Saltar el menú de navegación e ir al contenido

  • Bienvenido (ES) | Ongi etorri (euskarazko bertsioa) | Benvingut (versió en català) | Benvido (versión en galego)
  • Bienvenido (ES)
  • Boletines
    •  | Baja  | Más opciones |
  • Portadas anteriores

EROSKI CONSUMER, el diario del consumidor

Buscador

logotipo de fundación

Canales de EROSKI CONSUMER

Secciones dentro de este canal: Economía


Estás en la siguiente localización: Portada > Economía > Finanzas

Tipos de contenidos: Economía

Recetas para ir de picnic
Λ

Declaración de la Renta: cómo hacerla cuando se trabaja en más de una empresa

Si se reciben ingresos de dos o más pagadores, las retenciones son menores que si se cobra un único salario, por lo que la Declaración puede salir a pagar

  • Autor: Por GRACIA TERRÓN
  • Última actualización: 2 de junio de 2010
Imagen: xlucas

Para algunos contribuyentes, hacer la Declaración de la Renta es un sencillo ejercicio. Lo habitual es tener sólo un pagador durante el año, que aplica la retención pertinente en las nóminas mensuales. Además, muchos de estos ciudadanos no disfrutan de deducciones por inversión en vivienda ni por hacer aportaciones a un plan de pensiones. En estos casos, lo más frecuente es que el resultado, cuando se presenta el impuesto a Hacienda, sea cercano a cero: ni pagar ni cobrar demasiado. Al margen de los numerosos contribuyentes que tuvieron un único pagador en 2009, otros cuentan con varios pagadores o durante el ejercicio cambiaron de empleo, lo que puede suponer cambios sustanciales al presentar su IRPF.

Dos pagadores

El objetivo de la Declaración de la Renta es gravar todos los ingresos que obtiene un ciudadano a lo largo de un ejercicio (en la campaña de este año se refiere a todo lo ingresado durante 2009). El IRPF es un tributo de carácter personal que grava la renta de las personas físicas, pero que también tiene en cuenta sus circunstancias personales y familiares. En primer lugar, la esencia del impuesto es gravar la totalidad de la renta del contribuyente, los rendimientos procedentes del trabajo personal, del capital mobiliario e inmobiliario y de las actividades económicas (que tienen su origen en actividades profesionales o empresariales) y las ganancias y pérdidas de patrimonio de la persona física y, en su caso, las imputaciones de renta. Incluso aunque el contribuyente obtenga rentas fuera del territorio español, estará obligado a someterse al IRPF de nuestro país.

Rendir cuentas ante Hacienda supone aplicar una retención sobre todas las ganancias (gravar), que recauda de modo periódico con el fin de contribuir a la mejora de prestaciones y servicios públicos, como la construcción de infraestructuras, colegios u hospitales, entre otros.

Todos los años se editan unas tablas de retenciones de rendimientos de trabajo en función de los ingresos que obtiene cada contribuyente. En el año 2009, la retención de rentas por trabajo cuando el salario bruto era de 12.000 euros se situaba en el 7%. Para rentas de 18.000 euros anuales brutos alcanzaba el 11%, para ingresos de 25.000 ascendía al 13%, mientras que para 30.000 euros llegaba al 16% y para 50.000 euros, al 26%. Por su parte, los declarantes con base liquidable general superior a 53.407,20 euros, tributan a partir de este límite al tipo del 43%. Esto es así porque el IRPF es un impuesto progresivo, con una tarifa de tipos crecientes, que atiende a tramos en función de la base liquidable general del sujeto pasivo. Aplica a cada tramo ascendente un tipo impositivo cada vez más elevado.

Las retenciones se calculan sobre la base de la remuneración prevista para el año y de acuerdo a las circunstancias personales y familiares del trabajador

En principio, si sólo se tiene un pagador, lo normal es que la retención aplicada esté en función de estas tablas y que el resultado de la declaración no pueda ser positivo (a pagar). No obstante, cuando un contribuyente cuenta con dos trabajos o ha recibido ingresos de dos pagadores distintos a lo largo del año, sí es posible que Hacienda le haya retenido menos de lo previsto, de ahí que su declaración pueda salir a pagar.

Las retenciones sobre rentas del trabajo se calculan sobre la base de la remuneración prevista para el año y de acuerdo a las circunstancias personales y familiares del trabajador. Si un contribuyente sólo tiene un sueldo y no se aplica ninguna deducción (vivienda habitual, plan de pensiones, etc.), al hacer la declaración del IRPF, el resultado a ingresar o devolver debería ser cero.

Excepciones

Si hay varios pagadores, cada uno realizará el cálculo de la retención en función del salario que vaya a pagar al trabajador. Puesto que la escala del IRPF es progresiva, el tipo de retención en dos sueldos considerados de forma individual será inferior a la retención en caso de considerar el sueldo total. Por este motivo, cuando se suman en la Declaración, con carácter general, el resultado supone pagar la diferencia, aunque esta regla puede tener excepciones.

  • Ejemplo práctico: un trabajador sin hijos percibe dos salarios de 20.000 y 30.000 euros, respectivamente. En el primer caso, el tipo de retención será del 11% y en el segundo, del 16%. Durante el año, por el salario de 20.000 euros brutos, habrá pagado a Hacienda 2.200 euros (en concepto de retención del 11%). Por su parte, por los 30.000 euros, la Agencia Tributaria habrá recaudado 4.800 euros (retención del 16%). En total, 7.000 euros en concepto de retención. Sin embargo, si se computara como único salario, el contribuyente, que ha cobrado 50.000 euros, debería haber abonado a Hacienda impuestos por un 22% de su sueldo, esto es 11.000 euros en total (la retención al recibir un salario de 50.000 euros brutos anuales es del 22%). Como sólo le han retenido 7.000 euros, al hacer la Declaración, lo lógico es que le salga a devolver (4.000 euros por concepto de rendimientos de trabajo). Cuando declara los 50.000 en su IRPF, al acumular los rendimientos tendrá que pagar el defecto de retención.

Este ejemplo pone de manifiesto que es habitual disfrutar de menores retenciones durante el año cuando un contribuyente recibe ingresos por varias vías, ya que sus pagadores (empresas, en general) tratan su salario de forma individual, como si fuera único.

Para evitar tener que pagar a Hacienda cuando se tienen dos pagadores durante un ejercicio fiscal, se puede pedir una mayor retención al segundo pagador o bien aportar a planes de pensiones o utilizar la inversión en vivienda, que son dos de los incentivos fiscales más importantes. No obstante, la Declaración puede ser más complicada cuando en el mismo ejercicio ha cambiado la situación personal o familiar del contribuyente, lo que también afecta a las retenciones.

Paginación dentro de este contenido

  •  No hay ninguna página anterior
  • Estás en la página: [Pág. 1 de 2]
  • Ir a la página siguiente: Qué grava el IRPF »



Otros servicios


Buscar en
Fundación EROSKI

Validaciones de esta página

  • : Conformidad con el Nivel Triple-A, de las Directrices de Accesibilidad para el Contenido Web 1.0 del W3C-WAI
  • XHTML: Validación del W3C indicando que este documento es XHTML 1.1 correcto
  • CSS: Validación del W3C indicando que este documento usa CSS de forma correcta
  • RSS: Validación de feedvalidator.org indicando que nuestros titulares RSS tienen un formato correcto