Deficiencias de calcio

Un número creciente de investigaciones revelan que el metabolismo quema más grasa cuando hay una mayor ingesta de calcio
Por Mercè Fernández 12 de enero de 2004

La deficiencia de calcio en la dieta es uno de los males de la alimentación en países ricos y pobres. Los especialistas advierten del alarmante déficit en la ingesta de calcio en jóvenes y aconsejan incrementar su consumo. Además, dicen, da mayor protección frente infecciones y no sólo no engorda sino que disminuye el riesgo de obesidad, según parecen demostrar algunas investigaciones.

Una de las razones que llevan a niños y adolescentes de países desarrollados a marginar de su alimentación los productos lácteos es la creencia de que la leche y sus derivados engordan, lo que les puede conducir inexorablemente a una ingestión inadecuada de calcio y no necesariamente a tener el cuerpo perfecto que buscan.

Un trabajo de un equipo de la Universidad de Tennessee (EEUU) acaba de publicar un trabajo que confirma la asociación negativa entre ingesta de calcio y grasa corporal. Publicado en la revista Journal of the American Dietetic Association, los investigadores han hecho un seguimiento de dos meses de la dieta, peso, altura y porcentaje de grasa corporal de 52 niños, 25 chicos y 25 chicas. La mayor ingestión de calcio y de grasas poliinsaturadas tenia una relación inversamente proporcional con el porcentaje de grasa corporal; al contrario que otros factores como grasas saturadas, actividad sedentaria o alto consumo de bebidas carbonatadas, relacionados con un mayor porcentaje de grasa corporal.

El trabajo no es nuevo. El mismo equipo, dirigido por Jean Skinner, de la Universidad de Tennessee, había hallado la misma relación negativa entre calcio y grasa corporal en niños pequeños. Este investigador, que recomienda el consumo habitual de alimentos ricos en calcio como la leche, afirma que «incluso un ligero descenso en el porcentaje de grasa corporal en la infancia reduce el riesgo de obesidad en la adolescencia y en la vida adulta».

La hipótesis del calcitriol

La deficiencia de calcio por un consumo elevado de bebidas carbonatadas se ha asociado a un mayor riesgo de raquitismo
Hay más estudios en esa línea, aunque también hay quien dice que una correcta ingestión de calcio se da en una dieta adecuada, así que la razón última sería esa y no otra. Por eso, en la Oregon Health & Science University (EEUU) analizaron el papel que jugaba la incorporación de 1200 miligramos de calcio suplementario en mujeres durante y después del embarazo. Este periodo, marcado para muchas mujeres por el incremento de peso y la posterior dificultad para perderlo, es «el que marca el inicio de la obesidad», explican los investigadores. Los resultados de este trabajo, dado a conocer el pasado noviembre, revelan que las mujeres que tomaron el suplemento de calcio perdieron más peso y más grasa corporal que las demás, incluso tomando las mismas calorías.

Los investigadores explican que el metabolismo quema más grasa cuando hay una mayor ingesta de calcio y que, de hecho, el calcio puede suponer un 10% de la grasa metabolizada por el cuerpo en un día. De qué forma el calcio promueve la reducción de grasa es algo que todavía no entienden muy bien. Algunos investigadores, como Michael Zemmel de la Universidad de Tennessee, creen que «tiene relación con una forma activa de la vitamina D, el calcitriol, que induce a las células a producir más grasa». Se ha visto que cuando los niveles de calcio son bajos, los de calcitriol aumentan. Y al revés: cuando los niveles de calcio son elevados, el de calcitriol es bajo, lo que llevaría al cuerpo a quemar más grasa.

Deficiencias en calcio

La deficiencia de calcio generada por un consumo elevado de bebidas carbonatadas se ha asociado recientemente al mayor riesgo de desarrollar raquitismo en algunos grupos sociales de Norteamérica, según revelaba una investigación dirigida por Thomas Carpenter, de la Facultad de Medicina de la Universidad de Yale, en la que se analizaba dieta y salud en niños de familias hispanas, afroamericanas y de países del este, grupos sociales con un mayor riesgo de malnutrición en EEUU.

También parece ser que una dieta rica en calcio otorga mayor resistencia frente a infecciones como las desencadenadas por Salmonella o E.coli. Así lo revelaba un equipo holandés del Centro de Ciencias de la Alimentación de Wageningen. La explicación, decían los investigadores, podría ser el hecho de que el calcio favorece la flora intestinal. Otros beneficios del calcio sobre la densidad ósea y el desarrollo son bien conocidos.

MALNUTRICIÓN DE PAÍSES RICOS Y POBRES

Img comidasanaEl consumo de calcio es deficitario en todo el mundo, hecho que preocupa especialmente en el caso de adolescentes y niños que están en pleno desarrollo. Según la OMS, el calcio es una de las carencias más importantes en la alimentación, junto con el hierro, vitaminas y otros micronutrientes esenciales. Es la malnutrición en su doble faceta, que afecta a países desarrollados y países en desarrollo. Los primeros por dietas muy energéticas, ricas en grasas saturadas, deficitarias en elementos esenciales como el calcio y conducentes a altos índices de obesidad; los segundos, por dietas insuficientes en proteínas y basadas fundamentalmente en cereales.

Las estrategias para cambiar las actuales tendencias alimentarias deben ser diferentes según los casos. En países desarrollados, un cambio de hábitos y mayor información. Bastaría con simplemente retomar la costumbre de tomar leche ya que es la fuente de calcio más efectiva y con mejor relación costo-beneficio, afirmaba un equipo de la Universidad de Kansas en un análisis en el Journal of the American Dietetic Association. Para países en desarrollo, donde la carencia de calcio va ligada a otras – proteínas de origen animal, vitamina A, hierro, zinc…- se estudian con atención estrategias conducentes a eliminar deficiencias en micronutrientes.

Esta no sería la solución definitiva pero sí una forma eficaz de mejora. Así, por ejemplo, se estudia como mejorar la biodisponibilidad de minerales en legumbres. Una forma sería optimizar los métodos de fermentación de vegetales y legumbres para eliminar el ácido fítico, que dificulta la absorción de hierro, zinc, calcio y magnesio contenidos en las propias legumbres.

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