Saltar el menú de navegación e ir al contenido

EROSKI CONSUMER, el diario del consumidor

Buscador

logotipo de fundación

Canales de EROSKI CONSUMER


Estás en la siguiente localización: Portada > Bricolaje > Jardín

Tipos de contenidos: Bricolaje

Escuela de alimentación
^

Un riego para cada planta

La técnica de inmersión es óptima para vegetales con follaje delicado, mientras que la pulverización es aconsejable en semilleros y esquejes

Imagen: chichacha

El agua es un elemento fundamental y determinante para el desarrollo de cualquier planta, ya que contribuye a su crecimiento óptimo. Si no se riega con la frecuencia y la técnica adecuadas, son habituales los daños e, incluso, la muerte de los vegetales. En principio, regar es una tarea sencilla, si bien conviene conocer las diferentes técnicas para distintos tipos de plantas. Regar por inmersión está indicado para ejemplares con hojas aterciopeladas o con tallos tiernos, la pulverización es recomendable en semilleros y esquejes, mientras que el riego convencional es apto para plantas cuyo follaje soporta la humedad sin riesgos. En cualquier caso, la máxima para proceder de forma correcta es mojar de manera uniforme el sustrato, sin que se originen estancamientos en la maceta.

Inmersión y vaporización

El riego por inmersión es aconsejable para plantas que no resisten la humedad continua en sus hojas y en el resto de partes verdes, como los vegetales de tipo aterciopelado o con tallos poco consistentes. Esta técnica de riego está indicada también para ejemplares que, por su voluptuosidad o corpulencia -en ocasiones, superior al propio diámetro de la maceta que las alberga-, dificultan otros tipos de riego.

La técnica consiste en sumergir la maceta (dos terceras partes del recipiente) en un balde de dimensiones superiores que contenga agua. No conviene que el tiempo de inmersión supere la media hora. Para comprobar que el riego es efectivo y el sustrato está bien empapado, se recomienda efectuar una pequeña prueba. Se clava un palo de bambú hasta la zona más profunda de la maceta, se mantiene durante varios minutos en esa posición y se extrae con delicadeza. Si al salir tiene tierra adherida o manchas de color marrón, el sustrato está hidratado. Después de extraer el ejemplar, hay que esperar, durante al menos 15 minutos, a que la tierra drene por sí sola el excedente de agua.

No conviene que el tiempo de inmersión supere la media hora

La técnica del riego por vaporización se emplea cuando no se desea remover en exceso la superficie del sustrato. Es habitual utilizar este método en semilleros, mini invernaderos y en el trasplante de esquejes. Para este tipo de riego, el pulverizador es la herramienta imprescindible. Es conveniente que el utensilio tenga una capacidad de entre 1 y 2 litros y disponga de un conducto regulable.

Imitar la lluvia

Es la técnica más tradicional y empleada para regar las plantas. Consiste en verter agua sobre la superficie de la maceta para que se infiltre en la tierra y se hidrate. El objetivo es imitar el riego natural del que se aprovechan las plantas de exterior cuando llueve o reciben el rocío de la mañana. Aunque este método esté indicado para ejemplares con hojas gruesas y carnosas que soportan el contacto con agua, no es recomendable mojarlas en exceso.

Hay que verter el agua de manera lenta. Otro elemento que se debe cuidar es el tipo de utensilio que se emplee para regar. Para impedir que se acumule un exceso de agua sobre las hojas, se utiliza una regadera de tubo largo que se adentre entre el follaje sin mojarlo demasiado.

Riego sin cal

Imagen: Les Powell

En general, el agua de grifo es la más empleada para regar las plantas de interior. En muchas zonas de nuestro país es frecuente que tenga un nivel alto de pH. Esto significa que el agua tiene una cantidad considerable de cal. Cuando los ejemplares se riegan de forma continua con ella, a largo plazo el sustrato se alcaliniza, se origina un estado de carencia de nutrientes y las hojas amarillean.

Para rebajar el contenido de cal, es posible emplear regadoras especiales que disponen de unos cartuchos con cambiadores de iones. Filtran el agua y reducen su dureza. Separan la cal, el cloro y las demás sustancias nocivas para las plantas. Otros productos líquidos y pastillas sólidas comparten la misma función. Se añaden al agua de riego y disminuyen la concentración de cal.


Al publicar un comentario aceptas la política de protección de datos



Otros servicios


Buscar en