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Alimentos ecológicos seguros

El distintivo ecológico garantiza su seguridad y aporta una calidad al producto que el consumidor exige cada vez más

La seguridad que proporcionan los alimentos ecológicos proviene de su producción y elaboración, en las que no se permite el uso de fertilizantes, pesticidas ni ninguna sustancia que proceda de síntesis química. En la cría de animales está totalmente prohibido el uso de hormonas o antibióticos como alimentación, así como el empleo de estimulantes o tratamientos profilácticos. El resultado, según numerosos estudios, son productos con las cualidades organolépticas aseguradas.

En la producción convencional de alimentos se utilizan varios grupos de sustancias químicas. Si se aplican en exceso, algunas de ellas pueden ser nocivas para la salud. Los sistemas convencionales de agricultura usan sustancias agresivas como pesticidas o herbicidas para el control de plagas o de posibles infecciones del vegetal. En ocasiones puede que se pierda la calidad nutricional u organoléptica de los alimentos debido a las sustancias químicas que se sintetizan para distintos fines, y es cierto además que la acumulación de ciertas sustancias puede llegar a ser tóxica para el ser humano.

No obstante, los alimentos procedentes de la agricultura convencional pasan estrictos sistemas de control que tienen como fin garantizar al consumidor una alimentación con los mínimos riegos posibles. Por tanto, continúan proporcionando garantía de seguridad. Pero, ¿qué pasa con la agricultura ecológica? Según los expertos, y tal y como han ido demostrando las diferentes investigaciones llevadas a cabo a lo largo de los años, este tipo de alimentos ofrecen una importante seguridad alimentaria, un menor impacto ambiental y una mejorada calidad biológica, nutricional y organoléptica. Un estudio realizado por Rutgers University, en el Reino Unido, comprobó la superioridad de las verduras ecológicas en el contenido de minerales, que superó entre 10 y 50 veces el contenido por los convencionales. También mejoraron aspectos como el aroma y su coloración.

Seguridad ecológica

La elaboración ecológica pasa por estrictos controles que deben asegurar productos libres de sustancias como pesticidas

Los cultivos ecológicos se abonan con abonos orgánicos ecológicos, como por ejemplo estiércoles de vaca, caballo, ovino o cerdo. En este tipo de cultivos se realiza un control biológico de plagas y, en ningún caso, se utilizan productos fitosanitarios. Además, se intenta hacer un uso eficiente del agua y no desperdiciarla y, en la mayoría de los casos, se pueden reutilizar tanto las aguas residuales urbanas como industriales.

Con estas directrices en su elaboración, los alimentos ecológicos son considerados de mejor calidad, más nutritivos, más sanos, sabrosos y con mejor aroma. También se consigue una significativa disminución de residuos en los alimentos, con lo que el ser humano no está expuesto a ningún peligro potencial para su salud. Sin embargo, en alguna ocasión pueden aparecer pequeñas trazas de residuos tóxicos. Los expertos explican que se debe a la contaminación difusa que puede desprenderse de campos convencionales situados a los alrededores.

Controles específicos

En España, el control y la certificación de la producción agraria ecológica se lleva a cabo a través de los consejos o de los comités de Agricultura Ecológica territoriales, organismos dependientes de los departamentos de Agricultura de las diferentes comunidades autónomas. Para que el consumidor pueda distinguir los productos procedentes de la agricultura ecológica de los productos convencionales, todas las unidades envasadas deben llevar una etiqueta numerada y un logotipo específico con el nombre y/o el código de la autoridad u organismo de control. Además, debe figurar la leyenda "Agricultura Ecológica" en todos los envases.

Con este distintivo el consumidor se asegura que la finca o la industria donde se ha elaborado el producto ha sido y está sometida a los controles por parte de la autoridad responsable de su respectiva comunidad autónoma. A la vez, este control constituye la única garantía oficial de que el producto responde a la calidad supuesta y esperada por el consumidor.

Más nutritivos, sabrosos y seguros

De acuerdo con un reciente estudio europeo presentado por Carlo Leifert, doctor en Microbiología y profesor de la Universidad de Newcastle, en el marco del proyecto Quality Low Input Food (QLIF), los alimentos ecológicos contienen un mayor contenido en vitaminas y minerales y una mayor concentración en antioxidantes que los alimentos cultivados tradicionalmente. Los investigadores afirman que estos alimentos son "más nutritivos, sabrosos, seguros y preservan la biodiversidad y el medio ambiente".

Este proyecto pretende proporcionar la investigación y el desarrollo en la calidad, seguridad y en la eficiencia de métodos de producción orgánica en Europa. Según el estudio, la producción ecológica reduce significativamente los problemas medioambientales causados por el cultivo convencional y los alimentos obtenidos destacan por su mayor concentración en sustancias antioxidantes. Esta mayor concentración se observa tanto en frutas y verduras ecológicas como en la orina de personas cuya dieta se basa en alimentos ecológicos. Los resultados correspondientes a la leche y los productos lácteos ecológicos indican también un mayor contenido en vitaminas A y E y una mayor proporción de ácidos grasos poliinsaturados que los obtenidos por métodos convencionales.

FERTILIZANTES Y BIOFERTILIZANTES


Los fertilizantes son mezclas químicas utilizadas para enriquecer el suelo y favorecer el crecimiento del vegetal, es decir, aportan los nutrientes que precisa la planta. El vegetal se basta y se sirve con la materia orgánica presente en el suelo de manera natural. Sin embargo, cuando se da una excesiva repetición de cultivos en un mismo suelo éste se degrada y, progresivamente, va perdiendo los nutrientes. En este momento, el suelo es incapaz de proporcionar los nutrientes necesarios para las plantas y se debe añadir un aporte indirecto para nutrirlas, los fertilizantes.

Estos productos contienen distintas concentraciones de los nutrientes esenciales para la planta, principalmente nitrógeno (N), fósforo (P) y potasio (K), y que determinan el incide N-P-K. Se comercializan mayoritariamente en gránulos o en polvos, y se califica como fertilizante completo cualquiera que contenga los tres elementos. La composición de cada fertilizante se transcribe con tres números. Por ejemplo, un 6-9-8 es un abono que contiene un 6% de nitrógeno, un 9% de fósforo y un 8% de potasio.

La otra cara de la moneda son los biofertilizantes, productos con la misma función que los químicos pero de origen diferente. Se trata de organismos vivos usados con el mismo fin, enriquecer el medio donde crece el vegetal, con la ventaja de que no contaminan, respetan el medio ambiente y están exentos de posibles tóxicos. Los principales organismos vivos usados como biofertilizantes suelen ser las bacterias fijadoras de nitrógeno atmosférico, Rhizobium, Azotobacter o Azospirillium, algas como la Azolla u hongos residentes en las raíces como la Basidiomycota que, además, ofrece a las plantas resistencia a parásitos y enfermedades.

¿Fertilizantes o biofertilizantes? Ambos desempeñan un importante trabajo y son vitales para la planta. Ninguno de los dos causa daños al organismo y, aunque uno sea de procedencia química, pasa estrictos controles de seguridad.

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