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La expansión mediterránea de la lengua azul

La enfermedad de la lengua azul, provocada por la picadura de mosquitos del género Culicoides, parece consolidada en la cuenca mediterránea

La enfermedad de la lengua azul, por lo que se conoce hasta la fecha, afecta tan sólo a rumiantes y a algunos ciervos. No causa, por tanto, problemas de salud pública al no ser contagiosa a humanos. No obstante, las pérdidas de productividad y calidad que ocasiona, además de incidir negativamente en la economía de las explotaciones, pueden provocar mermas en la confianza de los consumidores.

La lengua azul o fiebre catarral ovina es una enfermedad de declaración obligatoria de carácter vírico que afecta a los rumiantes y que se transmite a través de la picadura de pequeños mosquitos conocidos como Culicoides.

Su forma clínica se manifiesta sobre todo en el ganado ovino y en algunas especies de ciervos provocando inflamación de las mucosas, hemorragias dispersas y edemas. El resto de rumiantes, principalmente los bóvidos, no presentan sintomalogía aparente o bien la manifiestan de una forma muy leve, pero sí pueden actuar como importantes reservorios del virus. No afecta a humanos ni a otras especies animales.

La historia y expansión de la lengua azul

La lengua azul, si bien se trata de una enfermedad conocida desde tiempos antiguos, parecía estar confinada al continente africano; sin embargo, las situaciones climáticas de los últimos años han favorecido la presencia de los mosquitos que la transmiten en otras zonas y en consecuencia se ha favorecido la progresión de la enfermedad hacia regiones en las que su presencia era nula o anecdótica. En la actualidad la lengua azul es endémica en muchos países de África, Oriente Medio, India, China, Estados Unidos, México, Sudeste Asiático, Norte de Australia, Papua Nueva Guinea, parte de América del Sur y recientemente en la Cuenca Mediterránea.

La enfermedad de la lengua azul ha alcanzado en los últimos años a España, Italia, Grecia y Marruecos, y amenaza con extenderse al resto del Mediterráneo La expansión de la enfermedad por el Mediterráneo empezó en 1997 en Chipre. En diciembre de 1998 apareció en Grecia; en 1999 se detectó en Bulgaria, Túnez y Turquía; en 2000 afectó a Argelia, de nuevo a Turquía y a las islas de Cerdeña y Córcega, el sur de Italia y a las islas de Mallorca y Menorca. Actualmente la enfermedad se encuentra en la mayoría de islas mediterráneas, además de en Italia, Grecia, Marruecos y ahora también España. En la Península Ibérica no se había detectado el virus desde 1960.

El 15 de octubre del 2004 se confirmó el primer caso en la provincia de Cádiz. El 22 de octubre ya habían sido declarados 18 focos en la misma zona y también en la misma fecha se declararon cuatro sospechas en tres explotaciones de las provincias de Cáceres y Badajoz que fueron más tarde confirmados.

La importancia de la lengua azul

La penetración de este virus en zonas afectadas por primera vez provoca graves pérdidas económicas, sobretodo en el ganado ovino, no tanto por los efectos de la enfermedad en sí como por las consecuencias que ésta provoca sobre el comercio de ganado y la gran dificultad que supone su lucha y erradicación.

Hoy por hoy no se conoce ninguna evidencia científica o constancia de que pueda afectar a la salud pública o a la seguridad alimentaria. Los despojos o los productos derivados a partir de animales infectados como son la carne, la leche o la lana, no representan ningún peligro de transmisión para humanos u otros animales.

La transmisión de la enfermedad

El principal modo de transmisión del virus de la lengua azul es a través de la picadura de pequeños mosquitos pertenecientes al género Culicoides. En Europa, el principal vector competente es la especie Culicoides imicola. El virus se replica dentro del artrópodo principalmente en las glándulas salivares.

El virus de la lengua azul no se trasmite por contacto, pero puede ser transmitido por transferencia de sangre a partir de un animal infectado. También es posible su transmisión a partir de semen infectado.

Las formas más conocidas de introducción de lengua azul en zonas indemnes son el transporte de animales o semen infectados, o bien el transporte a través del viento de Culicoides portadores a partir de zonas infectadas. Algunos estudios describen que los mosquitos Culicoides pueden ser transportados a través de corrientes aéreas a largas distancias en forma de plácton aéreo. Esto se explica por su pequeño tamaño, que oscila entre 1 y 3 milímetros de longitud, y por la forma en que se agrupan durante el vuelo formando grupos numerosos.

Por ahora se desconoce la forma exacta de entrada del virus a España pero la cercanía geográfica con zonas de Marruecos previamente afectadas hace que no pueda descartarse el transporte de Culicoides por corrientes aéreas.

El riesgo que se establezca una infección de lengua azul en una zona particular viene influenciada por la densidad de población de animales, particularmente bóvidos; la susceptibilidad de la población de rumiantes a la infección de lengua azul; y la abundancia de mosquitos Culicoides que puedan actuar como transmisores.

La lengua azul se limita a las zonas geográficas donde se encuentran los mosquitos competentes y su transmisión está limitada a aquellos períodos del año en los cuales los mosquitos adultos están activos, lo cual coincide con los periodos de primavera, verano y principios de otoño.

La enfermedad en los rumiantes

Los ovinos suelen ser los más afectados y el periodo de incubación de la enfermedad puede estar entre 4 y 8 días dependiendo del animal. La sintomatología puede ser muy variable e ir desde una forma aguda hasta pasar desapercibida.

Los signos agudos comienzan con fiebre y pueden durar hasta una semana. Entre el segundo y tercer día de enfermedad pueden observarse las mucosas de la boca y nariz enrojecidas, un exceso de salivación y descarga nasal. Puede aparecer también inflamación y edema en estas zonas e incluso hemorragias dispersas, en ocasiones debido a la falta de oxígeno (cianosis). En estas circunstancias la lengua puede presentar un color azulado, de ahí el nombre de la enfermedad.

Otro de los signos que también se observa son las cojeras e inflamaciones en las zonas que rodean a las pezuñas. También se pueden producir problemas respiratorios, diarreas, adelgazamiento e incluso la muerte del animal.

Los bovinos y caprinos no suelen presentar signos clínicos, aunque en algunos casos pueden presentar los mismos que el ovino pero mucho más leves.

Los ovinos infectados pueden actuar como fuentes de infección para los mosquitos hasta unos 20 días mientras que los bovinos pueden transmitir el virus hasta un periodo de 100 días. Por este motivo se considera a estos últimos reservorios importantes del virus.

LA PREVENCIÓN, CONTROL Y LUCHA CONTRA LA LENGUA AZUL

Actualmente existe en España un programa de prevención de la lengua azul basado en la vigilancia de esta enfermedad de manera que permita detectar su aparición de forma precoz. Esta vigilancia se realiza tanto sobre los mosquitos Culicoides como sobre los rumiantes domésticos mediante exámenes clínicos y serológicos en explotaciones denominadas centinela situadas en zonas consideradas de riesgo.

Cuando se sospecha la circulación del virus de lengua azul en una zona, se pone en marcha inmediatamente un plan de alerta por el que se intensifican todas las medidas de vigilancia realizando tests serológicos a todos los rumiantes de la zona sospechosa y a otros que provengan de zonas previamente afectadas. También se intensifican las medidas de prevención respecto al control de mosquitos.

En caso de confirmarse la circulación del virus se pone en marcha un plan de emergencia que pretende dar una respuesta rápida a la situación y por el cual se realizan diversas acciones encaminadas a su control. Entre estas acciones destacan:

  • El sacrificio de los animales afectados clínicamente.
  • La determinación de las explotaciones afectadas en un radio de 150 Km.
  • La prohibición del movimiento de rumiantes en esta zona, y la aplicación de insecticidas y repelentes para evitar la picadura de los mosquitos transmisores.
  • Controles serológicos y entomológicos intensivos.
  • Determinación del serotipo del virus y en función de éste aprovisionamiento de vacunas y vacunación de los rumiantes situados a un radio de 100 Km. de las explotaciones afectadas.
  • Control de los transportes de animales y desinsectación de los vehículos utilizados.
  • Declaración a las autoridades de todos los nuevos casos que puedan aparecer.

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