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Qué impuestos han subido más

Las tasas que afectan de manera directa al consumidor, como el IVA, IRPF o IBI, y los impuestos indirectos han aumentado de modo notable en los dos últimos años

Imagen: Images_of_Money

Los impuestos que mayor incidencia están teniendo sobre los consumidores son los que tienen como destinatarios a las rentas de trabajo y el consumo, que en poco menos de dos años han sido incrementados de modo notable. A ellos se unen otras tasas como el IBI, las rentas del ahorro o los impuestos indirectos, como se indica en el presente reportaje.

Duro incremento de impuestos

Las consecuencias de la crisis económica por la que atraviesa España no se han hecho esperar durante este periodo, y las familias españolas están soportando de forma escalonada un duro incremento en los impuestos, que van desde la subida de las tasas directas y generales (IRPF o IVA) a otros más específicos como son los que afectan a la propiedad de la vivienda, pasando por los indirectos que gravan alcohol, tabaco y juegos de azar. Esto, en la práctica, se traduce en que los contribuyentes tienen que dedicar más esfuerzos económicos para afrontar sus deberes fiscales. Y, además, cuando los salarios de los trabajadores están cayendo y, como pretenden voces autorizadas, como la del comisario comunitario de Asuntos Económicos y Monetarios, Olli Rehn, podrían bajar un 10% más.

Los contribuyentes tienen que dedicar más esfuerzos económicos para afrontar sus deberes fiscales

Y por si fuera poco, a los innumerables impuestos que hay que pagar (sobre la renta, consumo, vivienda y productos bancarios), se han unido en los dos últimos ejercicios otros de nueva creación (los destinados a las operaciones de corto plazo y los que gravan el juego), que requieren de mayores esfuerzos fiscales por parte de los contribuyentes. Un trabajador en España cobra al año 22.790 euros de media, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), correspondientes al último ejercicio. De esta cantidad, el contribuyente paga a las arcas municipales, autonómicas y estatales en torno a 4.000 euros al año, es decir, un 17,5% de su salario solo por los impuestos ineludibles y por el IVA de los servicios básicos.

Sobre la renta y el consumo

Los impuestos que mayor incidencia están teniendo sobre los consumidores son los que tienen como destinatarios a las rentas de trabajo y el consumo, que en poco menos de dos años se han incrementado de forma notable, lo que genera que los contribuyentes dispongan de menos dinero en sus cuentas corrientes.

  1. Subida del IRPF:

    Hasta cinco subidas han tenido que experimentar los contribuyentes en los últimos tres años en lo que se refiere a la renta del trabajo. Ha sido así hasta alcanzar un incremento del 0,75% a las bases inferiores a 17.707 euros y del 7% para las que superasen los 300.000 euros, tras la creación de siete tramos nuevos en proporción a las rentas, en donde el tipo máximo subió hasta el 52% para las rentas superiores (300.000 euros), y el mínimo quedaba establecido en el 24,75% (rentas inferiores a 17.707 euros). De esta manera, la carga fiscal vuelve a niveles de 1996. Además, después han aumentado las retenciones a las actividades profesionales que han pasado del 15% al 21%.

  2. Dos alzas del IVA:

    Tras el incremento en 2009 de este impuesto del 16% al 18%, los efectos de la crisis económica han incidido en un alza aún mayor a partir de septiembre de 2012. En esa fecha, el tipo reducido pasó del 8% al 10% y el normal aumentó del 18% al 21%. La peor parte, sin embargo, se la han llevado varios servicios que han pasado de tener un IVA reducido, del 8%, al ordinario del 21%. Esto ha afectado a peluquerías, centros de estética, discotecas, teatros, circos, servicios funerarios...

  3. El IBI más caro:

    Desde 2012 los propietarios de una vivienda han tenido un incremento en el tipo impositivo de este impuesto de hasta el 10%. Es efectivo para la mitad de los pisos en propiedad, que son los que tienen el valor catastral superior a la media de cada municipio. Esto ha generado que el alza media por inmueble se haya situado en 36,70 euros.

  4. Deducción de la vivienda habitual:

    Una de las principales novedades en lo que se refiere a la vivienda es que desapareció en 2013 la deducción para sus adquisiciones. Pero no es la única que se contempla en el panorama inmobiliario, ya que el IVA para las casas de nueva construcción ha pasado a tributar al 10%, aunque habrá un pequeño respiro con respecto a las de protección oficial, ya que se mantiene en el 4%.

Invertir es menos rentable

  1. Rentas del ahorro:

    Desde primeros de 2012, los ahorradores tienen que pagar más impuestos por las rentas de capital o de ahorro, con un nuevo gravamen del 2% para rentas de hasta 6.000 euros, del 4% hasta 24.000 euros y del 6% para rendimientos superiores, que quedan establecidas en el 21%, 25% y 27%, respectivamente.

    Entre las rentas de ahorro están incluidos intereses de los depósitos, cuentas, dividendos, así como las ganancias patrimoniales en los productos de renta variable: acciones, fondos, futuros... Un ahorrador que reciba intereses de una cuenta bancaria por valor de 1.000 euros, pagará 210 euros, 30 más que antes.

  2. Penalizaciones en las operaciones a corto plazo:

    Los especuladores en renta variable lo tienen más difícil para mejorar su rentabilidad en las operaciones a corto plazo, tras concretarse que las plusvalías generadas en el primer año tributan a los tipos del IRPF de cada persona.

    La mínima para estos plazos (hasta 12 meses) ha pasado del 21% al 24,75%, para cantidades de entre 6.000 y 24.000 euros, y al 27%, para las plusvalías que estén por encima de esa cifra. En el caso de las personas con rentas más altas que viven en las comunidades autónomas con mayor presión fiscal, se eleva hasta el 52%.

Impuestos indirectos en alza

Tampoco los impuestos indirectos se han librado de la actual tendencia de subidas impositivas que marca la economía española. Los más perjudicados son los fumadores y asiduos de bares, discotecas y otros centros de ocio, ya que tendrán que pagar más por el consumo de cigarrillos y bebidas alcohólicas destiladas por el incremento de sus impuestos.

  1. Fumar, un lujo:

    El tabaco, que ya ha sufrido tres aumentos fiscales en los últimos dos años, de nuevo ha subido en fechas recientes con un encarecimiento de 15 céntimos la cajetilla. Pero donde más se ha notado es en la picadura de liar, que pasa de 8 a 22 euros por cada kilo, con una fiscalidad mínima que se traslada del 68,75% al 75%.

  2. Las copas, más caras:

    Las bebidas espirituosas tampoco salen bien paradas de la escalada fiscal, al elevarse un 10%. Pasan de 8,30 euros por litro de alcohol puro a 9,30 el litro, lo que significa un incremento de 83 céntimos, aunque su repercusión final sobre el consumidor no es del todo homogénea, ya que cada bebida destilada tiene una tributación especial. En cualquier caso, esta última subida no afecta ni a la cerveza, ni al vino, que mantienen sus precios.

  3. Menos ganancias en los sorteos:

    Los que tengan la suerte de ser agraciados con algún premio de Loterías del Estado también sentirán las tijeras del fisco, pues se implantado un nuevo impuesto que grava con el 20% las ganancias superiores a 2.500 euros. Sus efectos se están notando desde principios de 2013, ya que antes estaban exentos de impuestos en el momento de su recepción, salvo para los rendimientos sucesivos.

¿Se puede escapar del alza fiscal?

Muy pocas defensas disponen los consumidores para aligerar o mitigar el incremento en los muchos impuestos que han subido en los últimos años. Pero hay algunos mecanismos para quienes tengan en su cartera de inversión acciones de bolsa que repartan dividendos y fondos.

Sobre las primeras, porque si bien quedan sujetos a una retención en origen del 21% (hasta 6.000 euros), permiten (a diferencia de otros productos de ahorro e inversión) una exención de gravamen de hasta 1.500 euros anuales por el conjunto de dividendos percibidos durante el mismo ejercicio.

Y por lo que respecta a los fondos de inversión, su principal ventaja reside en que se puede evitar el pago de sus impuestos a través del traspaso de unos a otros fondos, aunque sean de gestoras y modelos diferentes, y por lo que sus partícipes pueden ahorrarse un buen dinero todos los años si se mantienen en estos productos.


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