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Puertos deportivos

El auge del turismo náutico ha favorecido la multiplicación de los servicios de los puertos deportivos

En 2004 España disponía de 315 puertos deportivos o dársenas. Una cifra que aumenta cada año y que pone de relieve el auge del turismo náutico y, con él, el del denominado charter o alquiler de embarcaciones. Cada vez son más los turistas que se animan a arrendar un velero o un barco a motor y navegar durante diez días por la costa o las islas. En su periplo, es habitual que recalen en puertos deportivos para hacer la compra de comida, cargar combustible o aprovisionarse de agua potable, por lo que es importante tener en cuenta el coste de estos servicios y saber que algunos puertos pueden llegar a cobrar hasta tres veces más que otros por la misma oferta. La demanda de la zona y la temporada determinan este coste, que es libre y se fija por el propio puerto.

Auge del turismo náutico

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La industria náutica es un sector en expansión. La práctica de deportes acuáticos es cada vez más popular y el denominado charter o alquiler de embarcaciones está en auge. El presidente de la Federación Española de Asociaciones de Puertos Deportivos y Turísticos (FEAPDT) y Gerente del puerto Marina Port Vell, en Barcelona, Gabriel de Sandoval, así lo confirma y asegura, incluso, “que cada vez más gente opta por la compra de embarcaciones deportivas, aunque el alquiler continúa siendo mayoritario”. Unos datos que han animado a la construcción, en los próximos cinco años, de más de 11.000 amarres en la costa española. Sólo en 2004, se solicitaron 37.880 títulos para el gobierno de embarcaciones de recreo. “Hay un acercamiento de la gente al mar y esto es evidente, se puede constatar en la cantidad de personas que obtienen titulaciones náuticas, cada año más”, corrobora De Sandoval. Por su parte, el presidente de Marinas del Mediterráneo (Asociación de Puertos Deportivos y Turísticos de Andalucía), José Carlos Martín Sánchez, destaca también el “espectacular auge” del turismo náutico, que relaciona con la mejora del nivel de vida. “De ser una actividad reservada a las elites ha pasado a ser algo común y propio de la clase media, no siendo raro, es más, es bastante común que varios amigos sin el suficiente poder adquisitivo como para poseer barco propio individualmente lo puedan adquirir entre dos o tres. Haciendo cuentas, a medio plazo, sale más rentable tener un barco para las vacaciones que la suma de los viajes, alquileres, etc., de varios años”, añade.

El charter o alquiler náutico no es nuevo, sin embargo, en los últimos años se ha puesto tan de moda, que es casi imposible encontrar una embarcación libre para el mes de agosto. Hay que reservar con tiempo, decidir la ruta y saber en qué puerto se va a fondear, porque durante la época estival tampoco es fácil encontrar amarre en determinados puntos de la costa y, sobre todo, de las Islas Baleares. En función de la titulación que posea la tripulación se pueden alquilar diferentes tipos de embarcaciones, a vela o a motor, con diferentes esloras.En función de la titulación que posea la tripulación se pueden alquilar diferentes tipos de embarcaciones, a vela o a motor, con diferentes esloras Si se carece de titulación para el gobierno de embarcaciones existe la opción de alquilar un barco con patrón. Sobre las preferencias, Rafael Martínez, director de la empresa de alquiler Ibervela, con amplia experiencia en el sector, describe que existen dos perfiles generales de turistas: “Normalmente, los veleros son alquilados por grupos que comparten gastos, buscando unas vacaciones más económicas y pudiendo llegar a calas que son inaccesibles por tierra. El segundo grupo lo conforman quienes alquilan embarcaciones a motor, bien los que buscan una embarcación pequeña para salir de día y no duermen a bordo, y los que se deciden por barcos grandes, generalmente, personas de mayor edad y poder adquisitivo”.

Gabriel de Sandoval explica que la mayoría de las personas que se decantan por el turismo náutico son familias, aunque señala que cada vez se registra más un incremento de grupos de amigos. “Es un complemento ideal al turismo tradicional de hotel y playa o también la mejor opción para pasar unos días recorriendo las islas o la costa, y desconectar de todo”, subraya. A su juicio, el charter náutico tiene la ventaja de ser más barato que la compra de una embarcación, que obliga a mantenerla durante todo el año y buscar un amarre donde aparcarla. En este sentido, reconoce que en la actualidad hay una escasez de amarres en determinadas épocas y que, “sobre todo en verano, se tiene la sensación de que no existen amarres disponibles, si bien el resto de año, excepto en zonas concretas, se puede disponer de amarres sin problema”. Según Martín Sánchez, la clase media y media-baja representa entre el 70% y el 90% de los clientes del alquiler náutico, “aunque en algunos puertos llega al 100% y en otros, especializados en grandes esloras y embarcaciones, son los menos”. Y es que los precios de amarre varían mucho en función del tipo de barco, la temporada, la antigüedad del barco o el equipamiento de éste. Por temporadas, Rafael Martínez remarca que en agosto “el precio se puede hasta triplicar”, por lo que anima a echarse a la mar durante el resto del año porque, precisa, “España tiene mucha costa y permite navegar sin problemas desde marzo a octubre”.

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