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El principio de precaución y los riesgos alimentarios

No siempre la ciencia está en condiciones de proporcinar una respuesta clara sobre la seguridad o inocuidad de un producto. El principio de precaución surge en el marco de las instituciones europeas como nuevo concepto relacionado con la seguridad del consumidor. La falta de certeza o de información científica justifica la adopción de medidas para asegurar la seguridad en el consumido de alimentos.

El principio de precaución y los riesgos alimentarios

El principio de precaución no está definido en el Tratado de la Unión Europea, y sólo se menciona para la protección del medio ambiente, pero en la práctica su ámbito de aplicación es mucho más amplio y se extiende también a la salud humana, animal y vegetal. No debe, sin embargo, confundirse el principio de precaución, que es utilizado esencialmente por los responsables políticos para la gestión del riesgo, con el elemento de precaución que los científicos aplican en la evaluación de datos científicos.

El recurso al principio de precaución, adoptando las medidas preventivas que se consideren más adecuadas para la salvaguarda de la salud y la seguridad de los consumidores, presupone que se han identificado los efectos potencialmente peligrosos derivados de un fenómeno, un producto o un proceso, y que la evaluación científica no permite determinar el riesgo con la certeza suficiente. El principio de precaución impone, por tanto, un deber de actuación o de inacción, cuando no se dispone de evidencia científica absoluta, concluyente y verificada. Así, diferentes han sido las aplicaciones del principio de precaución, durante muchos años, ante la incertidumbre científica. Entre otros ámbitos, se aplicó en los sistemas de autorización de aditivos, el establecimiento de la ingestión diaria admisible, la adopción del valor límite de referencia o los valores a tener en cuenta por reacciones alérgicas alimentarias.

Son los responsables políticos y, en su caso, los órganos jurisdiccionales, quienes deben precisar el concepto y los límites del principio de precaución. El alcance del principio de precaución está vinculado a la evolución de las decisiones judiciales, influidas por los valores sociales y políticos de la sociedad. El Tribunal de Justicia de las Comunidades Europeas ha tenido ocasión de pronunciarse sobre el control en la aplicación del principio de precaución en diferentes asuntos.

La falta de un concepto claro y explícito por parte de la normativa ha llevado a que determinados expertos intenten definirlo. En este sentido, el Dr. Carlos Barros, fundador de la Revista de Tecnología e Higiene de los Alimentos Alimentaria, ha establecido los siguientes conceptos del “Principio de Precaución” en el ámbito de la seguridad alimentaria. Por un lado, lo ha definido como “la adopción de medidas que permitan mantener las condiciones o la no alterabilidad del producto alimenticio y de su inocuidad para el consumidor, incluidas las de los procesos agrarios, pesqueros, industriales, comerciales y de consumo”. Por otro lado, lo define como “la decisión adoptada por las autoridades sanitarias, económicas, industriales, comerciales, responsables del medio ambiente, per se o a través de disposiciones legislativas, dentro de los programas de ordenación alimentaria, con respecto a las especificaciones, de base científica, que sirvan para establecer mayor garantía en la identificación, evaluación y disminución de los riesgos que, por su origen en el producto, en los procesos, en el medio ambiente de los propios manipuladores o consumidores, pueden provocar disminución de la seguridad, o de las condiciones que la deberían mantener”.

El concepto de Principio de Precaución determina la intervención de los poderes públicos ante la preservación de un bien común como es la salud pública, requiriendo una actuación activa o pasiva ante la incertidumbre científica, y en previsión de posibles riesgos. La actuación o decisión adoptada por el poder público se considera transitoria y expectante a los resultados científicos futuros que, en su caso, confirmarán o no la previsibilidad del riesgo, su intensidad y su gravedad.

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