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¿Por qué los animales marinos no dejan de comer plástico?

El plástico no solo se parece al alimento de especies marinas, sino que, además, huele y sabe bien

Imagen: Molbert

El problema del plástico en los océanos es grave. Cada año, ocho millones de toneladas son vertidas al mar, según un estudio publicado en la revista 'Science'. Y el programa de seguimiento de basuras marinas del Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente apunta que tres de cada cuatro residuos que se recogen en las playas españolas es plástico. Tanta basura no solo es una guarrería, sino que, además, mata a los animales. Casi un millón de aves y 100.000 mamíferos y tortugas marinas mueren cada año por culpa de los plásticos, según los expertos. Y el 90 % de las especies ha ingerido alguna vez productos plásticos. Pero, ¿por qué los animales marinos se atiborran de plástico? Este artículo indaga en los atractivos de este producto para las especies que habitan los océanos.

Bolsas de plástico, envases, cápsulas de café y hasta pajitas. Cada español utiliza cada día entre tres y cuatro productos hechos con plástico y que apenas duran un único uso, según los datos de la asociación Seas at Risk. En total, consumimos 1.293 productos plásticos al año -la cifra global es 60.207 millones de productos plásticos entre todos-. Y el problema es que buena parte de ellos acaban en el mar.

Los animales se atiborran de plástico

"Los cetáceos ingieren una cantidad de plástico enorme, sobre todo las grandes ballenas que se alimentan por filtración, pues para comer toman grandes cantidades de agua con comida y plásticos que taponan sus estómagos", reconoce Francisco Ruiz-Orejón, investigador del Consejo Superior de Investigaciones Científicas

Una de las grandes preguntas sobre la contaminación por plásticos de los océanos es por qué los animales se comen estos desechos. "El plástico en el mar se fragmenta y, al romperse en trozos pequeños, genera una señal química similar a la que produce el alimento de las aves y otros animales marinos. El resultado es que lo confunden y lo ingieren", confiesa Luis Francisco Ruiz-Orejón, investigador de contaminación marina por plásticos del Centro de Estudios Avanzados de Blanes, organismo perteneciente al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).

Y el problema se agrava para el gran mamífero del mar: la ballena. "Los cetáceos también ingieren una cantidad de plástico enorme, sobre todo las grandes ballenas que se alimentan por filtración, pues para comer toman grandes cantidades de agua con comida, pero también con plásticos que taponan sus estómagos", dice Ruiz-Orejón. La cuestión es que el plástico crea una gran bola en el estómago, que les impide alimentarse más, por lo que muchos de estos animales mueren de inanición. El plástico es en gran medida indigerible, puede conducir a bloqueos intestinales, crear una falsa sensación de saciedad o reducir las reservas de energía del animal.

Imagen: marinv

Plásticos: con el mismo olor que la comida de aves marinas

Los científicos creen que fabricar plástico que no guste o sea atractivo a estos animales, incluso con un sabor intencionalmente malo, reduciría la amenaza

Resulta que el plástico huele exactamente como la comida de la que se alimentan las aves marinas. Especies como albatros, petreles y pardelas tienen un olfato especializado en reconocer el sulfuro de dimetilo de su alimento, un compuesto bioquímico que segrega el fitoplancton cuando se descompone y que advierte a las aves marinas dónde encontrar comida.

Un grupo de científicos de la de la Universidad de California en Davis (EE.UU.) ha resuelto el misterio: los plásticos más comunes también liberan sulfuro de dimetilo tras pasar un mes flotando en las aguas marinas. Y ahora ya no sorprende que este compuesto sea el culpable de que las aves marinas se atiborren de plástico. Su estudio ha sido publicado en 'Science Advances'.

El plástico sabe bien para varias especies marinas

Y aún hay más. Una investigación de la Universidad de Duke (EE.UU.) sobre la ingestión de plástico por los corales apunta que hay otro motivo. El plástico puede saber bien a muchas especies marinas. "Los corales en nuestro experimento mostraron una preferencia por comer microplásticos -piezas de plástico de menos de cinco milímetros- no degradados, lo que sugiere que el plástico en sí contiene algo que lo hace sabroso", afirma Austin Allen, uno de los científicos del estudio publicado en la revista 'Marine Pollution Bulletin'.

El plástico tiene cientos de aditivos químicos que por sí mismos, o combinados, podría tener la culpa de que sea tan apetitoso para los corales. Incluso es atractivo para el zooplacton, diminutos animales que forman parte del plancton, el principal alimento de animales marinos como peces y crustáceos. "Los plásticos entran en la cadena trófica del océano a través del zooplacton. Y los animales marinos ingieren las partículas filosas del plástico, que les ocasionan heridas internas y rasgan sus tejidos internos. Además, los aditivos del plástico son peligrosos, ya que pueden provocar cáncer, problemas hormonales y enfermedades en el sistema nervioso central", advierte el investigador del CSIC.

Por eso, los científicos piden fabricar plástico que no guste o sea atractivo a estos animales, hasta crearlo para que tenga un sabor intencionalmente malo. Este cambio disminuiría la amenaza que supone el plástico para los animales marinos.


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