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“El ejercicio físico puede bajar la tensión arterial tanto como un medicamento”

Guillermo Alcalde, jefe del Servicio de Nefrología del Hospital Universitario de Álava y profesor asociado en la Universidad del País Vasco

Cuatro de cada diez adultos sufren hipertensión arterial y de estos casi un 40 % están sin diagnosticar, según los datos de las sociedades científicas. El dato es revelador porque una tensión arterial descontrolada puede tener consecuencias letales. Tomársela es una medida de autocuidado de la salud sencilla y efectiva. El Día Mundial de la Hipertensión que se celebra el 17 de mayo pretende sensibilizar sobre la importancia de este factor de riesgo y dar a conocer su relación con los problemas cardiovasculares. Guillermo Alcalde, jefe del Servicio de Nefrología del Hospital Universitario de Álava (HUA) y profesor asociado en la Universidad del País Vasco (UPV/EHU), detalla en esta entrevista cómo mantener la tensión arterial bajo control para evitar sustos.

¿Por qué cada vez hay más personas que sufren hipertensión?

Porque se controla más tanto en los reconocimientos laborales como en las consultas de atención primaria. La hipertensión arterial es el tercer mayor contribuyente de morbilidad, es decir, de generación de enfermedad en el mundo, sobre todo cardiovascular. Por delante están la desnutrición infantil, que es un problema en otras latitudes, y las prácticas sexuales de riesgo.

¿Es un factor de riesgo o puede considerarse una enfermedad crónica?

No es una enfermedad como tal, sino un factor de riesgo, y como tal es modificable. La hipertensión es uno de los factores más relevantes, incluso por encima del tabaco y del alcohol, en la morbimortaldad cardiovascular (tasa de muertes por enfermedad en una población y en un tiempo determinados). Nuestra forma de vivir, nuestros hábitos, predisponen a la hipertensión. En algunas poblaciones, por ejemplo del Amazonas, es nula.

¿Qué consecuencias puede tener si no se controla?

Hay una relación muy clara entre la hipertensión y el riesgo de insuficiencia cardiaca, cardiopatía isquémica, ictus, hemorragias cerebrales o de enfermedad renal crónica. Es un asesino silencioso porque va minando el organismo sin que el paciente se dé cuenta.

¿Por qué en las últimas décadas se han ido modificando a la baja los niveles de presión arterial que se consideran normales?

Sobre todo, por los datos que han aportado los grandes ensayos clínicos que se han hecho para analizar cómo debe tratarse y qué efectos tiene en la salud. Las cifras actuales, 140/90 mm Hg, se fijaron en la década de 1990. En los últimos años los ensayos clínicos indican que, probablemente, en aquellos pacientes que presentan un elevado riesgo cardiovascular por sufrir diabetes, haber tenido un episodio cardiovascular o ser fumadores, merece la pena tratarla incluso por debajo de esas cifras.

¿A partir de determinada edad es irremediable la pastilla?

Todos los pacientes se benefician de una modificación de los hábitos de vida, pero no todos han de tomar medicación. Con los que tienen una hipertensión grado uno, es decir, que presentan unas cifras ligeramente por encima de las normales, la primera intervención consiste en una dieta sin sal, rica en frutas y verduras, pobre en grasas saturadas, sin carnes rojas y con un consumo regular de pescado y frutos secos. Adelgazar es muy importante y hacer ejercicio regularmente, imprescindible. El ejercicio físico es capaz de bajar la tensión arterial tanto como una medicina. Si todas estas medidas no son suficientes, hace falta recurrir a los fármacos, que son muy coste-efectivos. Las investigaciones han demostrado que cada 50 pacientes tratados durante cuatro o cinco años se previene un ictus, una insuficiencia cardiaca o un infarto agudo de miocardio.

Mis padres son hipertensos, ¿yo tengo más probabilidades de serlo?

Cuando uno o los dos progenitores han tenido hipertensión, las probabilidades de que sus hijos también la tengan es de aproximadamente el doble. Ahora, esto no quiere decir que sea hereditaria. Los estudios dicen que en el riesgo global de padecer hipertensión arterial los factores genéticos pesan alrededor de un 30 %.

¿Cómo se puede prevenir la hipertensión desde la infancia?

Hay que incidir en aquellos factores modificables porque los genes no los podemos cambiar y la edad tampoco. La prevención desde una edad muy temprana es fundamental. Por fijarnos solo en un factor de riesgo, la obesidad: si tenemos niños con obesidad, acabaremos teniendo adultos con obesidad.

¿Qué alimentos pueden subir los niveles?

Están más que demostrados los efectos de una ingesta elevada de sal, tanto en las personas que tienen niveles normales como en las hipertensas. Por eso es tan importante moderar el consumo de alimentos procesados; no siempre es fácil saber la cantidad de sal que tienen. En eso deberíamos avanzar mucho, es importante que los consumidores sepan qué están tomando. En sentido contrario, también se ha comprobado que los alimentos ricos en potasio, como las frutas y verduras, reducen la tensión arterial.

¿Hay medicamentos que la alteran?

Sí, la suben los anticonceptivos orales, como los que que tienen dosis elevadas de estrógenos, los antiinflamatorios no esteroideos, los descongestionantes nasales o incluso los antidepresivos. Siempre que llega a la consulta un paciente con una tensión arterial mal controlada hay que indagar por la utilización de fármacos que puedan descompensarla. Lógicamente, también hay que valorar si concurren otros factores, como la obesidad, la vida sedentaria o la apnea del sueño.

¿De todos los factores de riesgo que inciden en la hipertensión hay algunos con mayor peso que otros?

El principal es la edad. A partir de los 60 años el porcentaje de población hipertensa es superior al de la normotensa. Superados los 70 años, el 80 % o el 90 % de las personas tiene la tensión arterial alta. También inciden otros factores ya señalados, como la obesidad, los antecedentes familiares, la falta de ejercicio físico o el consumo excesivo de sal, alcohol u otras drogas. Dentro de las causas genéticas, las personas de origen africano tienen predisposición a sufrir hipertensión y a que curse de forma más grave. Ya vemos bastantes casos en nuestro entorno: se diagnostica en personas muy jóvenes y se presenta con mucha afectación vascular.

¿Juega algún papel el tabaco?

Tanto el tabaco como las pipas de agua o los cigarrillos electrónicos suben la tensión arterial; lo que no está muy claro es la relación entre el tabaquismo y la subida a largo plazo. Sí está más que demostrado que el tabaco multiplica el daño que provoca la hipertensión en el árbol cardiovascular del organismo. El riesgo de padecer enfermedad cardiovascular se duplica en los pacientes fumadores. Por eso, una medida capital en el abordaje de la hipertensión es dejar de fumar.

¿Por qué en las mujeres es más frecuente la hipertensión a partir de la menopausia?

Hasta la menopausia los estrógenos juegan un papel protector. Entre los 30 y los 39 años el 21 % de los varones son hipertensos frente a solo el 6 % de las mujeres. Sin embargo, a los 60 años el porcentaje de mujeres con hipertensión supera ya al de los hombres. No sabemos muy bien por qué mecanismo la menopausia aumenta el riesgo cardiovascular. La posibilidad de emplear terapias de reemplazo hormonal no han demostrado que tengan algún efecto protector del riesgo cardiovascular.

¿En los hombres puede ocasionar disfunción eréctil?

En casos extremos, una hipertensión mal controlada podría provocarla. Está claro que produce enfermedad cardiovascular y el proceso de la erección es un proceso vascular. Hay que advertir también que algunos fármacos antihipertensivos pueden producir una disminución de la potencia sexual. Es algo de lo que muchos pacientes se quejan. En estos casos es necesario ajustar el tratamiento porque siempre hay alternativas terapéuticas sin ese efecto secundario.

¿La covid-19 tiene peor pronóstico en un paciente con hipertensión?

Al principio de la pandemia hubo una cierta polémica y algunas advertencias de que los pacientes que tomaban fármacos antihipertensivos podían estar en riesgo de tener una infección más grave. Sin embargo, con el tiempo se ha demostrado que no era así e incluso podían tener un efecto protector. El hecho de presentar una tensión arterial mal compensada sí que es un factor de riesgo de que una infección por coronavirus pueda mostrar complicaciones más serias.

Desde los 18 años hay que controlar la tensión arterial

El aparato para medir la tensión arterial ha pasado a ser tan habitual en los domicilios como el termómetro. Tenemos fijada en la retina la imagen de una persona anciana tomándosela. Sin embargo, es una costumbre que debería extenderse a casi toda la población. “Es muy importante que cualquier adulto de más de 18 años se la controle. Lo dicen todas las sociedades científicas”, apunta Guillermo Alcalde.

Si la tensión arterial es óptima, por debajo de 120/80 mm Hg, probablemente no hará falta repetir la medición hasta dentro cinco años, “pero aquellos que la tienen normal alta, por debajo de 140/90 mm Hg pero por encima de 130/85 mm Hg, deberían tomársela anualmente”, señala el especialista del Hospital Universitario de Álava. La razón es que esas personas corren el riesgo de acabar siendo hipertensas en un plazo de tiempo corto, si no introducen cambios en su estilo de vida. Detectar estos casos es una tarea que suelen hacer los servicios de atención primaria. “El despistaje debería hacerse en el 100 % de la población”, opina Alcalde.


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