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Comer en la playa

Sol, arena y mar, una combinación excelente para disfrutar de la comida sin salir de la playa

  • Fecha de publicación: 2 de agosto de 2006

Cada verano son muchas las personas que eligen la playa como destino para sus vacaciones o simplemente para hacer la escapada del día. Los alimentos que se llevan a la playa hay que seleccionarlos muy bien para que no surjan problemas que puedan estropear el día.

El calor lleva consigo, por lo general, una disminución del apetito. A esto se suele unir la preferencia por tomar alimentos refrescantes, como frutas, verduras y hortalizas, para combatir las altas temperaturas y sentirse hidratado. Por ello, a la hora de preparar la comida para llevar a la playa hay que buscar la solución más adecuada: platos completos fáciles de transoportar, abundantes vegetales y muchos líquidos. No hay que olvidar que durante un día de playa puede que se realice más ejercicio del habitual; largos paseos, partidos de pala, pedaleo en bici de mar. Para compensar este desgaste físico es necesario reponer fuerzas con los alimentos más adecuados, sin necesidad de recurrir a los helados y los dulces.

Comer en la playa


Cuando se programa un día entero de playa, hay que tener en cuenta que además de la comida del mediodía hay que llevar alimentos para la media mañana y la merienda. Las frutas del verano resultan muy apetecibles, y saludables, para tomar entre horas, incluso como postre de la comida. Son muy fáciles de manejar y refrescan gracias a que contienen mucha agua.

Otra opción para comer entre horas son los lácteos, que se pueden llevar en forma de batido casero, yogur o queso, aunque para esto hay que disponer de nevera que los mantenga frescos. Si no se tiene, se pueden escoger los yogures que no necesitan frío.

Junto con las frutas, las ensaladas y las hortalizas crudas son una opción a tener en cuenta. Se trat de alimentos ricos en vitaminas, minerales, fibra y antioxidantes, que además contienen una cantidad elevada de agua. Se pueden combinar con pasta, arroz, cuscús, legumbres o patatas. La mezcla resulta un plato muy nutritivo y contundente. El aliño de la ensalada se puede llevar en un tarro separado con una mezcla de aceite, vinagre y sal o bien en sobres individuales que se venden en el mercado.

Quienes prefieran dejar en casa los cubiertos, pueden optar por bocadillos o emparedado vegetales. Si a ellos se añade atún, jamón, queso o pollo bien hecho, se obtiene un plato único y muy completo desde el punto de vista nutritivo; aunque con los alimentos de origen animal hay que ser prudente si no se mantienen fríos hasta su consumo, ya que que tienen más riesgo de contaminarse y provocar una gastroenteritis. Ante todo se han de evitar alimentos con mucho riesgo de contaminación como las tortillas o los pescados, y prescindir de salsas.

Teniendo en cuenta que la arena se esparce fácilmente, es importante llevar la comida perfectamente envuelta. Se pueden utilizar fiambreras para las ensaladas o papel de aluminio si lo que se llevan son bocadillos. Además del envoltorio se han de meter dentro de una bolsa para evitar que la arena penetre y colocarlo dentro de la nevera, y a ser posible a la sombra.

Líquidos a cada instante


El calor predispone a la deshidratación que puede desencadenar unos síntomas tan habituales como bajadas de tensión, mareos y desmayos. Cuando una persona está continuamente refrescándose en el agua del mar, su cuerpo no siente calor pero el interior de su organismo se va deshidratando poco a poco sin darse cuenta. Esto se puede evitar bebiendo líquidos de forma continua aunque no se sienta sed. La bebida más apropiada es el agua, sin embargo, en muchos casos resulta más apetecible y fácil tomar otras bebidas como zumos o batidos de frutas y hortalizas. Por tanto, para pasar el día entero en la playa, conviene llevarse provisiones en una nevera para que las bebidas se mantengan frescas. Las bebidas heladas no son adecuadas ya que el contraste de temperatura puede alterar el organismo. Es suficiente conque las bebidas estén frescas o tibias para calmar la sed.

No olvidarse la nevera


Todos los alimentos y bebidas se han de mantener refrigerados, ya que las altas temperaturas que se alcanzan en la playa son la mejor condición para que se desarrollen los microorganismos patógenos, responsables de la mayoría de toxiinfecciones alimentarias que suceden en verano. Llevar a la playa una cámara que mantenga fríos los alimentos y bebidas es algo más que recomendado. Hoy en día existen unas neveras de plástico que resultan muy cómodas y que mantienen la temperatura siempre que se acompañen de abundante hielo.

Después de comer conviene reposar la comida para facilitar la digestión. Los expertos advierten de evitar el baño en la playa durante las 2 horas siguientes a la comida para que no se produzca un corte de digestión.

Por la noche, es el momento ideal para compensar la comida con la cena. En ella se ha de incluir alimentos que no hayan estado presentes en la comida como los pescados o los huevos.




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