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Propuestas solidarias para aprovechar el verano

Algunas ONG organizan actividades específicas de voluntariado, atención a grupos desfavorecidos y proyectos de cooperación

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: miércoles 17 junio de 2009
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Aprovechar las vacaciones para participar en una actividad de voluntariado o proyecto solidario es una realidad a la que cada vez se apuntan más personas. Las fechas veraniegas son propicias para este tipo de tareas ya que se dispone de más tiempo libre. Personas empleadas y jóvenes estudiantes son los dos grupos que en mayor medida se animan a colaborar con una ONG en la época estival, aunque también hay quien, con apenas unos días libres, decide invertirlos en viajar a países del Sur para tomar parte en proyectos de cooperación al desarrollo o similares.

Planearlo con tiempo

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Colaborar con una ONG es mucho más que realizar una labor altruista durante el tiempo libre. Debe ser una decisión meditada. Lo importante es prestar ayuda en el lugar y forma en que se requiere y, por ello, algunas organizaciones desarrollan programas específicos de voluntariado en verano para atender las necesidades concretas de esta temporada.

Hay varias alternativas: proyectos de cooperación al desarrollo, atención a personas sin hogar, acompañamiento en colonias a personas discapacitadas, cuidado de enfermos de VIH/sida… Es preferible informarse y reflexionar sobre las diferentes posibilidades para decidir con antelación la opción preferida. “Además, las inscripciones se cierran al final del primer trimestre escolar”, apunta desde PROYDE Ángel Díaz.

En otras ocasiones, las plazas son limitadas. Algunos programas exigen una previsión mayor para saber de antemano a cuántas personas se podrá atender. De ahí que algunas demandas de voluntariado queden sin atender cuando se presentan a última hora.

Formación previa

A pesar de que toda ayuda es poca, algunas organizaciones piden más que disposición y buena voluntad. La atención a determinados colectivos o la participación en proyectos concretos requieren una formación específica para que la ayuda sea de calidad. “Por ello es necesario tomarse las cosas con tiempo, ya que debemos formar a los voluntarios y voluntarias, que se conozcan entre ellos y que programen bien su trabajo en el Sur”, explica Ángel Díaz.

Según la ONG con la que se quiera colaborar, hay que comenzar las gestiones a principios de año. En el caso de PROYDE, dedicada a la promoción y el desarrollo de las personas y las comunidades en los países del Tercer Mundo, en verano se organizan grupos de cooperantes que toman parte en los proyectos que se apoyan el resto del año, por lo que la solicitud debe presentarse durante los primeros meses.

La entidad no promueve proyectos concretos, sino que recibe peticiones desde el Sur, las estudia y las respalda si lo cree conveniente. Los propios beneficiarios proponen los proyectos que les interesan y solicitan ayuda, “así que para el verano -señala Díaz- nos suelen llegar peticiones para participar en: construcción de escuelas y centros profesionales, alfabetización de adultos, cursos para profesorado, clases de apoyo, formación social, apoyo a tareas de la población local y promoción de la mujer, entre otras”.

Se aprende a formular proyectos, identificar problemas, objetivos y resultados, establecer hipótesis y realizar seguimientos

En Asamblea de Cooperación Por la Paz organizan cursos de cooperación sobre el terreno que se componen de una parte teórica y una parte práctica. Se aprende a formular proyectos, identificar problemas, objetivos y resultados, establecer hipótesis y realizar el seguimiento de los programas. La finalidad es “mostrar sobre el terreno el impacto de los proyectos de cooperación al desarrollo” que se ejecutan en países como República Dominicana, Guatemala y El Salvador, Guinea Bissau, Honduras, Senegal, Túnez, Marruecos, Palestina e Israel y este año por primera vez en Mauritania.

Por último, hay que tener en cuenta que en los proyectos que se realizan en otros continentes, como África, puede ser necesario dominar algún idioma. “En la parte de África con la que solemos trabajar se habla francés y eso es un inconveniente a la hora de encontrar voluntarios. En Asia se habla inglés y, según para qué tareas, se precisa un nivel medio o alto”, precisa Ángel Díaz.

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