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Aperitivos para llevar al campo o la playa
Λ

Alimentos colagogos y coleréticos

Ciertos vegetales, con ligero sabor amargo, estimulan la producción y secreción de bilis, lo que facilita la digestión de las grasas.

  • Fecha de publicación: 4 de febrero de 2003

La bilis
La bilis es un líquido segregado por el hígado y necesario para la digestión. El hígado, el mayor órgano con más de 1,5 kilos de peso, produce aproximadamente un litro diario de bilis y en él tienen lugar un número definido y numeroso de procesos químicos y funciones metabólicas. La vesícula biliar es un reservorio donde queda almacenada la bilis, y su contenido debe vaciar en el momento preciso (cuando llegan las grasas de la digestión alimentaria al duodeno) y con la intensidad adecuada, para evitar dolores abdominales agudos (cólicos).

Cada minuto llega la hígado, por el sistema venoso portal, procedente del intestino, aproximadamente litro y medio de sangre. Esta sangre contiene los nutrientes de los alimentos, toxinas que pudiera haber en ellos, componentes de los medicamentos que se hayan ingerido y cualquier sustancia que sea capaz de pasar a la sangre desde el conducto digestivo. Antes de que ésta sangre se reparta por el todo el organismo, debe "purificarse" primeramente por el hígado.
En el hígado, la "factoría" del organismo, se procesan las sustancias nutritivas que transporta la sangre procedente del intestino. Por ejemplo, parte de la glucosa se transforma en glucógeno (energía de reserva); los aminoácidos se unen entre sí y dan lugar a distintas proteínas; y los ácidos grasos se acumulan en forma de grasa de depósito. Además, los hepatocitos (células del hígado) neutralizan las toxinas y sustancias extrañas procedentes del conducto digestivo.


Protectores del hígado
El alcohol, el exceso de grasa y de proteínas de origen animal son las principales amenazas para el buen funcionamiento del hígado, además de ciertos componentes de los medicamentos. También hay alimentos que pueden favorecer la función o la recuperación hepática (tras una afección) y de la vesícula biliar, con lo que mejora la digestión de los alimentos. Se les denomina coleréticos, a aquellos que aumentan la secreción de bilis y la fluidifican y, colagogos, a los alimentos que tienen la propiedad de estimular el vaciamiento más o menos suave de la vesícula biliar.

Ciertos alimentos vegetales, con ligero sabor amargo, tales como la alcachofa, la achicoria, la endivia, la escarola, el rábano, la berenjena tienen estas propiedades. Los cítricos, en especial la naranja y su zumo, tomados en ayunas provocan un vaciamiento brusco de la vesícula biliar (efecto colagogo), por tanto, en caso de cálculos no resulta aconsejable.




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