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Medusas: ¿este año habrá menos?

Estamos en un momento de bajo número de medusas, pero conviene no bajar la guardia

Imagen: urban_light

Verano, calor, playas... y medusas. Esta asociación se produce en la mente de muchos bañistas, en especial en las costas mediterráneas. Sin embargo, en la actualidad nos encontramos en un periodo de menos cantidad de medusas. En cualquier caso, al tratarse de un fenómeno difícil de predecir ya que requiere de mucha información, conviene no relajarse y estar alerta. Los investigadores reclaman más apoyo para realizar trabajos que permitan conocer mejor este problema y combatirlo. Este artículo señala cuántas medusas se esperan este año, las características de las especies más peligrosas y qué hacer si una nos pica.

Cuántas medusas se esperan

Ignacio Franco, investigador del Centro Oceanográfico de Murcia - Instituto Español de Oceanografía (COMU-IEO), explica que, así como otros años ha habido muchas medusas, "en la actualidad nos encontramos en un periodo de menos cantidad". Ahora bien, se trata de un fenómeno cíclico y dependiente de muchos factores, algunos de ellos aleatorios, como el viento, las corrientes marinas o los temporales en las costas afectadas, y no solo del tamaño de su población. Según el investigador del COMU-IEO, "ha habido veranos que la cantidad de medusas ha batido récords, pero apenas se vieron en las playas al quedarse a unas cinco millas de tierra".

La llegada de medusas a las playas españolas no se puede precisar, y por ello conviene estar alerta

En cualquier caso, subraya Franco, "la llegada de medusas a las playas españolas no se puede precisar con tanta anticipación como nos gustaría, y por ello conviene estar alerta". Josep María Gili, profesor de investigación del departamento de Biología Marina y Oceanografía del Institut de Ciències del Mar (CSIC), recomienda también no bajar la guardia: "Hace unos cuatro o cinco años se han observado muchas medusas en momentos puntuales, pero su abundancia no fue muy elevada. Sin embargo, estamos en el inicio de un nuevo periodo de muchas medusas y puede empezar de manera inesperada".

Los medios para hacer frente a las medusas han mejorado en los últimos años. Gili destaca la adecuada formación de los socorristas y de proyectos como Medjelly, una aplicación de móvil gratuita en la que se puede seguir cada día durante todo el verano la presencia o no de medusas en las playas, o el proyecto Reclaimed, para prevenir y tratar las lesiones causadas por este animal en el litoral catalán.

Las medusas más peligrosas

Según el experto del ICM-CSIC, las medusas que no faltan ningún año son las especies costeras que proliferan uno o dos meses coincidiendo con los momentos de mayor calor: Ryzontoma pulmo, especie de picadura peligrosa y Cotylorhiza tuberculata de picadura poco peligrosa. La peor especie es la Pelagia noctiluca, que viene arrastrada de mar abierto por las corrientes y vientos superficiales. Su roce puede producir una lesión cutánea, con una sensación similar a la de quemarse con un alambre al rojo vivo.

La "carabela portuguesa" (Physalia physalis), procedente del Atlántico, no ha sido detectada este año en el Mediterráneo y por tanto no se espera que aparezca en nuestras playas o si lo hiciera sería algún individuo aislado. Esta especie puede producir un dolor más intenso y síntomas que pueden acabar en la hospitalización del afectado.

La alarma social ante la llegada de especies más peligrosas es exagerada, según los investigadores. Gracias a la Red de Alerta de Medusas del IEO, cada año se hace un "perfecto" seguimiento de los individuos de carabela portuguesa que entran por el Estrecho de Gibraltar procedentes del Atlántico.

El investigador del IEO explica que en febrero algunos ejemplares de carabela portuguesa penetran ocasionalmente en el Mediterráneo y se puede seguir su avance día a día y en los meses posteriores. Estas medusas pueden alcanzar las costas de Murcia a finales de mayo o principios de junio, mientras un poco más tarde pueden llegar incluso a Ibiza o Formentera. "Este año se descarta su aparición, ya que no se detectó ni su entrada en el mes de febrero ni hasta el momento ha aparecido en ninguna playa del Mediterráneo", señala Franco. Igualmente en los últimos años su aparición en aguas canarias y de la costa cantábrica fue en grandes cantidades, habiéndose detectado solo ejemplares aislados en lo que va de año.

Una cubomedusa de la especie Carybdea marsupialis, propia de aguas tropicales y originaria del Mar Rojo, ha causado otros años alerta en las playas de Denia (Alicante). Un estudio de la Universidad de Alicante (UA) daba a conocer su presencia, difícil de detectar por su pequeño tamaño pero de picadura dolorosa. Estudios del IEO han verificado como a partir de entonces se extiende por el resto del litoral. No obstante, se trata de un ejemplar muy difícil de ver y que en cantidades pequeñas no causa problemas, pues es la propia medusa la que evita el contacto con los bañistas.

Imagen: André Mouraux

Qué hacer si una medusa nos pica

Los síntomas más comunes de una picadura de medusa son un dolor y picor inmediato, ardor, inflamación, enrojecimiento e incluso sangrado. Es básico salir del agua, lavarse con agua salada (nunca dulce, ya que podría romper las células urticantes y liberarse más veneno), no rascarse ni fregarse la piel con arena o toallas, sacar los restos de tentáculos si son aún evidentes y aplicarse una bolsa de plástico llena de hielo durante unos 15 minutos.

Ignacio Franco explica que la aplicación de frío intenso "nos aliviará y hará que el veneno se degrade en parte y reduzca la intensidad de la lesión, si aún no ha transcurrido demasiado tiempo desde la picadura. No es aconsejable aplicar sustancias como el amoniaco, que irrita la piel y solo es efectivo para determinadas especies".

Josep María Gili recomienda una disolución de bicarbonato sódico en agua de mar que se aplicaría después del frío. "El vinagre es bueno en algunas especies, especialmente para la carabela portuguesa, pero se debería evitar en las otras", matiza.

En cualquier caso, es recomendable acudir a los socorristas, que cuentan con formación y materiales de primeros auxilios. Para afinar el tratamiento es muy útil identificar la especie. Para Pelagia noctulica, la más común en aguas españolas, se aconseja una solución acuosa concentrada 1:1 de bicarbonato sódico. Ante la duda, la aplicación de frío es lo más eficaz.

Si el estado de la víctima empeora pasada media hora, se debe ir lo antes posible a un centro sanitario, al igual que si los síntomas que aparecen exceden a los locales de la picadura. La aparición de mareos, vómitos, taquicardias, desmayos, etc. estarían indicando que la picadura es o bien de alguna de las especies más peligrosas o bien que se está desarrollando una respuesta de tipo alérgico ante la misma.

Al tratarse de una herida, hay que cuidarla después para que no se infecte. La aplicación de un antiséptico, como la tintura de yodo, y una cobertura mediante vendas ayudan a cicatrizar la herida.

Etiquetas:

mediterráneo, medusas


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