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Un médico condenado a pagar 120.000 euros a un paciente por las secuelas de una operación de hemorroides

El Supremo considera que es culpable porque su operación produjo "un resultado desproporcionado"

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: viernes 7 febrero de 2003
La Sala Civil del Tribunal Supremo ha condenado a un médico de Bilbao a pagar 120.000 euros a un paciente al que operó de hemorroides y que arrastra como secuela definitiva de la intervención quirúrgica una incontinencia anal parcial. El alto tribunal corrige a un Juzgado de Bilbao y a la Audiencia de Vizcaya, que absolvieron al médico, y destaca que es culpable porque su operación produjo "un resultado desproporcionado".

El paciente fue intervenido en Bilbao de unas hemorroides sangrantes y fisura anal, que le dejaron como secuela una incontinencia anal. El afectado denunció al doctor, reclamándole una indemnización de 55 millones de pesetas en concepto de daños y perjuicios por la intervención quirúrgica realizada y los resultados obtenidos.

El Juzgado de Primera Instancia número 3 de Bilbao absolvió al médico al considerar que no había datos concluyentes de que la incontinencia que sufre se derive de una técnica operatoria inadecuada usada por el especialista. La Audiencia Provincial de Vizcaya confirmó el fallo absolutorio al no estimar probado que el médico llevase a cabo una mala, incorrecta o negligente actuación profesional.

Sin embargo, el Supremo corrige a esas dos instancias y señala que la responsabilidad médica del demandado deriva esencialmente de la doctrina del resultado desproporcionado, de la que se desprende la culpabilidad del autor. Dicha teoría señala que "si se produce un resultado dañoso que normalmente no se produce más que cuando media una conducta negligente, responde el que ha ejecutado ésta, a no ser que pruebe cumplidamente que la causa ha estado fuera de su esfera de acción".

Para el alto tribunal, en este caso el médico realizó una operación que produjo "un resultado desproporcionado", y es condenado por no haber acreditado una causa ajena a su actuación que pueda explicar esa consecuencia.

Asimismo, el Supremo ha aplicado la responsabilidad objetiva que respecto a los daños causados por servicios sanitarios establece la Ley para la defensa de consumidores y usuarios de 1984. El tribunal fija la indemnización en 120.000 euros y no en los 55 millones de pesetas que pedía el paciente, al considerar más ajustada a lo sucedido la primera cifra.

Por su parte, el magistrado Francisco Marín Castán, uno de los tres que formaban el tribunal, ha emitido un voto particular discrepante con el fallo condenatorio, al entender que el médico debió ser exculpado porque actuó de forma correcta y adecuada, y no hubo resultado desproporcionado sino riesgo típico en una intervención de hemorroides. En su opinión, la prestación del médico se configura como una obligación de medios y no de resultado. Tampoco cree de aplicación al caso la Ley de Consumidores y Usuarios.

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