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En un cazo pequeño mezclamos la miel, el jugo de limón, el vinagre, el tomillo y la pimienta.
Troceamos la pechuga en 32 cubos regulares y no demasiado grandes.
Montamos las brochetas insertando los trozos de pechuga, los champiñones, los tomates enanos y los trozos de piña.
Untamos las brochetas con la mezcla de miel.
En una sartén o cazuela muy ancha calentamos muy fuerte su base y vamos cocinando las brochetas dándoles cuartos de vuelta hasta que esté cocinado por completo el pollo.
Servimos al momento acompañado con la salsa agridulce en un recipiente aparte.
Cocinar es un arte, y esto se puede comprobar cuando uno crea nuevos platos y experimenta con alimentos habituales o desconocidos. De esta manera, la dieta se enriquece gastronómica y nutricionalmente, y no se cae en la rutina, que hace que muchas personas pierdan el interés por algo tan sugerente como es los alimentos de miles de formas diferentes.
El pollo es una de las carnes más consumidas y aceptadas por el público en general, dada su textura, más blanda que otras carnes y su delicado sabor.
A pesar de que existen innumerables formas de cocinar el pollo, del que se puede aprovechar prácticamente todo, en la mayoría de las ocasiones, uno se limita a cocinarlo al horno, frito, a la plancha o guisado.
Podemos aprovecharnos del suave sabor del pollo para combinarlo con sabores más intensos, que le den el contrapunto a la receta, como en este caso la salsa agridulce.
De esta manera, nos beneficiamos igualmente del interesante valor nutricional del pollo: proteínas de alto valor biológico, hierro, zinc, vitamina B12, entre otros nutrientes.
La combinación del sabor picante de la pimienta negra, el ácido del jugo de limón y del vinagre, suavizado con el sabor dulce de la miel, hace de esta salsa un complemento ideal.
Es un plato adecuado para todas las edades, en especial para los más pequeños a quienes, con frecuencia se ofrece la pechuga de pollo empanada.
Acompañadas de la salsa de agridulce con trozos de piña y tomate, las pechugas resultan muy jugosas.
Las personas diabéticas también pueden tomar este plato controlando la cantidad de piña, ya que si es en almíbar concentra más cantidad de azúcar.
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