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Compañías aéreas de bajo coste

Su expansión continúa en alza mientras se imponen condiciones más restrictivas al pasajero

Cada vez son más y más baratas. Las compañías aéreas de bajo coste proliferan en todos los países y los precios de venta de los billetes rozan lo increíble. Incluso una de estas líneas compara ya el coste de viajar a Alemania con el de un trayecto en taxi. Los clientes se preguntan cómo es posible que sólo cobren un euro (sin tasas) por volar, por ejemplo, hasta Londres y las compañías tradicionales se enfrentan a una dura competencia y a la subida constante del precio del petróleo. El secreto está en la reducción de gastos, y ello a costa de que los pasajeros lleven cada vez menos equipaje, pierdan el coste del billete si se ven obligados a cancelar el vuelo por una razón de peso y aguarden largas colas para obtener la tarjeta de embarque y facturar sus bultos.

Nuevas compañías

En apenas una década, las compañías de bajo coste o low-cost han conseguido hacerse un hueco importante en el espacio aéreo mundial. Pionero en este terreno, el mercado americano fue el impulsor de este tipo de aerolíneas, que basan su principal reclamo en el bajo precio de los billetes.

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Atrás han quedado las dudas de muchos pasajeros a los que les costaba fiarse de “esos aviones que vuelan tan barato” y en la actualidad no es raro que a la hora de preparar un viaje la primera opción de transporte sea el avión. Y es que, aunque cueste creerlo, en ocasiones puede resultar más barato que un billete de tren o autobús.

Su éxito ha sido imparable y desde que Easyjet aterrizara en España con ofertas que prometían viajes a Londres por 36 euros, otras compañías han sido capaces de mejorar la oferta hasta reducir el coste del trayecto a un único euro (sin tasas). En concreto, los aeropuertos nacionales operan en la actualidad con una treintena de líneas de bajo coste, permitiendo al pasajero comunicarse con cualquier lugar de Europa y el mundo en cuestión de unas horas y pocos euros.

La última de estas compañías ha sido Vueling Airlines, con salidas y llegadas en territorio nacional que unen las principales capitales (Barcelona, Bilbao, Valencia, Málaga o Palma), y que también dispone de destinos extranjeros como Bruselas, Roma, Milán o París.

Sólo en 2005, la compañía espera obtener una facturación de 115 millones de euros, lo que supone un incremento del 40% respecto a las previsiones iniciales. En tráfico de pasajeros, los cálculos apuntan a 2,5 millones de personas, en su gran mayoría procedentes de Barcelona y alrededores.

Según explica el presidente de la Asociación Española de Compañías Aéreas (AECA), Felipe Navío, “no hay duda de que estas compañías son las más demandadas por los usuarios, por lo que hay que dar la bienvenida a la competencia ya que el más beneficiado va a ser el consumidor”. Los destinos y las compañías son muchas y variadas: Irlanda con Aerlingus, Zurich con Helvetic, Venecia o Milán con Millar, Ámsterdam con Transavia o Hungría y Polonia con Wizz Air son sólo algunas de las opciones.

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