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Transparencia de las ONG

A pesar de que las organizaciones se someten a auditorías internas y externas, los escándalos de algunas entidades han puesto en entredicho su gestión

La reciente sospecha que acaba de caer sobre Fundación Intervida por una presunta desviación de fondos a empresas privadas y la detención del presidente de Anesvad por un presunto delito de apropiación indebida de fondos ha puesto en entredicho la gestión de las ONG ¿Son suficientes los mecanismos de control? Las entidades aseguran que sí y defienden que lo ocurrido es algo puntual que afecta sólo a una persona, pero el caso es que en los últimos 20 años algunas organizaciones han aumentado sus ingresos de una manera tan espectacular que han surgido ciertos sentimientos de desconfianza hacia ellas. La sociedad reclama que su labor se base en principios de transparencia y excelencia en la gestión. De ello se encargan determinados mecanismos legales, como la Ley de Fundaciones, y otros de carácter voluntario, como el Código de Conducta de las ONGD (ONG para el desarrollo). Sin embargo, las entidades advierten a los propios ciudadanos y ciudadanas de la necesidad de ejercer un papel de guardianes: “Hay que pedir cuentas, en lugar de esperar a la buena voluntad de las organizaciones”, señalan.

¿Se puede confiar en las ONG?

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Los casos Anesvad e Intervida han centrado la atención en la gestión de las Organizaciones No Gubernamentales (ONG). La detención del presidente de la primera de ellas por presunta implicación en un delito de apropiación indebida de fondos ha sembrado dudas sobre el modo de operar de estas entidades. Máxime cuando, pocos días después, la Comunidad de Madrid anunció su intención de investigar al Movimiento por la Paz, el Desarme y la Libertad (MPDL) por supuesta malversación de fondos y la ONG se vio obligada a aportar datos sobre sus proyectos y a anunciar su disposición a colaborar en la investigación. Hasta ahora, las organizaciones no lucrativas han gozado de la confianza de la sociedad, de cuyos bolsillos sale una buena parte de los ingresos de estas entidades. Sus propuestas para crear modelos alternativos, más solidarios, han sido un argumento suficiente para no sospechar de su gestión, pero ¿continúa siendo así?

El verano pasado, los presidentes de 11 de las principales organizaciones internacionales de desarrollo social, medio ambiente y derechos humanos del mundo aprobaron públicamente la primera Carta Mundial de Rendición de Cuentas del sector no lucrativo.El verano pasado, los presidentes de 11 de las principales organizaciones internacionales de desarrollo social, medio ambiente y derechos humanos del mundo aprobaron públicamente la primera Carta Mundial de Rendición de Cuentas del sector no lucrativo Las entidades firmantes fueron Ayuda en Acción Internacional, Amnistía Internacional, Alianza Mundial por la Participación Ciudadana (CIVICUS), Consumers Internacional, Greenpeace Internacional, Oxfam Internacional, Alianza Internacional Salvemos a los Niños, Survival Internacional, Federación Internacional Tierra de Hombres, Transparencia Internacional y World YWCA. El objetivo de este documento es demostrar que las ONG “valoran profundamente la confianza del público y no la dan por sentada. Todas ellas se han comprometido a mantener y aumentar esa confianza”, señalan desde Amnistía Internacional. Además, esta Carta establece valores básicos y principios de funcionamiento para las ONG internacionales, entre los que figuran el buen gobierno y la gestión, la recaudación de fondos y el compromiso con todas las partes interesadas.

Para Enrique del Olmo, vocal asesor de la Agencia Española de Cooperación Internacional (AECI)

, el carácter de transparencia y eficacia es común a “la práctica totalidad de las ONG españolas, que cada año mejoran sus niveles de actuación y que, además de responder a la solidaridad de los ciudadanos españoles, lo hacen de un modo cada vez más transparente”. Reconoce a estas organizaciones como “actores que promueven cambios económicos y políticos”, y confía en que el conflicto surgido con la entidad vasca Anesvad tenga una repercusión “mínima” porque, señala, “el caso afecta a una persona y a una sola ONG, sin que la organización como tal esté implicada”. “La tendencia a apoyar a las ONG y la lucha contra la pobreza va a ir incrementándose, porque cada vez más la sociedad vive la perentoriedad de acabar con el hambre y la injusticia en el mundo”, augura. Desde
Médicos Sin Fronteras
(MSF), su director general, Aitor Zabalgogeazkoa, teme, por el contrario, que lo ocurrido con la citada entidad “haga que la sociedad incluya en el mismo saco a todas las demás”, aunque considera que casos como éste “vienen bien para que las ONG hagan un ejercicio de transparencia y de rendición de cuentas a la gente y sean concientes de que no se puede manejar a su antojo unos fondos que se les entregan con toda la buena voluntad y que hay que manejar con toda la profesionalidad posible”.

Un sector que da confianza

En esta línea, José María Herranz de la Casa, profesor doctor en la Universidad Europea Miguel de Cervantes de Valladolid e investigador del papel de la comunicación para generar transparencia en las organizaciones no lucrativas, asegura que este sector es en el que mayor confianza tiene la sociedad “según los barómetros y estudios nacionales e internacionales”. “Sin embargo -prosigue-, la inseguridad y la incertidumbre del mundo en el que vivimos, acrecentada desde el año 2001 con los atentados del 11 de septiembre y el escándalo empresarial de ENRON, han agudizado la desconfianza de los ciudadanos en todas las instituciones y organizaciones políticas, económicas y sociales”. Herranz cree que, en este contexto, “cualquier escándalo se engrandece y las ONL (organizaciones no lucrativas) no están exentas de crisis, escándalos o corruptelas”. “Si nos ceñimos a los datos, en los medios aparecen más escándalos del mundo empresarial que en las ONL, pero tienen más repercusión mediática y social los de las ONL por su propia esencia e identidad”, apunta. A su entender, todavía queda “mucho que mejorar” en la transparencia de todos los sectores, pero aboga por la comunicación como “un elemento fundamental a la hora de mostrar esta transparencia, si se entiende la comunicación como un proceso de relación con los ciudadanos.

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