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Raúl Luceño, Asier Félix e Iñigo Rodríguez, editores de ‘EdusoHistorias: un viaje por la Educación Social’

Quienes han sufrido en mayor medida los efectos letales de la crisis no han sido quienes la han generado

Juntos pusieron en marcha hace unos años Educablog, un blog de Educación Social, y ahora se han lanzado a su segundo gran proyecto: el libro ‘#EdusoHistorias: un viaje por la Educación Social’. Raúl Luceño, Asier Félix e Iñigo Rodríguez, junto con Jorge Roz, han dado forma a una idea que les rondaba hace tiempo en la cabeza. Son educadores sociales apasionados, no solo de la profesión, sino de sus protagonistas: las personas. Por ello han querido darles a ellas la voz. ‘#EdusoHistorias: un viaje por la Educación Social’ es un libro de relatos de ficción lleno de realidad. Se basa en el día a día de esta profesión a través de 23 narraciones que recogen las vivencias de otros tantos profesionales. Es una obra viva que habla de emoción, humanidad y supervivencia, que se basa en las realidades de personas “que atraviesan por momentos de dificultad” y que en los tiempos que corren son, según Raúl Luceño, “muy cercanas para casi cualquier persona”.

El libro recoge 23 historias de ficción, pero el trabajo que ustedes desarrollan es uno de los más pegados a la realidad. ¿En qué realidades se inspiran estas historias?

Raúl Luceño. En las realidades de nuestro día a día, de nuestro trabajo acompañando pedagógicamente a personas, siendo, por lo tanto, las realidades de quienes atraviesan por momentos de dificultad en muy diversos ámbitos: adicciones, desprotección infantil, procesos migratorios, inserción, etc. Realidades, valga la redundancia, muy reales, muy cercanas para casi cualquier persona.

Sobre todo, su obra quiere hablar de personas que “pasan momentos de dificultades”. Cuéntenme uno de esos momentos -que narran en el libro- que más les han impactado.

RL. Personalmente, la historia real en la que he basado mi relato supuso un fuerte impacto en mí y en mis compañeros y compañeras de equipo. Trata la historia de una menor a la que su padre no le permite estudiar y ni tan siquiera le deja ser visible en la comunidad en la que habita. Fue una situación o un caso muy especial, muy espectacular, incluso, y muy ejemplificador de la máxima que, de alguna manera, preside la obra, esa de que, a menudo, la realidad supera la ficción. Pero, de todos modos y como fiel reflejo de lo que es nuestra profesión, en el libro encontramos otras historias preciosas que se nutren de pasajes o situaciones diversas, todas ellas con las personas como protagonistas.

¿Qué opinan cuándo ven en los medios de comunicación el testimonio de una persona o una familia que lo está pasando mal a consecuencia de la crisis?

Asier Félix. Nos parece un modo adecuado y necesario de acercarse a las personas. Es un método de visibilizar y sensibilizar esas dificultades, poniendo en valor la dignidad de la persona y alejándose (en ocasiones sin conseguirlo) del sensacionalismo morboso o la penuria caritativa. Una sociedad solidaria es una sociedad mejor y más justa.

Iñigo Rodríguez. Y todo, efectivamente, cuando en ocasiones el acercamiento a los problemas no es el adecuado. Creemos que el enfoque debería centrarse en las personas, es decir, en las personas que tienen problemas y no solo en el problema en sí.

¿Quiénes han sido los grupos más vulnerables ante esta crisis: infancia, mujeres, mayores, personas con discapacidad, parados…?

AF. Con datos tan clarificadores y aterradores como los que tenemos, hablar de vulnerabilidad es hacerlo en su conjunto, no pudiendo (ni debiendo) hacer una configuración o fotografía exacta de la fractura social: 25% de pobreza infantil, 26% de tasa de parados, de los cuales el 45% ya no tiene acceso a ningún tipo de subsidio o prestación, una Ley de Dependencia bajo mínimos…

¿Podrían ordenarlos según el grado de severidad con que les ha afectado la crisis?

AF. No haría un ranking de afecciones o desigualdades. Cada grupo, con sus singularidades, ha tenido que remar contra las adversidades derivadas de la crisis económica y los recortes en servicios públicos.

Por cierto, desde su perspectiva al lado de la gente, ¿piensan que lo peor de la crisis ha pasado, está pasando o aún no se vislumbra siquiera el inicio de la recuperación?

AF. No queda otra que pensar en positivo y mirar hacia adelante. No sabemos si ha pasado lo peor, lo que sí sabemos y criticamos es que quien ha sufrido en mayor medida sus efectos letales no han sido, precisamente, las personas ni los grupos que la han generado.

Quieren destacar como aspecto relevante de su profesión el acompañamiento que prestan a las personas. ¿En qué se materializa este acompañamiento?

AF. En dar oportunidades a las personas, en acompañar al individuo en sus dificultades ayudándole a vislumbrar otras formas, otros caminos donde poder desarrollarse y continuar su proceso vital, social y cultural. Se materializa en ofrecer herramientas de parentalidad positiva como educadores familiares, en ofrecer referencias coherentes y estables a la infancia desprotegida, en circunscribir itinerarios en los procesos de inserción laboral de las personas, en tutorizar a personas con discapacidad intelectual, física o psíquica y muchísimos otros ámbitos más. Todo esto se aprecia muy bien en el propio libro.

RL. Y aunque muchas veces, desde algunos medios, se presenta a las profesiones adscritas a la acción social como una especie de agente de control social, hemos de insistir en que esta no es una de las labores que ejercemos o, mejor dicho, que no deberíamos ejercer.

IR. Nuestra intervención camina hacia el desarrollo integral de las personas. El objetivo último es dejar de ser acompañantes, es decir, posibilitar que las personas sean lo más autónomas posible.

Les gustaría que leyera este libro…

RL. Creo que en nuestro objetivo por visibilizar nuestra profesión y la labor que en ella desempeñamos, y utilizando esta obrita como una herramienta más para dicho fin, la audiencia principal debería ser la ciudadanía en general. Pensamos que nuestro trabajo es fundamental y, por ello, los servicios sociales se identifican como uno de los pilares básicos del estado del bienestar. Sin embargo, siguen estando impregnados de una estigmatización, según la cual, a estos recursos solo acuden las personas pobres o con problemas personales graves y no reciben la consideración que se merecen. De ahí los recortes ingentes que sufren, etc. Nosotros apostamos por la universalización real y práctica de los servicios sociales. Consideramos que es fundamental que esta profesión y otras vinculadas a la intervención social se conozcan entre la gente, se valoren desde la ciudadanía y, a partir de ahí, que sea esta propia ciudadanía la que exija a sus responsables el cumplimiento de estas prestaciones, del mismo modo que se demandan con más contundencia en ámbitos como la sanidad o la educación.

IR. Aunque el público objetivo del libro sea la ciudadanía en general, propondría su lectura a todas las figuras políticas que tengan poder decisorio en el ámbito del Tercer Sector, tanto a un nivel más general o “macro”, como a un nivel más local o de los ayuntamientos. En mi opinión, una dificultad de la Educación Social es acercar sus razones y sus acciones a la clase política, que detenta el poder de decidir en cuanto al Tercer Sector. En este caso, estimo que la lectura de ‘#EdusoHistorias’ por parte de la clase política podría cumplir la función de acercamiento de nuestro quehacer profesional, aclarando en qué consiste nuestro trabajo y dejando constancia de su necesidad en la sociedad actual.

Apuestan por el uso de las Tecnologías de Información y Comunicación (TIC) para la intervención social. ¿Cuál es la principal ventaja de esta combinación?

AF. Es impensable relacionarte o vincular con nuestros jóvenes de hoy en día, o casi con cualquier otro colectivo, sin estar presentes en esta nueva plaza, en el entorno digital. Hay que estar donde están las personas y, ahora mismo, además de en muchos otros espacios, están en las redes sociales.

IR. Hemos de tener claro que la intervención en el entorno digital es complementaria con la intervención presencial, retroalimentándose ambas.

Desde 2006 cuentan con el blog Educablog.es para la visibilización de su profesión. ¿Piensan que no está reconocida?

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AF. No lo que debería. Como decía nuestro compañero Fernando Fantova, tenemos el déficit de ser una profesión acomplejada, pero con trabajo, mucha dedicación y literatura social, que acerque nuestras prácticas al resto de la sociedad. Podemos atraer ese reconocimiento ansiado. ‘#EdusoHistorias’ pretende en origen ayudar a este fin.

IR. El avance con respecto al reconocimiento de la Educación Social es muy significativo en los últimos 15 años. Avances en cuanto a los convenios del sector, con respecto a la identidad profesional, a la formación universitaria, etc. Aún queda un largo recorrido, pero se están dando pasos muy importantes y las propias personas agradecidas por nuestro acompañamiento de hoy son el mejor reclamo del reconocimiento de mañana.


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