduras ricas en agua, como la sandía, el melón, el pepino, el calabacín o el tomate, que ayudan a mantener una buena hidratación y favorecen la sudoración, el principal mecanismo del cuerpo para enfriarse.
- Alimentos ricos en magnesio y potasio, como las espinacas, las acelgas o el plátano. Estos minerales son esenciales para el buen funcionamiento muscular y nervioso durante el calor.
- Yogur natural, una opción fresca y ligera que, además, aporta probióticos beneficiosos para el sistema digestivo, especialmente sensible durante los episodios de calor intenso.
✅ Evitar alimentos que nos sobrecalientan
- Carnes rojas y fritos, ya que su digestión exige más trabajo al organismo y generan más calor interno, justo cuando el cuerpo intenta enfriarse.
- Alcohol y bebidas con exceso de cafeína o teína, como las bebidas energéticas, porque favorecen la pérdida de líquidos y aumentan el riesgo de deshidratación.
✅ Hábitos saludables para combatir el calor
- Beber agua de forma regular, sin esperar a tener sed. Lo idóneo es hacerlo en pequeñas cantidades a lo largo del día para mantener una buena hidratación y ayudar al cuerpo a regular la temperatura.
- Duchas templadas, mejor que muy frías. Aunque pueda parecer lo contrario, el agua helada dificulta que el cuerpo libere calor. El agua tibia ayuda a refrescarse de forma eficaz.
- Aplicar frío en zonas como el cuello, las muñecas o los tobillos ayuda a refrescar el cuerpo más rápidamente y a aliviar la sensación de calor.
- Usar ropa de fibras naturales, como algodón o lino, favorece la evaporación del sudor y ayuda al cuerpo a enfriarse mejor. Las prendas sintéticas, en cambio, dificultan ese proceso.


