Yoga

Una disciplina milenaria para combatir los problemas actuales derivados del estrés
Por Yolanda A.C. 20 de agosto de 2003

¿El ritmo de vida que lleva le provoca dolores de espalda, problemas de estómago o ansiedad? Recurrir a los medicamentos tradicionales es la opción utilizada por la mayoría de la población. Sin embargo, hay quien intenta acabar con las consecuencias del estrés a través de la práctica del yoga, una disciplina milenaria que ha tomado en la última década un papel muy importante en el ámbito de las terapias alternativas, dado que, según los expertos, beneficia no sólo desde un punto de vista físico, sino también psicológico y espiritual.

¿Qué es el yoga?

El yoga es un método de perfeccionamiento humano que abarca el cuerpo, la mente y el espíritu y que tiende a la comprensión profunda de la naturaleza esencial del hombre y de lo que éste necesita para vivir en armonía consigo mismo y con lo que le rodea. Este método tiene en cuenta la relación recíproca entre el cuerpo y la mente, y para mantener ese equilibrio combina todos los movimientos que se necesitan para asegurar la salud física con las técnicas de meditación que proporcionan tranquilidad.

En la actualidad, Epifanio Castillo, preside la Asociación de Yoga Clásico (Ayoc), con sede en Cantabria, una entidad que nace como consecuencia de las nuevas necesidades de la sociedad actual, según sus propias palabras. “Las personas ponen demasiadas expectativas en el mundo exterior, en los logros materiales, y cuando los consiguen se dan cuentan de que ese vacío interior se mantiene”. Sin embargo- precisa- “les cuesta reconocer que su bienestar no se consigue únicamente satisfaciendo las necesidades materiales, sino que también es obligatorio la reflexión”.

Para entender el yoga es necesario experimentarlo personalmente, ya que a primera vista parece que no fuera mucho más que una serie de posturas físicas extrañas que mantienen el cuerpo esbelto y flexible. Pero con el tiempo, “cualquiera que siga practicándolo con constancia se dará cuenta de que se ha operado un cambio sutil en su manera de encarar la vida, con la relajación del cuerpo y de la mente comenzará a lograr una paz interior” explican los profesionales en esta práctica.

Es cierto que en la actualidad hay personas que todavía catalogan el yoga como “gimnasia” y otros sólo como “una práctica espiritual y religiosa”. No obstante, muchos profesionales, como médicos, traumatólogos, psiquiatras o psicólogos, han tenido una experiencia directa o indirecta (por sus pacientes) y han comprobado que esta disciplina, realizada de la manera adecuada y en el ámbito correcto, es una opción complementaria óptima, que engloba tanto ejercicio físico como aprender a respirar, a relajarse, a distribuir el tiempo libre de forma racional o a llevar una buena dieta, por lo que acaban recomendándolo, indica el presidente de la Ayoc.

En la actualidad, estas técnicas están al alcance de todo aquel que lo desee. Los medios de comunicación han contribuido al acercamiento del individuo al yoga originario, pasando de ser enseñanzas olvidadas en el tiempo y reservadas a unos pocos, a una práctica que se adapta fácilmente al modo de vida de cada individuo. “El yoga es una ciencia universal patrimonio de la humanidad y la experiencia demuestra que es igual de útil en cualquier lugar del mundo, por lo que todos nos podemos beneficiar de ella”, apostilla Castillo.

Objetivos

Como señalamos anteriormente, en Occidente, el yoga suele ser practicado como una mera gimnasia o terapia curativa, cuando esto es, en realidad, sólo una parte de sus posibilidades. De hecho, muy pocos lo hacen para llevar a cabo la búsqueda espiritual, señala Castillo, quien explica que esta disciplina “no cura enfermedades, sino que alivia porque actúa de forma integral, cambiando los malos hábitos de la persona”. “El individuo -manifiesta- se serena y eso conlleva bienestar”.

Es una disciplina que, según sus maestros, contiene terapias naturales, filosofía, psicología, dieta y nutrición, ética, higiene, etcétera, convirtiéndose en la llave que proporciona equilibrio entre la salud física y mental. En este sentido, el yoga es un método de perfeccionamiento humano, a través del cual el cuerpo es visto como un vehículo para el alma. Esencialmente, su práctica favorece la salud, equilibra la mente, proporciona paz al espíritu, ayudando a comprender la mente y aumentando el conocimiento de uno mismo. Se trata de una educación total del hombre en todos sus aspectos físicos y psíquicos. Su objetivo dependerá de los intereses concretos del que lo practica, aunque éstos deberían estar relacionados con expectativas como la relajación, descanso y equilibrio, desarrollo de la mente y aumento de la capacidad de concentración, así como conocerse mejor a sí mismo.

Beneficios

Muchos de sus practicantes, coinciden en señalar que el yoga ayuda a prevenir o aliviar enfermedades relacionadas con el estrés, sobre todo problemas digestivos, de espalda o depresiones. Las ventajas que las personas sanas encuentran en esta práctica pasan por el deseo de conseguir un cuerpo flexible, aumentar la energía y llevar una vida más saludable. En definitiva, la premisa es liberarse de tensiones, contracturas, dolores, corregir malas posturas y incorporar el oxígeno necesario para una buena salud. Esto se logra a partir de la práctica adecuada, que no es solamente quedarse quieto en una postura o una respiración, sino que el individuo se conciencie de la energía que tiene.

Por esta razón es necesario concienciarse de que el mayor beneficio no es llegar con la mano al suelo, por ejemplo, sino que en ese momento la mente esté centrada en el movimiento, en la ejecución, en el punto hasta el que podemos llegar sin malestar. Con dos horas semanales de ejercicios físicos y prácticas de respiración, relajación y meditación básica se logrará una mejor calidad de vida. El periodo del día más idóneo para su ejecución es por la mañana, al levantarse, o por la tarde, antes de cenar.

De igual modo, Castillo asegura también que la práctica del yoga puede ayudar a vencer aspectos como la timidez o la baja autoestima, ya que “llena a la persona de confianza en sí misma” y destaca la conveniencia de que las empresas se preocupen más por los problemas de sus trabajadores, teniendo en cuenta que las bajas por estrés han alcanzado en los últimos años “niveles altísimos”. Al respecto, reconoce que esta disciplina no es la más elegida por las compañías para abordar este tipo de cuestiones, que se decantan más por psicólogos.

El único requisito para su práctica es la constancia. Por su parte, el principal obstáculo en el aprendizaje del yoga es uno mismo. La comodidad, la dejadez, la falta de voluntad, la inconsciencia, etcétera, son otros aspectos negativos que conviene superar para practicar el yoga. La propia mente influye para que la persona no siga en su camino de superación, algo que se puede observar en cualquier ámbito de la vida con frases como ‘yo no puedo’, ‘soy incapaz’ o ‘es imposible’, entre otra muchas. Precisamente, lo que propone esta “ciencia” es cambiar ese planteamiento por el de ‘voy a intentarlo’.

Tal y como determina Castillo, existen dos alternativas: “o bien la persona cambia la perspectiva usando para ello el sentido común, o bien deja que los impulsos le destrocen”. Para ello, “no hay que proponerse grandes objetivos, sólo cambiar pequeños detalles, como pensar de forma positiva o saber cómo realizar estiramientos nada más levantarse, lo que poco a poco va puliendo esas deficiencias”. Además, asevera, esos aspectos se asumen como “cualquier otra práctica diaria”, al tiempo que añade que el yoga proporciona las herramientas necesarias “para desconectar los sentidos, aprendiendo a establecer un equilibrio entre lo material y lo espiritual”.

Perfil

En cuanto al perfil de las personas que se decantan por esta práctica, el responsable de la Ayoc comenta que aproximadamente en el 70% de los casos se trata de mujeres y dentro de éstas predominan las que tienen entre 30 y 45 años. Según Castillo, “la mujer tiene una sensibilidad diferente a la del hombre y sus objetivos suelen ser, por tanto, distintos; es más consciente de que si ella cambia beneficiándose del yoga, también lo hará su familia, cuando, sin embargo, el hombre tiene una visión más individualista”.