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Consumo de leche y otros productos lácteos
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Alergia al huevo

Un mayor conocimiento de los alérgenos del huevo y de su mecanismo de acción podría acelerar la fabricación de alimentos más seguros

Alimento y aditivo

La persistente prevalencia de la alergia al huevo y sus implicaciones en la industria alimentaria ha llevado a un equipo de investigadores de la Universidad de Guelph, en Ontario (Canadá), a realizar una revisión científica sobre los métodos para reducir su "alergenicidad". Para las personas afectadas no es suficiente con evitar el huevo, ya que este producto o alguno de sus componentes constituyen ingredientes ampliamente utilizados en la elaboración de otros múltiples productos, como alimento en sí o como aditivo.

Es posible que en un futuro cercano se pueda aplicar una técnica que no disminuya la funcionalidad del huevo pero que elimine sus alergenos. Los tratamientos de hidrólisis enzimática, la radiación o las altas temperaturas son las herramientas que se utilizan para encontrar fórmulas hipoalergénicas con alimentos causantes de alergia pero que al mismo tiempo son muy interesantes para la salud.

Los alérgenos del huevo

El huevo de gallina es una fuente excelente y barata de proteínas (12,7 g/100 g) de alto valor biológico (el patrón de referencia en cuanto a calidad de proteínas), de vitaminas liposolubles e hidrosolubles, y al mismo tiempo es una de las causas más comunes entre las alergias alimentarias. En concreto, es la segunda causa de alergia alimentaria más frecuente, tras la alergia a la leche de vaca, y la primera en niños con dermatitis atópica.

Al intentar fabricar productos con huevo o sus derivados sin alérgenos se corre el riesgo de anular las propiedades funcionales de sus proteínas

Lo más importante para conseguir que el problema desaparezca es llevar a cabo una dieta exenta de proteína de huevo, lo más estricta posible, lo que resulta muy difícil debido a que en la industria alimentaria, el huevo y sus proteínas se usan como aditivos estabilizadores, espesantes y para dar más textura, entre otras funciones. Muchos alimentos procesados, como galletas, margarinas, hojaldres y croquetas, incluyen huevo o alguno de sus componentes entre sus ingredientes o composición química.

Según los expertos canadienses, es importante entender los mecanismos de acción de las sustancias que provocan alergia -los alérgenos- con el fin de conseguir alimentos más seguros y el desarrollo de estrategias de prevención y curación más eficientes. En el artículo, publicado en el "Journal of Agricultural and Food Chemistry", se informa de que hasta el momento la investigación para minimizar las posibilidades de que se entre en contacto con el alérgeno se ha basado en dos áreas.

En la primera, se intenta buscar la manera de fabricar productos con huevo o sus derivados sin alérgenos, pero el principal obstáculo es que se corre el riesgo de anular las propiedades funcionales de las proteínas del alimento, es decir, sus propiedades estabilizantes o emulsionantes, entre otras. En la segunda área se ha puesto en marcha el desarrollo de "kits" para detectar la presencia de derivados del huevo en cualquier alimento. Esto permitiría a los fabricantes alertar al consumidor sobre su presencia en alimentos por contaminación cruzada en la fábrica o por cambio en alguno de los ingredientes o aditivos.

Difícil dieta de exclusión

Hasta el momento, las dietas de exclusión absoluta del alimento problemático son el tratamiento más prescrito por ser el más seguro. No obstante, la dificultad de su puesta en práctica es un escollo en su consecución. Una persona con alergia al huevo no puede llevar una vida alimentaria "normal" ya que el ingrediente dañino puede estar tanto a la vista como oculto tras el más insospechado de los aperitivos, salsas y hasta en algunos vinos clarificados con clara de huevo.

QUÉ PUEDE CONTENER PROTEÍNAS DE HUEVO

Según la Sociedad Española de Inmunología Clínica y Alergia Pediátrica, SEICAP, es imprescindible llevar a cabo unas estrictas normas para evitar tener contacto con el ingrediente dañino, y por tanto deben excluirse de la dieta varios alimentos, entre los que se encuentran:

  • dulces, merengues, helados, batidos, turrones, flanes, cremas, caramelos y golosinas
  • productos de pastelería y bollería: bizcochos, magdalenas, galletas, pasteles...
  • hojaldres, empanadas y empanadillas con cubierta brillante
  • consomés, sopas, salsas como la mayonesa, algunas margarinas, gelatinas
  • diversos cereales de desayuno
  • pasta al huevo y rebozados
  • fiambres, embutidos, salchichas y patés
  • cafés con crema sobrenadante (capuccino) y algunos vinos que estén clarificados con clara de huevo

Algunos "pacientes muy sensibles" pueden reaccionar con pequeñas cantidades de proteínas de huevo presentes en alimentos elaborados y que pueden figurar en las etiquetas como albúmina, coagulante, emulsificante, globulina, lecitina (salvo que se indique que es de soja), livetina, lisozima, ovoalbúmina, ovomucina, ovomucoide, ovovitelina, vitelina, luteína (pigmento amarillo), E-161b (luteína), E-322 (lecitina) y E-1105 (lisozima).

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