¿Qué es el TFA?
El TFA es un compuesto químico que puede formarse cuando se degradan diferentes compuestos perfluoroalquilados o polifluoroalquilados (PFAS), entre ellos, determinadas sustancias activas utilizadas como plaguicidas. También puede proceder de otros compuestos fluorados, como algunos gases industriales empleados como refrigerantes y determinados productos farmacéuticos.
El problema es que el TFA puede acabar contaminando el medio ambiente y persistir durante largos periodos de tiempo. Así, puede acabar en las aguas subterráneas, el suelo y los cultivos, con el riesgo que puede suponer para el entorno y para la salud humana: según las últimas evidencias disponibles, puede alterar las hormonas tiroideas y producir efectos adversos sobre el desarrollo y la reproducción.
Por eso, la Unión Europea (UE) lleva a cabo iniciativas para evaluar y gestionar esas sustancias, a través de organismos como la Agencia Europea de Sustancias y Mezclas Químicas (ECHA) y la EFSA. Así, los países de la UE tienen la obligación de controlar los niveles de PFAS en el agua potable y se llevan a cabo diferentes programas de control para supervisar la presencia de esas sustancias en alimentos.
¿Por qué es ahora noticia el TFA?
La EFSA ya evaluó el TFA en el pasado, en los años 2017, 2023 y 2024. Pero ahora de nuevo es noticia porque en el mes de julio publicó una nueva evaluación, a petición de la Comisión Europea, para tener en cuenta las nuevas pruebas científicas disponibles acerca de esta sustancia.
A partir de ese nuevo estudio, la EFSA ha llegado a dos conclusiones importantes:
- es poco probable que el TFA dañe el ADN.
- el TFA sí puede tener efectos negativos sobre las hormonas tiroideas, lo que podría afectar al desarrollo y la reproducción, según indican los resultados obtenidos a partir de estudios realizados con animales de laboratorio.
Así, para evitar que esto último pueda suponer un problema para la salud humana, la EFSA ha revisado los niveles seguros para la exposición de los consumidores al TFA a través de la dieta.

Nuevos niveles seguros de TFA
Los niveles seguros se conocen como valores orientativos basados en la salud (HBGV). En este caso hablamos de los siguientes:
- Ingesta diaria admisible (IDA): es la cantidad de una sustancia que una persona podría consumir a diario durante toda su vida sin que represente un riesgo para la salud.
- Dosis aguda de referencia (DRfD): es la cantidad máxima de una sustancia presente en los alimentos que una persona puede ingerir en un periodo de 24 horas o menos sin que represente un riesgo apreciable para su salud.
Tras la evaluación de los nuevos estudios científicos, la EFSA estableció nuevos valores:
- Redujo la ingesta diaria admisible (IDA) con respecto a la que había determinado anteriormente. Se fijó en 0,014 mg/kg de peso corporal al día. Eso significa que una persona de 70 kg podría ingerir cada día de su vida 0,98 mg de TFA sin que suponga un riesgo apreciable para la salud.
- Estableció una dosis aguda de referencia (DRfD), algo que no se había hecho hasta el momento. El valor es 0,07 mg/kg de peso corporal. Es decir, una persona de 70 kg podría ingerir hasta 4,9 mg de TFA en un periodo de 24 horas o menos sin que se aprecie un riesgo sobre la salud.
Estos nuevos criterios son, por tanto, más estrictos que los que se habían establecido en el año 2017. La nueva IDA es aproximadamente 3,5 veces inferior a la anterior: ha pasado de 0,05 a 0,014 mg/kg de peso corporal al día.
Así que es posible que, en base a esta evaluación de la EFSA, la Comisión Europea proponga nuevas medidas más exigentes en este sentido para proteger la salud de las personas.
¿De dónde sale este nuevo valor?
Para establecer estos valores, la EFSA no se ha basado en un único estudio, sino en un amplio conjunto de pruebas procedentes de 170 estudios y documentos de posición. Para ello se valoró conjuntamente la calidad y la consistencia de los diferentes resultados.
Entre ellos, el que tuvo más peso fue el obtenido en un estudio realizado con ratas de laboratorio en el que se observaron cambios en las concentraciones de tiroxina (T4), una de las principales hormonas producidas por la glándula tiroides y que participa en la regulación del metabolismo, el crecimiento y otras funciones vitales. Como esta alteración se consideró el efecto más sensible de los analizados, se empleó como punto de partida para calcular la nueva ingesta diaria admisible.
Aún hay áreas que requieren más investigación, entre ellas el potencial de toxicidad a largo plazo, la carcinogenicidad y la inmunotoxicidad para el desarrollo del TFA. Para tener en cuenta todas estas incertidumbres, la EFSA introdujo un factor de incertidumbre adicional en el cálculo de la Ingesta Diaria Admisible con el fin de ampliar el margen de seguridad.
Podemos comer frutas y verduras sin preocupación
El hecho de que la EFSA haya reducido la IDA para el TFA no quiere decir que los valores anteriores fueran peligrosos para la salud. Lo que significa es que, considerando las nuevas evidencias científicas, los nuevos valores son más prudentes porque establecen un margen de seguridad más amplio.
Así pues, esto no significa que tengamos que evitar frutas, verduras o agua por el posible contenido de TFA. Como hemos visto, la presencia y la toxicidad de esta sustancia en agua y alimentos se evalúa para evitar que suponga un problema para la salud humana. De modo que podemos comer esos alimentos con tranquilidad.


