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La ciencia detrás de la espuma
La leche es una emulsión compleja compuesta por agua, grasas, proteínas, lactosa y minerales. Al vaporizarla, se introduce aire y se eleva la temperatura, lo que provoca cambios en su estructura:
- Desnaturalización de las proteínas. El aumento de temperatura modifica la estructura de las proteínas del suero y las caseínas, permitiendo que interactúen con las burbujas de aire.
- Estabilización de la espuma. Las proteínas se reorganizan y recubren las burbujas; actúan como una barrera que impide que se rompan con facilidad. Así se forma una espuma estable.
- Homogeneización. Con un movimiento adecuado de la jarra, el barista rompe las burbujas grandes y mezcla la espuma con el líquido, lo que genera una microespuma uniforme, sin grumos ni burbujas visibles.
Características de una buena microespuma
La microespuma es esencial para el latte art. Se caracteriza por:
- Textura sedosa. Burbujas muy pequeñas y uniformes que brindan una sensación cremosa en boca.
- Brillo. Una superficie brillante indica una espuma bien integrada.
- Estabilidad. Una espuma estable permite que el diseño se mantenga durante más tiempo sin deshacerse.

Tipos de leche y su impacto en la espuma
La elección de la leche influye de manera significativa en la cantidad y características de la espuma:
☕ Leche entera
Su equilibrio entre proteínas y grasas la hace idónea para obtener una espuma cremosa y estable. Lo conveniente es utilizar leche fresca, que no haya sido sometida a tratamientos térmicos intensos, ya que estos pueden afectar a la capacidad de las proteínas para estabilizar la espuma.
☕ Leche desnatada
Su bajo contenido en grasa y alto porcentaje de agua favorecen la formación de espuma, pero esta tiende a ser más ligera y con burbujas grandes. Como resultado, es menos estable y puede dificultar la creación de diseños definidos.
Bebidas vegetales y ‘latte art’
Las bebidas vegetales son químicamente distintas a la leche, y también difieren entre sí en composición. Esta variabilidad afecta a su comportamiento al vaporizarse y su capacidad para formar una espuma adecuada para hacer latte art.
- Bebida de avena. Gracias a su proporción equilibrada de grasa y proteínas, permite obtener una espuma cremosa y uniforme.
- Bebida de soja. Destaca por su alto contenido en proteínas y por la presencia natural de lecitinas, que actúan como emulsionantes. Esto facilita la creación de una espuma densa, duradera y muy adecuada para el latte art.
- Bebida de almendras. Contiene más lípidos que proteínas, lo que puede dificultar la formación de espuma. Aun así, si se trabaja bien, es posible obtener una textura sedosa, especialmente con versiones formuladas para baristas.
- Bebida de coco. Es rica en grasa pero pobre en proteínas, por lo que no es una buena opción para espumar.
- Bebida de arroz. Tiene un contenido muy bajo de grasa y proteínas, lo que complica bastante la formación de una espuma estable. Es una de las opciones más difíciles de trabajar para este tipo de técnica.
👉 Formulaciones vegetales específicas para baristas
Para mejorar la capacidad de espumado, muchas marcas han desarrollado versiones «barista» de sus bebidas vegetales, que incluyen:
- Estabilizantes y emulsionantes. Como la goma gellan o las lecitinas, que ayudan a prevenir la coagulación al contacto con el café caliente y mejoran la estabilidad de la espuma.
- Ajustes en la proporción de grasa, mediante la incorporación de ingredientes como aceite de girasol o de canola, que aportan cremosidad y mejoran la textura al espumar.

Técnicas del barista para un ‘latte art’ perfecto
Más allá de la elección de la leche, el barista debe dominar una serie de técnicas clave para conseguir una espuma adecuada y formar diseños definidos:
- Vaporización adecuada. El aire debe incorporarse al inicio del proceso, y luego la leche debe calentarse de forma uniforme hasta alcanzar la temperatura óptima (entre 60 °C y 70 °C). Superar este rango puede desnaturalizar las proteínas responsables de estabilizar la espuma.
- Movimiento de la jarra. Al girar y mover la jarra mientras se vaporiza la leche, se rompen las burbujas grandes y se favorece la formación de una microespuma uniforme y sedosa.
- Vertido controlado. El ritmo, la altura y el ángulo al verter la leche sobre el café determinan la precisión del dibujo. Un vertido fluido y en el momento adecuado permite que la espuma actúe como “tinta” sobre la superficie.
- Uso de herramientas. En algunos casos, se emplean instrumentos como lápices de latte art para definir contornos o añadir detalles a mano una vez que la figura básica ha sido vertida.
En suma, el latte art combina ciencia y arte en cada taza. Comprender la química de la leche y dominar la técnica permite transformar un simple café en una experiencia visual y sensorial. La próxima vez que disfrutes de un café decorado, apreciarás el conocimiento y la habilidad detrás de esa efímera obra de arte. ¿Te atreves a probar a hacerlo en casa?


