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Viviendas de alquiler: pocas y caras

Ante la carestía de los alquileres, el 80% de los españoles se decanta por la propiedad

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: martes 16 julio de 2002

Hoy en día en España, alquilar una vivienda resulta una mala inversión para el inquilino. De los 20 millones de pisos que hay en el mercado inmobiliario, apenas el 1% están destinados al alquiler o arrendamiento. Esta notable falta de oferta trae consigo un incremento de los precios y la dificultad para acceder a este tipo de vivienda. La inmensa mayoría de los españoles, 80%, se decantan por la propiedad. La diferencia mensual de gasto entre compra y alquiler es mínima y con la primera se tiene derecho a un inmueble propio. La situación es radicalmente opuesta en los países de la Unión Europea, donde, de media, el 35% de los europeos viven en alquiler.

Precios diferentes

El alquiler en España se convierte en un negocio para quien arrienda y en un importante desembolso económico para el inquilino. El Instituto Nacional de Estadística revela que de los 20 millones de viviendas que hay en el mercado, el 80% son de propiedad y apenas el 15% pertenecen al régimen del alquiler. El 5% restante corresponde a pisos vacíos.

Esta escasez de oferta puede elevar los precios hasta límites insospechados. Se calcula que el coste medio global de arrendamiento se sitúa en torno al 5% del valor total de la vivienda. Así por ejemplo, en una casa que cueste 180.000 euros (30 millones de pesetas), el alquiler ascenderá aproximadamente a 751 (125.000 pesetas) euros de media. Pero esta cifra puede variar mucho pues “el mercado de alquiler de viviendas está en manos de los propietarios, por eso es muy difícil calcular qué precio se paga”, afirma el vicepresidente de Sociedad de Tasación, José Luis Estevas-Guilmain. Esta falta de control, “favorece en muchos casos la especulación” señala el directivo de la firma. Son los casos en los que el propietario de una vivienda exige precios más elevados de los que demanda el propio mercado. Es conocido que se piden alquileres excesivamente elevados por viviendas en pésimo estado que colectivos como estudiantes se ven en la necesidad de arrendar.

Por otro lado, las zonas geográficas también influyen. No es lo mismo arrendar un piso en el norte que en el sur de España. En este sentido, los precios de compra de una vivienda influyen decisivamente. Así, el precio del metro cuadrado de un piso en Barcelona y San Sebastián se sitúa por encima de los 2.300 euros, mientras que en Badajoz (700 euros) o en Cáceres (787 euros) no llegan a los 800 euros por metro cuadrado, según cifras publicadas por la Sociedad de Tasación correspondientes al primer semestre de 2002.

A la hora de alquilar, este desfase se mantiene y se observa claramente en un ejemplo. Si consideramos un piso de 70 metros cuadrados, el inquilino de un piso en la capital donostiarra pagaría 685 euros al mes; mientras que en Cáceres tan sólo desembolsaría 229 euros.

Junto a todo ello, conviene considerar que dentro de una misma ciudad, los precios varían dependiendo de la zona donde se viva. Porque no es lo mismo arrendar un piso en el centro o cascos históricos -donde el precio de las viviendas es más elevado- que en la periferia u otras partes de la urbe.

Hachazo al presupuesto

La vivienda constituye el primer destino de los ahorros de los españoles, pero se ha convertido en un duro golpe para su presupuesto. Los jóvenes o los colectivos de la población que cuentan con menos recursos económicos tienen más difícil el acceso.

Si ponemos como ejemplo los salarios medios por provincias, podremos comprobar qué porcentaje del presupuesto se va en pagar un alquiler. En el caso del ejemplo anterior, San Sebastián y Cáceres, los ingresos mensuales medios son muy diferentes: 1.558,28 euros en la capital donostiarra y 1.114, 08 en la extremeña.

Haciendo cuentas, en un piso de 80 metros cuadrados, la persona que quiera vivir de alquiler en San Sebastián tendrá que realizar un esfuerzo económico importante, ya que destinará 767 euros al mes al pago del alquiler, es decir, un 49 % de sus ingresos. La situación cambia radicalmente si el arrendatario vive en Cáceres, ya que de su sueldo, sólo pagaría 262 euros mensuales, esto es, el 23% de su presupuesto.

Estas cifras se recogen en términos brutos, es decir, antes de practicar retenciones o pagos a la Seguridad Social por cuenta del trabajador. De ello se deduce, que después de las deducciones una persona cuenta con menos dinero y el esfuerzo económico es mayor.

A pesar de esta desigualdad por territorios, el Ministerio de Fomento calcula que el 35 % de los ciudadanos, buena parte de ellos jóvenes, no puede acceder a una vivienda.

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