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Ácidos grasos omega 3 en el trastorno bipolar

Numerosas investigaciones apuntan que estos ácidos podrían ser beneficiosos en el control y tratamiento de este trastorno mental

  • Autor: Por MAITE ZUDAIRE
  • Fecha de publicación: 9 de junio de 2008

¿Alternativa a los fármacos?

Imagen: Okko Pyykkö

Con frecuencia, se encuentran anuncios que invitan al consumo de aceites de pescado ricos en ácidos grasos omega 3 o bien suplementos de EPA (eicosapentaenoico) o DHA (docosahexaenoico) -ambos omega 3-, como una fórmula "mágica" (así lo describen algunos anunciantes) para tratar enfermedades tan complejas como el trastorno bipolar o la depresión. Aunque son muchas las investigaciones abiertas en este frente, parece ser, según advierten diversos investigadores tras una profunda revisión, que son necesarios más estudios para delimitar los beneficios de los ácidos grasos omega 3, sus dosis mínimas efectivas así como el mecanismo de acción en la función cerebral de las personas que sufren estas enfermedades mentales.

El objetivo de las investigaciones actuales es encontrar alternativa a los fármacos utilizados, es decir, compuestos con un mecanismo de acción similar en el cerebro pero sin los efectos secundarios de los medicamentos. Parece ser que los omega 3 cumplen todos los requisitos y sus efectos pueden ser prometedores en el tratamiento de diversos trastornos psiquiátricos. Al mismo tiempo, los expertos sugieren prudencia en el autoconsumo masivo de suplementos de aceites de pescado o de otros aceites que se anuncian ricos en omega 3.

Los expertos sugieren prudencia en el autoconsumo masivo de suplementos de aceites que se anuncian ricos en omega 3

Por ejemplo, el aceite de hígado de bacalao además de omega 3 también es rico en vitaminas A y D, cuyo exceso puede ser perjudicial. El aceite de linaza como fuente de omega 3 puede ser peligroso si se toma en dosis altas. Asimismo, de muchos de estos preparados se desconoce la concentración real de omega 3 por cápsula, así como la dosis correcta que se ha de consumir para que sea efectiva.

Omega 3 y función neuronal

Son diversos los nutrientes específicos que garantizan la correcta nutrición del cerebro. El aporte suficiente de ácidos grasos esenciales, de ácidos grasos omega 3 (DHA y EPA), proteínas, ciertas vitaminas (B1, B6, B12), minerales y oligoelementos mantiene la integridad estructural y funcional de las neuronas, células especializadas del sistema nervioso. Varias líneas de investigación sugieren que los ácidos grasos omega 3 pueden desempeñar un papel relevante en la fisiopatología, la terapia o la prevención del trastorno bipolar.

También se ha demostrado que en enfermedades mentales como la depresión y ciertas demencias existen deficiencias nutritivas a nivel celular, si bien no hay conclusiones firmes para determinar si estas carencias son clave en el desarrollo de la enfermedad, en su nivel de gravedad o en la respuesta al tratamiento farmacológico.

Respecto al papel que desempeñan los ácidos grasos omega 3 en la función neuronal que afecta al trastorno bipolar, el mecanismo de acción no está del todo identificado. Diversos autores señalan que el consumo oral de ácidos grasos omega 3 produce cambios en la composición de la membrana de las células cerebrales, que se asocian a una mayor fluidez y permeabilidad de la membrana. Esto permite una mejor transmisión del impulso nervioso de una neurona a otra, es decir, los mensajeros químicos (neurotransmisores), como la serotonina, llegan con más normalidad al cerebro.

Parece ser que los ácidos grasos omega 3 interfieren de manera positiva en las vías de "transducción de señales" entre neuronas (secuencia de etapas que ocurren de manera enlazada, por las que las neuronas convierten una determinada señal o estímulo exterior, en otra señal o respuesta específica) provocando una menor hiperactividad celular. La excesiva transducción de señales es el proceso fisiopatológico implicado en el trastorno bipolar y parece que los omega 3 reducen esta hiperactividad, lo que revierte en un mejor control de la enfermedad.

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