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Sebastián Mora, secretario general de Cáritas

La pobreza en nuestro país es cada vez más extensa, más intensa y más crónica

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: sábado 29 septiembre de 2012

Sebastián Mora augura «un futuro de privación y dificultades para muchas familias» que se acercan a las oficinas de Cáritas a pedir ayuda, una cifra que se ha triplicado desde el inicio de la crisis, con más de un millón de personas atendidas en 2011. El secretario general de Cáritas señala que las mujeres son todavía el rostro más visible de la pobreza, aunque preocupa un nuevo grupo que aumenta: las personas desempleadas de larga duración. La última voz de alarma la ha dado el VII Informe del Observatorio de la Realidad Social, que advierte de la «consolidación de una nueva estructura social«, según Sebastián Mora, caracterizada por una situación en la que la exclusión social, la pobreza y la vulnerabilidad se revelan como fenómenos estructurales. Aún así, no pierde la esperanza y asegura estar convencido de que es posible «recrear y construir una sociedad diferente», con menos pobreza, desigualdad e injusticia, «una sociedad construida desde la solidaridad compartida».

¿Cómo definiría la situación actual, debido al contexto de crisis?

Ante los datos aportados por nuestros últimos informes sobre la evolución de la realidad social y de la acción de Cáritas, debemos reconocer que el escenario social que nos han ido mostrando es de honda preocupación y de radical incertidumbre.

¿En qué porcentaje han aumentado las peticiones de ayuda en las oficinas de Cáritas?

Desde el inicio de la crisis, se ha multiplicado casi por tres el número de personas atendidas en nuestra red confederal de Acogida y Atención primaria, que ha pasado de 370.251 personas en 2007 a 1.015.276 en 2011.

¿Ha cambiado el perfil de quienes se acercan a solicitar ayuda?

«Desde el inicio de la crisis, se ha multiplicado casi por tres el número de personas atendidas»

Las mujeres siguen siendo el rostro más visible de las demandas de ayuda de emergencia atendidas por Cáritas. Destaca, asimismo, el elevado número de desempleados que han pasado de ser «recientes» al inicio de la crisis a ser de larga duración. Numerosas parejas jóvenes, entre 20 y 40 años, y con hijos se han visto también muy afectadas, así como mujeres solas con familiares a cargo. Las parejas con hijos suponen el 40% y las familias monoparentales, un 18%. Además, en Cáritas, cinco de cada diez personas acogidas en 2011 son inmigrantes, un tercio de los cuales están en situación de irregularidad, en muchos casos sobrevenida a consecuencia de la crisis.

¿De qué manera afecta a las familias esta situación: se rompen relaciones, hay más posibilidad de caer en adicciones, etc.?

Las condiciones de exclusión social suponen la entrada en una situación de vulnerabilidad que deja a las personas mucho más expuestas ante procesos de deterioro personal como los mencionados. No debemos olvidar que la pobreza no supone únicamente carencia de recursos materiales o de ingresos económicos, sino también la incapacidad de garantizar muchos de los derechos básicos de las personas, lo que les impide desarrollar una vida digna.

¿Cuáles son las necesidades más demandadas?

«La mayor demanda se ha producido en el número de ayudas económicas para alimentación, seguidas de ropa y calzado y vivienda»

Entre las necesidades básicas más demandadas, el mayor aumento se ha producido en el número de ayudas económicas para alimentación, seguidas de ropa y calzado y vivienda. Después de estas, destacan otras necesidades, como gastos sanitarios y asuntos legales.

¿Cómo afronta el día a día una familia que no puede cubrir sus necesidades básicas?

Desde una situación de gran incertidumbre y no poca desesperación que, a medida que se mantiene en el tiempo, implica un empeoramiento rápido y profundo en las personas y en las familias. Por eso decimos que, cada vez de manera más notoria, se demuestra que vivimos en una sociedad más pobre, más desigual y más injusta socialmente.

¿De qué forma se ha adaptado la red de Acogida y Atención Primaria de Cáritas a esta situación?

El esfuerzo que hemos realizado en estos años en el ámbito de la Acogida y Atención Primaria ha sido muy importante, tanto en términos de recursos económicos como en el replanteamiento de los equipos humanos de voluntarios y asalariados de Cáritas y de sus prioridades. Es importante destacar que la mayor parte de los recursos económicos invertidos por Cáritas en el capítulo de Acogida, en torno al 90%, proceden de donantes privados. Los recursos destinados en toda España a los Servicios de Acogida y Asistencia se han duplicado entre 2007 y 2010, hasta alcanzar cerca de 33 millones de euros en ese último año, de los cuales más de 10 millones se han destinado a ayudas para alimentación y otros siete para vivienda, seguidos de 1,5 millones en educación o formación y un millón en gastos relacionados con la salud, entre otros.

Acaban de presentar el VII Informe del Observatorio de la Realidad Social. ¿Qué revelan las conclusiones?

«Se ha consolidado una estructura social en la que un número elevado de personas y familias han quedado sin esperanza en su proyecto vital»

Este último Informe constata situaciones y hechos que hablan de un cambio social que, más allá de la coyuntura de la crisis, están suponiendo la consolidación de una nueva estructura social. En este sentido, me gustaría resaltar tres hechos. Primero, que la sociedad española presenta un modelo de integración precaria que se ha deteriorado progresivamente desde los años ochenta y que deja patente la insuficiencia y la reducción de la capacidad protectora del sistema público. Segundo, que la exclusión social, la pobreza y la vulnerabilidad son fenómenos estructurales que hoy, a consecuencia de la crisis, se hacen especialmente visibles, aunque el proceso de deterioro progresivo de los derechos y de la protección social, sobre todo para los más desfavorecidos, no es algo nuevo. Y tercero, que la evolución de las solicitudes de ayuda a Cáritas no es un asunto pasajero ni coyuntural, sino que muestra la consolidación de una estructura social en la que un número elevado de personas y familias han quedado sin esperanza en su proyecto vital.

Hace unos meses presentaron el Informe sobre Desarrollo social y Exclusión. ¿Sus conclusiones iban en la misma línea?

Como decíamos con motivo de la presentación del Informe sobre desarrollo social y exclusión hace unos meses, la pobreza en nuestro país es cada vez más extensa, más intensa y más crónica. Es una situación mantenida en el tiempo, que implica un empeoramiento rápido y profundo en las personas y en las familias. Por eso, a la vista de los datos del VII Informe del ORS, insisto, se pone más de manifiesto que vivimos en una sociedad más pobre, más desigual y más injusta socialmente, en la que se erosionan de manera intensa los mecanismos sociales de protección de la dignidad de las personas.

Hablaba antes de los donantes privados. En este momento, cuando el sistema institucional no puede afrontar la atención de todas las personas que la necesitan, ¿qué importancia tienen?

La apuesta de Cáritas pasa por mantener una estricta fidelidad a su identidad y a su misión, redoblando los esfuerzos para seguir cerca de las personas pobres y excluidas. Pero es cierto que, más que nunca, necesitamos la solidaridad humilde y silenciosa de las personas que comparten y reparten lo que son y lo que tienen. A pesar de las dificultades, no debemos relajar nuestra solidaridad. Hoy más que nunca debemos redoblarla.

Si se mantiene la tendencia actual, como parece que así será, ¿qué futuro augura?

«Auguro un futuro de privación y dificultades para muchas familias, una auténtica encrucijada para nuestro modelo de sociedad»

Será un futuro de privación y dificultades para muchas familias, una auténtica encrucijada para nuestro modelo de sociedad ya que, como insistimos desde Cáritas, no solo estamos ante una crisis económica y financiera, sino ante una profunda crisis de valores. Por eso, la construcción de una nueva sociedad requiere un fortalecimiento de nuestro capital social y relacional, porque como se recoge en nuestro último Informe, además de las ayudas materiales, se muestra la necesidad de escucha y acompañamiento que requieren las personas empobrecidas. Lanzo una llamada a toda la sociedad, a las instituciones y empresas para comprometerse e implicarse en la aventura de compartir.


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