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Residuos nucleares en almacenes geológicos profundos

Varios países pretenden crear silos bajo tierra que aguantan las decenas de miles de años de la radiactividad de los residuos

Imagen: hmboo

Enterrar a 500 metros bajo tierra y para siempre los residuos de las centrales nucleares, activos durante decenas de miles de años. Es la solución que propone el almacenamiento geológico profundo (AGP). Países como Finlandia, Suecia y Francia podrían crear uno de estos silos subterráneos entre 2020 y 2025. Sus defensores aseguran que es la mejor alternativa frente a las demás presentadas en el problema de los desechos radiactivos. No obstante, reconocen que nadie puede saber que ocurrirá en un plazo de tiempo tan grande. En España no se descarta como posible solución, pero se apuesta a corto plazo por el Almacén Temporal Centralizado (ATC), cuya construcción se espera en breve.

Almacenamiento geológico profundo en el mundo

Los residuos radiactivos son uno de los grandes problemas de las centrales nucleares. Estas instalaciones conservan sus propios desechos, pero su capacidad es limitada y acaban por llenarse. Una de las posibles salidas es el ATC, como el que se construirá en España en breve y que ya se utiliza en países como Holanda.

Sin embargo, los ATC tienen una vida media de unos 100 años, mientras que los residuos de alta actividad de las centrales pueden durar decenas de miles de años. Por ello, otra posible solución que se baraja son los almacenes geológicos profundos (AGP). Su objetivo consiste en aislar bajo tierra grandes cantidades de estos residuos el tiempo suficiente para que desaparezca su radiactividad, y evitar así que contamine el medio ambiente.

Finlandia podría ser el primero en utilizar un AGP en 2020

En la actualidad, Estados Unidos es el único país del mundo con un AGP. Se encuentra en Nuevo México (EE.UU.) y su objetivo es la conservación de sus residuos radiactivos militares. Para los residuos de las centrales nucleares estadounidenses, se ha barajado desde hace dos décadas la construcción de un AGP en Yucca Mountain, en el desierto de Nevada. Sin embargo, el actual gobierno ha desistido de poner en marcha el proyecto por considerarlo inseguro.

España apuesta en principio por el ATC, y ve un posible AGP como una solución lejana. Por el contrario, otros países estudian la creación de un AGP para el aislamiento de los residuos de sus centrales nucleares. Finlandia, Suecia y Francia cuentan con los proyectos más avanzados, que podrían hacerse realidad entre 2020 y 2025.

Imagen: Wikimedia

Finlandia podría ser el primero en utilizar un AGP. La empresa Posiva planea construir una de estas instalaciones subterráneas en la isla de Olkiluoto, donde se ubica una central nuclear. Esta empresa es responsable en la actualidad de un almacén de residuos de baja intensidad, ubicado en el municipio de Eurajoki, cerca de Olkiluoto. Los técnicos de Posiva esperan comenzar las obras del AGP en 2014 y tenerlo preparado para 2020, para albergar unas 12.000 toneladas de uranio de las centrales finlandesas.

No obstante, el gobierno finlandés deberá decidir en 2012 si dar luz verde a la propuesta de Posiva. En cambio, Suecia aprobaba el año pasado la creación de un AGP, con un presupuesto de 3.000 millones de euros para que comience a funcionar hacia 2025.

La Agencia para la Energía Nuclear recomienda el AGP como opción de referencia

Francia, una de las principales potencias nucleares del mundo, seleccionará una ubicación en 2013. Otros países, como Alemania, Reino Unido y Suiza, han comenzado la búsqueda de un posible emplazamiento. En Japón, la ciudad de Toyo se ha ofrecido para alojar el AGP para su país, aunque el responsable de su prefectura y grupos antinucleares se oponen.

Asimismo, empresas de ocho países europeos, entre ellas la española Enresa, han creado la Plataforma Tecnológica para el Almacenamiento Geológico de Residuos Radiactivos (IGD-TP, por sus siglas en inglés) para fomentar la investigación y el intercambio de información.

Ventajas e inconvenientes de los almacenes permanentes de residuos nucleares

Los defensores de los AGP aseguran que su tecnología ofrece la máxima seguridad posible hoy día y son capaces de aguantar el tiempo necesario. Sin embargo, sus detractores recuerdan que la Tierra es un planeta cambiante y no se puede saber qué ocurrirá de aquí a unos miles de años en su subsuelo. De hecho, los posibles emplazamientos de algunos AGP se han desestimado por la falta de garantías a largo plazo.

Imagen: Wikimedia

Por su parte, algunos expertos consideran un error estos almacenes permanentes, ya que esperan en las próximas décadas un avance tecnológico que reduzca la radiactividad de los residuos e incluso los reaproveche. Es una de las premisas que sustenta la creación de los ATC como el de España.

La Agencia para la Energía Nuclear, en un comunicado de 2008, afirmaba que tras estudiar las posibles alternativas al problema de los residuos nucleares, se habían descartado, de manera que recomendaba el AGP como opción de referencia. Sus responsables señalaban que incluso si se redujese el volumen y la radiactividad de los residuos, aún quedarían cantidades importantes que habría que ocultar en un AGP.

En cualquier caso, el debate de los residuos nucleares seguirá abierto. Aunque se decidieran parar todas las centrales, sus desechos seguirían siendo un problema. Cada año se generan en el mundo unas 10.500 toneladas de residuos radiactivos, suficientes para llenar un campo de fútbol con una capa de un metro y medio. Y cabe recordar que en Europa casi un tercio de la electricidad que se consume procede de la energía nuclear.

Cómo es un almacén geológico profundo nuclear

Un AGP cuenta con varias barreras de aislamiento para evitar que la radiactividad y el calor residual del combustible nuclear usado puedan afectar el medio ambiente: la primera barrera utiliza un cilindro de cobre y acero para encapsular los residuos, la segunda es de arcilla bentonita para impermeabilizar y filtrar, y la tercera es el lecho de roca del subsuelo. Los terrenos más estables y que pueden ofrecer mayores garantías de seguridad son los de tipo salino, arcilloso o granítico. La profundidad a la que se ubican estos silos es de unos 500 metros.




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