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Neàpolis y CitiLab: apostar por la televisión IP

Estos dos institutos han nacido con el ánimo de desarrollar proyectos de televisión por Internet que mejoren la calidad de vida, la administración y la formación de los ciudadanos

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: miércoles 8 agosto de 2007

Menos de cuarenta kilómetros
separan el nuevo edificio de ‘Neàpolis, L’espai de la
tecnologia i les idees’ (en Vilanova i La Geltrú) de la
antigua fábrica de Can Suris (en Cornellà de
Llobregat), rehabilitada para ser el primer ‘living lab’ (laboratorio
de prueba de prototipos tecnológicos) de España. Ambos
edificios son la culminación de los sueños de sus
impulsores, Joan Carles Lluch y Vicenç Badenes, a los que
varias cosas les unen. Una es que los dos han sido en el pasado
periodistas vinculados al mundo de la televisión; otra, que
desde los inicios del ‘boom tecnológico’ supieron ver que el
futuro de la Sociedad de la Información pasa necesariamente
por la convergencia entre la televisión y la Red. Desde esta
premisa han creado cada uno dos institutos dedicados a investigar la
manera más útil de aplicar esta convergencia, aunque
con sus peculiaridades respectivas.

Neàpolis (I): Un espacio para la tecnología y las ideas

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Vilanova i La Geltrú es una
ciudad situada en un enclave geográfico difícil, a
pesar de estar a sólo cincuenta kilómetros de
Barcelona. Se encuentra rodeada por las montañas del Garraf,
un macizo calcáreo que la ha aislado tradicionalmente de su
gran vecina del norte, al igual que a otras poblaciones cercanas,
como Sitges o Sant Pere de Ribes.

La comarca del Garraf siempre ha
sufrido de incomunicación, y si ha salido adelante
económicamente ha sido por la obstinación de sus
habitantes. Primero emigrando a Cuba durante el siglo XIX y
posteriormente trayendo el ferrocarril, a pesar de que supuso para
muchos empresarios locales (antiguos indianos) la ruina. Sólo
así fue posible crear un puerto pesquero e industrial fuerte
tan cerca de la capital.


La intención es que Neàpolis sea la sede de numerosas instituciones públicas y académicas relacionadas con las nuevas tecnologías en su vertiente multimedia

Si bien la localidad sufrió los
rigores de la guerra civil y la posguerra, durante la época
del desarrollismo resurgió gracias a la industria del
automóvil, que centralizó allí muchas de sus
fábricas de repuestos, creando un pequeño Detroit en el
sur de Europa que atrajo en los años sesenta y setenta un gran
flujo migratorio. Sin embargo, a principios de los noventa esta
industria decayó y la ciudad entró en emergencia
económica.

Es en esta época cuando Joan
Carles Lluch comienza a perfilar su proyecto de un instituto que
centralice la investigación y el desarrollo de las tecnologías
multimedia y de la incipiente Internet. Su objetivo es atraer
inversión empresarial aprovechando las ayudas europeas, pero
también vincular dicha inversión a nuevos campos que
permitan a la ciudad destacar sobre otros posibles competidores.


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Un futuro multimedia

“Ha costado mucho esfuerzo, pero ya
está aquí”, explica Lluch señalando al
moderno y rompedor edificio de Neàpolis, diseñado por
el Arquitecto Oriol Bohigas con la intención de que sea un
nuevo emblema para la ciudad. Neàpolis destaca en su entorno,
a medio camino entre el centro y la zona industrial, y a unos cientos
de metros de la estación de tren, durante muchas décadas
el principal símbolo del progreso.


Joan Carles Lluch: “”No concibo la Red en dos dimensiones; creo que en el futuro navegaremos a través del televisor”

“La intención”,
prosigue Lluch, “es que Neàpolis sea la sede de numerosas
instituciones públicas y académicas relacionadas con
las nuevas tecnologías en su vertiente multimedia, porque la
Internet del futuro será multimedia”. Esta es su visión
de la Red: “No la concibo en dos dimensiones, como es ahora;
creo que en el futuro navegaremos a través del televisor, pero
de un modo mucho más interactivo, en una especie de televisión
hipertextual con imagen, sonido y texto combinado”.

Para Lluch, este futuro debe ir desde
abajo hasta arriba, desde lo pequeño a lo grande, por lo que
lo primero es comenzar por los núcleos de redes locales, que a
su vez se irán uniendo hasta formar una gran red con entidad
suficiente. En este sentido, Neàpolis se articula sobre tres
pilares: la creación de una
red local de fibra óptica hasta los hogares (FTTH), la
provisión de contenidos multimedia para dicha red y la
planificación posterior de una red de redes superior.

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